(Escribe Paul Walder) Los agentes financieros internacionales han comprendido el TLC como el sello que consolida en Chile un modelo económico. Es el precintado a una instalación que, a partir de ahora, es intocable. El trabajo de conversión económica, iniciado en 1973, reimpulsado en 1985, que tuvo su certificación democrática en 1989, ahora está oleado y sacramentado por la firma de la Casa Blanca.  |