Año 2, N.45, Domingo 28 de septiembre de 2003
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
Luiz Dulci, ministro Secretario General de la Presidencia de Brasil
El crecer con igualdad de Lula
(Por Alejandra Stark)El hombre de confianza del presidente Lula, se refiere a la integración de Chile y Brasil al MERCOSUR, define la modalidad que debiera tener el Alca y sostiene que el mandatario brasileño a pesar del rechazo que producía su imagen en el sector privado, ellos "han trabajado con nosotros como un todo para lograr beneficiarse de las reformas y buscar el mejor camino posible".


Brasil ha vencido los malos pronósticos. A pesar de su dura posición frente a los organismos crediticios internacionales ha logrado estabilizar su economía y -poco a poco- logra encontrar su paso firme.

Los fantasmas que agitaban antes que el obrero metalúrgico accediera a la Presidencia se han disipado.

Con convicción, Luiz Dulci, ministro Secretario General de la Presidencia del Gobierno de Lula, asegura que en su país "reina un ambiente de colaboración único". Los Brasileños, dice, tienen claro que la historia les ha dado una nueva oportunidad y que, esta vez, no la pueden desperdiciar.

Dirigente del círculo íntimo del actual mandatario, llegó a Chile a participar de las conmemoraciones del 11 de septiembre, oportunidad que aprovechó El Periodista para conversar con él.

Dulci asegura que dos pueblos como el chileno y el brasileño, que en los 60 tuvieron relaciones muy intensas, se alejaron con las llegadas de las dictaduras militares y ello aún no ha podido remediarse. "Con la democratización esta relación fue retomada, más no avanzó mucho... bueno no avanzó como nos habría gustado que avanzara", dice.

¿A qué se debió ese lento retomar de las relaciones?

Pienso que los países de América del Sur, Brasil, Argentina, Ecuador y Chile acabaron priorizando las relaciones con Europa y EEUU, en perjuicio de las relaciones con los demás países del sur. Hubo una cierta competencia, tal vez, muy fuerte durante el período militar. Por ejemplo entre Brasil y Argentina, particularmente sobre la hegemonía. Hoy, esas cosas se han superado, desde hace dos años se ha gestado un importante movimiento de integración. Después de que el presidente Lagos asumió en Chile, más la llegada del Presidente Lula a Brasil y Kirchner en Argentina y otros países de América del sur, existe una gran voluntad de buscar un diálogo político más intenso y otros espacios de aproximación e integración sin dejar las relaciones importantes con los EEUU y la UE.

¿Considera que fue un error el fomentar las relaciones con los países desarrollados en un primer momento en vez de las relaciones con los países vecinos?

Fomentar una relación con los Estados Unidos y Europa era necesario, aún así el no haber avanzado o desarrollado, como debería haberse hecho, la integración Latinoamericana puede ser considerado una limitación. Al menos así lo vemos en el caso brasileño. Pienso que nos atrasamos en los esfuerzos de integración que deberíamos haber fomentado, pero lo importante es que ahora estamos avanzando mucho.

Dentro del plan de gobierno de Lula, se plantea una suerte de integración al mundo globalizado, a través de un extenso plan de reformas que buscan garantizar la competitividad, manteniendo las individualidades. Es decir, la búsqueda del crecimiento a través del equilibrio y el respeto a los intereses y diferencias. A su vez se plantea proteger y mejorara el mercado nacional, dejando de lado los proteccionismos y medidas que restrinjan la posibilidad de superar la vulnerabilidad de Brasil frente a los mercados financieros.

Su gobierno plantea la integración sin el proteccionismo. ¿Cuál será su posición frente a los problemas de intereses que se generen en sectores específicos de su economía?

En primer lugar ya hay experiencias de integración regional, como la europea. El NAFTA también es un ejemplo. Es que la integración regional es una necesidad histórica, no es un debate ideológico, va más allá de las doctrinas. Ello porque los continentes se han ido integrando para valorizar su posición en un mundo globalizado. Todos los otros continentes se han unificado y acercado. Si los países de América del Sur no lo hacen y actúan de manera puramente individual, puede traer dificultades, y no solamente para nosotros sino para América Latina en general.

Insisto en que la integración de América del Sur no significa excluir las relaciones de cada país con Europa y los Estados Unidos o con el Asia. Ambas son compatibles, es más son complementarias. Existe un potencial de cooperación económica muy grande entre nosotros. Unificando nuestras ventajas comparativas podemos enfrentar y aunar esfuerzos para integrar mercados nuevos y diversificar los nuestros. Queremos vender a los Estados Unidos, a Europa, al Asia. Pero lo importante es fortalecer las relaciones comerciales entre nosotros.

¿Cómo se maneja entonces aquellos problemas que podrán aparecer en sectores más expuestos como por ejemplo el agrícola?


Lo más importante es que existen necesidades históricas, y actualmente estamos enfrentando una de ellas, la globalización es un proceso mundial e histórico, ningún país podrá quedar fuera del proceso, y todo ello trasciende a los problemas culturales que existan y no por ello debemos negar su existencia. Las economías, por ejemplo, entre Brasil y Chile pueden ser complementarias en algunas áreas, y puede haber intereses comerciales distintos que no sean complementarios en otras. Pero independiente de ello resulta importante generar un discurso de fortalecimiento político y cultural y, por supuesto, incrementar las relaciones comerciales entre los países, buscando resolver los problemas prácticos que existen, como el problema de tarifas, las que son muy distintas. Pero sin perder de vista que la integración económica no se resume al aspecto comercial. También la inversión de Brasil en Chile como la chilena en Brasil es un ejemplo de la creciente integración.

También es cierto que resulta inevitable que sectores populares y particularmente las pequeñas y medianas industrias se vean afectadas por la integración económica entre países, ¿de qué manera piensan manejar ese punto?

A pesar de las dificultades comerciales inmediatas, se puede avanzar en el plano político. Es muy cierto que el tema del intercambio con Chile es delicado porque las tarifas y aranceles son diferentes, no así Uruguay y Argentina. Son procesos diferentes, pero igualmente importantes. Las relaciones y los esfuerzos entre el gobierno de Lagos y Lula han avanzado mucho en el fortalecimiento de las relaciones políticas, las que han generado mayores espacios de interés comunes que pese a existir en el pasado, no fueron explotados. (...) Se ha observado como nuestros países han coincidido en posiciones comunes como la defensa de la paz. Brasil y Chile tomaron una posición común frente a las Naciones Unidas en el tema de Irak, estamos presentes en la conmemoración de los 30 años del golpe militar y el Presidente Lagos ha viajado a Brasil con más frecuencia. De alguna manera son momentos que van creando lazos fuertes entre las Naciones, y las pocas dificultades de intereses específicos podrán ser resueltas, pero no por ello vamos a frenar los procesos necesarios de integración entre países. En el mismo proceso del Mercosur hay diferencias. Argentina, por ejemplo, tiene intereses comerciales complementarios con Brasil, pero también los tienen diferentes en algunas áreas, incluso en el área agrícola, en cuanto al trigo específicamente. Eso no ha impedido que el proceso vaya avanzando y en el caso de Brasil-Argentina se superaron desconfianzas históricas, temas que entre Brasil-Chile nunca se han visto.

¿Cómo se pretende tomar entonces medidas para superar estos inconvenientes sin caer en el proteccionismo? Punto que el Presidente Lula afirmó no sería un vicio durante su política de integración económica.

En este momento no estamos preocupados de proponer paquetes de medidas, estamos en la integración paulatina y creo que ambos países buscamos acercarnos en todo aquello que sea posible; si algún sector de ambos países tienen temas o aprensiones relevantes que deben ser resueltas antes de cualquier cosa, se tomará como prioridad y se buscará la mejor solución posible.

¿De que manera plantea Brasil su relación con los EEUU?

Las relaciones comerciales son bastante buenas, un 25 por ciento de las exportaciones brasileñas van a EEUU. El gran inconveniente que hemos enfrentado es el fuerte proteccionismo de ellos en el área agrícola y el acero; Brasil es muy competitivo en esas áreas y podría exportar más a EEUU, pero hemos debido enfrentar las barreras tarifarias y no tarifarias que existen. A pesar de ello, las relaciones son buenas, EEUU tiene una presencia comercial grande en Brasil, son más de 40 billones de dólares de inversión, lo que nos gustaría ver ampliado. El ALCA es una negociación complicada, es natural que así sea porque la integración de treinta y tantos países es un proceso complejo en sí. Son países que tienen procesos y desarrollos económicos muy diferentes. Seremos favorables al ALCA siempre y cuando exista un ambiente benéfico para los países que lo conformen.

¿Qué tipo de relación tiene el gobierno de Brasil con el sector privado?

Bastante buena. Las gestiones económicas que hemos realizado -que apuntan a la realización de planes de estilo social-, tienen una relación con el mundo empresarial. Hay una conciencia en el desarrollo económico y social de que los sectores industriales, agrícolas, comerciales, en fin y el mundo sindical (además de las entidades no gubernamentales), saben que existe un estrecho espacio con la presidencia de la República. Se ha generado un espacio de negociación, existen políticas públicas para el país, las que se han gestado en un ambiente de bastante consenso entre los movimientos sindicales, el empresariado y los partidos políticos sobre las pautas a seguir. Incluso los sectores de oposición, al menos en su mayoría, han demostrado su colaboración.

¿A pesar de su rechazo a la imagen de Lula en un comienzo?

A pesar de ello han trabajado con nosotros como un todo para lograr beneficiarse de las reformas y buscar el mejor camino posible. Por ejemplo, las propuestas de reformas tributarias y sociales se han realizado en conjunto con los gobernadores de todo Brasil, y no todos han sido favorables a la candidatura de Lula. Se ha comprendido el llamado del Presidente Lula a dejar de lado la disputa partidaria porque ellas no deben impedir que el país se una en torno a objetivos que no son del partido A o el partido B, no son del gobierno o de oposición, son necesidades del país. Por ejemplo, retomar el crecimiento económico, sin dejar de respetar la discusión democrática. Estamos por establecer un consenso, incluso con la oposición y con todos con quien sea posible, eso va a facilitar la superación de la crisis y así lo estamos logrando.

(...) Hay millones de voluntarios en varias regiones del país quienes participan, sin esperar nada a cambio, en programas contra la miseria u otras acciones gubernamentales de superación de la pobreza. Hay un clima en el país de fortaleza y fuerza para lograr superar los problemas sociales. Incluso de aquellas personas que votaron contra el Presidente Lula. Brasil tienen una oportunidad histórica para superar sus problemas y eso los brasileños lo entienden así.

¿Lula, finalmente, no era tan temible?

Habían muchos prejuicios en torno a la imagen de Lula. El era un sindicalista, uno muy auténtico y muy duro. Pero siempre fue un hombre que buscaba los acuerdos, siempre fue un hombre de negociar. Mantuvo muy buenas relaciones con los líderes empresariales cuando era dirigente sindical, defendió con fuerza los intereses de los trabajadores. Pero siempre con gran respeto a las relaciones empresariales. Nunca tomó una actitud sectaria o ideológica. Una parte conservadora del ambiente empresarial tendió a generar una visión estereotipada de nuestro presidente. Siempre fue un hombre muy firme y duro, pero en la defensa de los intereses prácticos de los trabajadores.


Nombre: Luiz Soares Dulce
Cargo: ministro secretario General de la Presidencia
Nació en Santos Dumont Minas Gerais, 7 de enero de 1956
Estudios: Letras en La Universidad de Río de Janerio, profesor de lengua antigua desde 1974
Otros Cargos: Coordinador Político del equipo de transición a la democracia; presidente de la fundación "Perseu Abramo" de estudios políticos y sociales; presidente de la Unión de trabajadores de Ensino de Minas Gerais; representante del sindicalismo minero; fundador del Partido de los Trabajadores de Brasil; diputado de Minas Gerais (1983-86); y prefecto de Bel Horizonte antes de formar parte del equipo de Gobierno del Presidente Luis "Lula" da Silva
Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Buscador

Ingrese una palabra
Ediciones Anteriores
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Otros artículos de
Lea además
El Periodista S.A. Derechos Reservados
Presidente del Directorio: Eugenio González Astudillo - Director: Francisco Martorell - Editora General: Francisca Celedón
Dirección: Sótero del Río 541, oficina 519 Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2)662 14 51-662 14 59 Fax: (52 2) 696 88 52.
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine