Año 2, N.47, Domingo 26 de Octubre de 2003

Fotografías de Álvaro Hoppe

Santiago: el grito del los 80

Álvaro Hoppe puso su ojo detrás de una cámara fotográfica y salió a la calle. Recorrió aquel Santiago de Chile de mitad de los años 80, captando la efervescencia política de esos días. Veinte años después por el ojo de Hoppe miramos la historia .


"Detrás de cada fotografía siempre hay un autor pues el fotógrafo es una persona que tiene cierta cultura, cierta ideología, y ese tinte queda en la foto", afirma Álvaro Hoppe Guíñez (46), como invitando a reflexionar sobre la importancia de la subjetividad en la imagen fotográfica. Pero la gracia de las fotos de Hoppe es que a pesar de ser muy plásticas desde el punto de vista estético, también poseen gran información periodística en su sentido más contingente. El autor, quien obtuvo el financiamiento del Fondart Metropolitano para la publicación de 111 de sus fotografías tomadas entre 1979 y 1994, nos enseña que -aunque parezca obvio- las fotografías no se toman solas: uno interpreta, recrea, construye la imagen.

"Hay ciertas cosas que al fotógrafo le pueden llamar la atención: los personajes, el punto de vista, el movimiento, el fondo. Todas esas cosas hacen que uno tome la foto (obture) y construya una imagen", dice Hoppe, quien nos entrega un trozo de historia a partir de la más honesta subjetividad, al jugar con el escorzo y el contrapunto y sin perder jamás el sentido documental de la imagen. "En todas mis fotos está involucrado mi ser, mis ganas. La fotografía me mueve y a veces no me mueve, el fotógrafo es un ser contemplativo: espera, mira, observa", dice el autor.


Hoppe es un fotógrafo de la calle. Durante los 80 se dedicó a recorrer los laberintos urbanos, tanto del centro como de la periferia, para atrapar la realidad en su más crudo estado. "Cuando era chico quería ser mendigo", dice.

En su selección fotográfica Hoppe nos entrega un Santiago inmerso en el caos y la represión; un Santiago en el que la calle se manifiesta como el gran escenario de un descontento popular desatado por la crisis política; un Santiago en el que la fragmentación se encuentra a la vuelta de la esquina y en el que las miradas impávidas de los personajes dicen más que mil palabras. A juicio del fotógrafo y profesor de la UC, Juan Domingo Marinello, en las imágenes de Hoppe "hay una gran carga ideológica pues su visión es la visión de la calle por donde transita el ciudadano medio. La gente juzga más mientras más pequeño es su mundo, pero cuando uno viaja se consigue más criterio, porque se ve más".


Hoppe fue uno de los fundadores de la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI), agrupación que se dedicó particularmente a la foto de prensa a partir de 1983. La creación de la Sociedad Chilena de Fotografía hace 2 años, institucionalizó lo que la AFI comenzó a hacer a principios de los 80, y es gracias a este establecimiento conciliatorio de lo periodístico con lo estético, que el fotoperiodismo ha podido realizarse como la conjunción del testimonio documental con la obra de arte. Para la AFI no había ningún motivo que impidiera la presencia de un sentido estético en el testimonio gráfico, pues lo ideal es que el mensaje fotográfico se entregue como la unidad de ambos elementos. Según el fotógrafo Lincoyán Parada, "no debiera haber una pugna entre lo estético y lo histórico-periodístico. Cuando la fotografía adquiere calidad artística adquiere calidad de obra. La fotografía mía no era periodística porque yo no iba al sitio del suceso, pero yo iba a fotografiar a un escritor, un político o un pensador".


La AFI se creó en los momentos de mayor efervescencia política y se caracterizó principalmente por la solidaridad profesional de sus miembros en el marco de la represión ejercida por la dictadura militar de Pinochet. El mismo Hoppe sufrió una feroz golpiza en agosto de 1985 que lo dejó en la Posta 4 de Primeros Auxilios. Pero el caso más grave lo sufrió el fotógrafo Rodrigo Rojas, quien fue quemado por una patrulla militar durante una protesta popular.

Más allá del peligro que significaba ser fotógrafo de prensa en los 80, los fotógrafos cumplieron una función social muy importante durante la dictadura y, sin duda, muchas aberraciones cometidas por los militares y la fuerza pública hubieran desaparecido en la oscuridad si no hubiera existido una foto que las registrara. Uno de los fotógrafos que, junto a Hoppe, fundó la AFI, fue Luis Navarro, quien piensa que "es absolutamente necesario que la enseñanza sobre los derechos humanos se imparta en todas las escuelas, en los institutos armados sobre todo, para que nunca más se repita lo que pasó en Chile".

El ojo en la historia


El libro de Hoppe fue editado por el presidente de la Sociedad Chilena de Fotografía, Gonzalo Leiva Quijada, quién resolvió titularlo: "El Ojo en la Historia". El esteta, que dispuso las fotos en cuatro capítulos divididos de manera temática -no cronológica-, dice que la obra de Hoppe "es una mirada personal sobre la historia de Chile. La originalidad de esta serie fotográfica radica entre lo contingente y lo personal. Hoppe tiene una mirada muy lúcida; él es muy perspicaz al momento de tomar la fotografía".

esa realidad . También es interesante que en una misma escena haya varios fotógrafos que la tomen de diferentes maneras, según el punto de vista, la ideología y por su puesto considerando la edición final. De esta manera, esa misma escena va a servir para tal ideología o para tal grupo político, religioso o económico".


La historia nunca termina. Siempre va a haber diferentes fotografías y diversos temas. Siempre van a existir diferentes puntos de vista para un mismo suceso. El propio Hoppe dice: "Es interesante cuando el fotógrafo está solo ante un hecho, pues él es el único testigo de


El lanzamiento del libro de Álvaro Hoppe se realizó el pasado 6 de septiembre en el museo Salvador Allende y el Fondart Regional aportó $9 millones para hacer posible el proyecto. El animador de la ceremonia, el escritor y amigo de Hoppe, Oscar Aguilera, piensa que es muy bueno que se den a conocer obras fotográficas como ésta pues hacen recordar la historia reciente con una nitidez mayor que la que posee la literatura. "Recordar es volver a pasar por el corazón y las fotos de Hoppe hacen recordar pues son el testimonio de toda una época. La fotografía es un vehículo muy directo para traer al presente hechos del pasado, por eso a veces me duele no haber sido fotógrafo".

El libro se encuentra a la venta en Fototécnica (Lira con Marcoleta), donde Paco Ribano en San Diego, en la Librería Ulises y en el Centro de Extensión de la UC.


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