(Escribe Paul Walder) El proceso de mercantilización parece una involución de la historia. Se desregula pero se concentra la propiedad de los medios de producción y se desregula y fragmenta la masa laboral.
Las decisiones de producción se toman hoy en muy pocas manos -quienes determinan la oferta y también la demanda a través de la industria publicitaria, los afectos y los deseos- en tanto la ofrenda laboral está cada día más dispersa e indefensa.
Mientras la estructura productiva se aleja de una verdadera competencia, el mercado, en su versión más desenfrenada se manifiesta entre los trabajadores.  |