Año 2, N.45, Domingo 28 de septiembre de 2003
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ZPE: Máxima expresión de flexibilidad laboral
La Modernidad en la Competitividad
( Escribe Patricia Santa Lucia )"El Tercer Mundo ve en las ZPE la solución a sus problemas, ofreciendo leyes tolerantes, libertad total y exenciones de impuestos"

Se ha consolidado el nuevo modelo de funcionamiento del capital trasnacional, iniciado a mediados de los 90. La gran empresa se dedica a la imagen de la marca y al diseño externalizando las actividades de producción a contratistas del Tercer Mundo para dar "competitividad" a la empresa. Los contratistas emplean trabajadores que nunca pertenecerán a la empresa ni se identificarán con la marca, quedando así liberada de negociaciones sindicales, huelgas, acusaciones de dumping o malas prácticas. Esta es la forma moderna de ser competitivo, crear empleo e impulsar el crecimiento. Es el modelo que aún no puede aplicarse en Chile por las exigencias de la ley laboral, de respetar un salario mínimo y pagar seguridad social.


Es así como nacen y se multiplican las llamadas Zonas de Procesamiento de Exportaciones, ZPE, en Asia y América Latina, las que, según sus promotores, "son centros de continua generación de actividad, atraen cuantiosa inversión extranjera directa, están insertas en mercados globales originando desarrollo y absorben mayor cantidad de mano de obra que los parques industriales tradicionales. Están libres de burocracia y ofrecen condiciones de libre comercio -importación de máquinas, equipamiento y materias primas libre de impuestos­- a inversores locales y extranjeros". Según la OIT ya hay alrededor de 850 ZPE en el mundo que agrupan a 27 millones de trabajadores. Los TLC y la flexibilidad laboral, ¿o adaptabilidad?, permitirán el desarrollo de éstas en Chile, lo que eliminará el desempleo, impulsará el crecimiento y llevará al mundo productos que digan Made in Chile.

La competitividad es sinónimo de disminución de costos de producción, porque es principalmente esto lo que buscan las multinacionales en el Tercer Mundo que, por su parte, ve en las ZPE la solución a sus problemas, ofreciendo leyes tolerantes, libertad total y exenciones de impuestos de 5 a 15 años. Muchas empresas se cambian de país cuando termina el período de exención y, dada "la flexibilidad" con que operan, los contratistas pueden estar cambiándose constantemente o amenazando con el retiro. En esos casos despiden a miles de trabajadores, de un día para otro, sin indemnización. Normalmente las ZPE no debe respetar normas para la disposición de deshechos, o las condiciones laborales, tienen libertad para la subcontratación, las cargas transportadas al exterior están liberadas de controles aduaneros, tienen facilidades para la repatriación de utilidades y para la instalación en áreas aisladas que constituyen enclaves con regímenes establecidos al arbitrio de los subcontratistas.

Pero estas regalías no son lo más importante para la empresa, el mayor aporte a la competitividad de las multinacionales está en los salarios y condiciones que reciben los obreros, mayoritariamente mujeres menores de 25 años que trabajan en sistemas de internado, porque las ZPE están generalmente aisladas de los centros urbanos. Se prohíben los sindicatos y las organizaciones humanitarias del Primer Mundo están constantemente denunciando los abusos de los contratistas, especialmente contra las mujeres jóvenes alejadas de sus hogares. Empresas denunciadas como Nike en Vietnam, donde incluso se golpeaba a los trabajadores, prometen cambiar sus políticas, hacen obras de caridad en el Primer Mundo, mejoran la publicidad, hablan de la Responsabilidad Social de la Empresa, pero continúan con los mismos sistemas, sólo evitando que en las ZPE, los centros fabriles muestren abiertamente las marcas.

Generalmente los salarios sólo alcanzan para pagar los alojamientos comunes, el transporte y las comidas que se ofrecen a las entradas de las zonas. Los turnos normales van de 7 de la mañana a 10 de la noche, pero algunas noches por semana las obreras hacen horas extraordinarias hasta las dos de la mañana. Los salarios oscilan desde 15 centavos de dólar la hora en países como Indonesia, China y Haití hasta 50 a 90 centavos la hora en México. Este salario ha restado "competitividad" a las ZPE mexicanas. En los períodos de mayor producción no es inusual que trabajen dos turnos seguidos hasta las dos de la mañana, lo que les deja sólo pocas horas de sueño antes de regresar a la fábrica. En Honduras, se ha informado que cuando los directivos tienen que hacer entregas muy voluminosas en plazos reducidos inyectan anfetaminas a los obreros para hacerlos trabajar maratónicas 48 horas. Hay ZPE mejor organizadas y presentables para las visitas del público o las organizaciones de derechos humanos, pero la mayoría tienen regímenes de campos de concentración, creando en las poblaciones aledañas basurales tóxicos con el deshecho de solventes y químicos dañinos y contaminando las aguas.

Los productos fabricados y los países con ZPE se multiplican: 52 zonas en Filipinas con 459 mil personas fabrican microcircuitos de ordenador, unidades de CD Rom de IBM y baterías, niños de Sumatra fabrican la ropa de las muñecas Barbie. Allí se fabrican todas las marcas más finas y populares como The Gap, Benetton, Guess, Old Navy, Nike, Reebok, Ellen Tracy, Sasoon, IBM, Samsung, Hyundai, Motorola, Phillips, Sanyo, Microsoft, Wal Mart, Tommy Hilfiger y Walt Disney, entre otras. Todas estas empresas brindan maravillosas imágenes en la propaganda, como Benetton que ha sido un maestro en ello. ¡Qué más puro que la propaganda de Walt Dysney Company! Estas marcas no se involucran en las ZPE, pero exigen implacablemente de sus contratistas cumplimientos en los plazos y las cantidades. Háganlo como quieran, pero la marca debe inundar las malls de todo el mundo, uniformándolo, además, con sus franquicias. Sobre éstas los países les otorgan otros beneficios adicionales, en retribución al aporte tecnológico, como es el caso del Mac Donald´s, empresa altamente considerada en Chile.

Cuba ha creado cuatro ZPE en un espacio de mil 250 hectáreas ofreciendo exención de impuestos y las mismas ventajas que otros países, permitiéndoles sacar las utilidades del país y fijando un salario mínimo 7 dólares al mes (Larry Wilmore, 2000), pero no ha tenido éxito en atraer inversionistas, especialmente, porque pese al bajo salario, el costo laboral por trabajador llega a 250 dólares al mes debido a: la obligación de cambiar el dólar a la tasa oficial, lo que transforma el salario de 7 dólares en 163, el aporte de un 14 por ciento para seguridad social, el costo de dos semanas de vacaciones pagadas, 6 días administrativos y 2.60 dólares diarios en la comida que debe dar la empresa al trabajador.

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