Un hilo, la llamada de la noche de febrero de 2002, ha ido aclarando una parte del intrincado caso Spiniak.
Esa velada, ante la denuncia de un menor de que había sido víctima de un intento de violación, se constituyó en la casona de Santa María de Manquehue un móvil de seguridad ciudadana de Vitacura. Luego, llegaron los carabineros.
El procedimiento debió haber terminado con todos las personas que estaban en la casa de Spiniak detenidos en la comisaría más cercana. Ello, simplemente, para aclarar los hechos.
Un llamado del dueño de casa, sin embargo, frustró la acción policial. Supuestamente los uniformados entendieron que el mayor Claudio Jayo, un superior a todas luces, les pedía que abandonaran el lugar. Del hecho, hasta un año y medio después, nada se supo.
Cayó Spiniak, en octubre de 2003, generando tras de sí la mayor polémica judicial de los últimos años. Pero su nombre, donde más fuerte sonó la noche que lo detuvieron, sin duda, fue en la Octava Región, lugar en el que concentra sus fuerzas la distribuidora más grande del país, la centenaria empresa Rabié SA, donde uno de sus socios, Jorge Rabié Uauy, no sólo conocía al dueño del gimnasio más top de Santiago sino que, además, estaba ligado al caso por uno de sus hombres de confianza: José Luis Aguilera Díaz.
Este último y no Claudio Jayo, como dijeron los carabineros que concurrieron al domicilio de Spiniak, fue la voz que desde el otro lado del celular del empresario detenido y procesado por estupro ordenó a los policías que se retiraran del lugar.
Su nombre saltó a la palestra y Aguilera, desde su condición de retirado, se apresuró en asegurar que lo hizo ya que se trataba de un problema de "ruidos molestos" y porque un amigo empresario se lo solicitó. Ahora, Aguilera, está detenido en la causa de la fiscalía militar.
El mencionado amigo, se supo más tarde, era su jefe, Jorge Rabié, quien creció al alero del negocio que su abuelo creara en 1902 y que entrado el siglo XXI alcanzaba una facturación de más de 200 millones de dólares al año.
El hilo de la madeja, entonces, comenzó a desenredarse.
La presencia de Aguilera, involucró a Rabié y ello, además, permitió entender por qué el diputado por Temuco, Eugenio Tuma, había sido el único parlamentario que visitó a Spiniak, luego que éste fuera detenido en el 2002 por infracción a la ley de drogas y tenencia ilegal de armas de fuego (con silenciador).
La visita del parlamentario, entre otras cosas, posibilitó que el dueño de Go Fittnnes & Spa fuera cambiado de módulo por las autoridades de gendarmería, haciéndole más fácil la vida dentro del penal.
La relación entre Tuma y Spiniak, además, fue confirmada por el propio procesado quien, en la publicitada entrevista que concediera a El Mercurio, sostuvo que "también salí a pescar con un político pero en el ámbito absolutamente social". Consultado por el entrevistador si se trataba del diputado Tuma, Spiniak respondió: "sí, lo conocí porque era cliente mío en Frigosam y fuimos a pescar una vez".
Sobre Tuma y Rabié, la relación es de larga data, ya que el propio parlamentario PPD se ha encargado de difundir que los empresarios chillanejos han financiado sus campañas políticas y dice que son parientes porque, afirma, "somos de la familia árabe".
A raíz de ello, tal vez, es que el parlamentario le ha devuelto la mano haciéndole favores ante diversos servicios, como el de Impuestos Internos, donde se radican los mayores dolores de cabeza de los Rabié. "Es normal que un diputado acompañe a un trabajador o a un empresario pequeño o grande ante un servicio que tiene la misión de fiscalizar", respondió Tuma al vespertino La Segunda cuando se le preguntó si no era extraño que hubiera acompañado a Jorge Rabié en una gestión ante el director de Impuestos Internos. Para el ex gerente contralor de la empresa Rabié, Humberto Contreras Anguita, quien presentó junto al senador Nelson Avila las primeras denuncias contra Rabie SA por evasión de impuestos, el trabajo que el diputado Tuma hacía para la distribuidora era remunerado. En una entrevista concedida a El Periodista en marzo del año pasado, Contreras aseguró que el parlamentario "permanentemente está siendo aceitado por esta gente y siempre va a estar en instancias gubernamentales haciendo gestiones a favor de la firma, porque siempre hay que hacer cosas por la empresa".
Las declaraciones de Contreras, desmentidas tajantemente por Tuma y que incluso generaron una querella judicial que todavía se sustancia en el 32 Juzgado del Crimen, fueron aún más lejos: "normalmente sus campañas fueron financiadas por Rabié y también se le pagó por otros favores, como por ejemplo la intervención directa con la Conama para la planta nueva que, a pesar de estar construida, había sido rechazada".
Según Contreras por esa gestión Tuma percibió 20 millones de pesos de los Rabié.
En la misma entrevista, publicada en la edición N° 11 del 13 de mayo de 2002 de El Periodista, el ex gerente contralor sostuvo que él, personalmente, le había cancelado otros 20 millones en efectivo a un ministro de la Corte de Apelaciones de Chillán, en los mismos tribunales, para que dictara una orden amplia de investigar por un robo que había afectado a la empresa Rabié.
RED DE PROTECCION
Humberto Contreras Anguita, mientras trabajó por más de 20 años en Rabié SA, no se complicó con métodos. Dijo, en la entrevista ya citada, que durante su gestión se especializó en aplicar medidas "más del tipo coercitivas que coimas". "Creo, señaló, que la práctica más frecuente es investigar a la persona para cuando se va a negociar o conversar con el abogado o con el contrincante, saberle dos o tres cosas y con eso se termina el problema".
Así, según sus palabras, trabajaban los organismos de inteligencia internos de la empresa distribuidora: "con seguimientos, investigaciones, búsqueda de títulos de patrimonio, manejo de las cuentas corrientes, indagaciones, preguntas a los vecinos, empresas...", apunta.
Ese servicio dentro de Rabié SA, creado en los 90 lo dirigía, precisamente José Luis Aguilera. A él, que había sido dado de baja de Carabineros de Chile en 1999 y que fue procesado y condenado en primera instancia por la muerte del cantante peruano Percy Arana en 1984, lo contrató el propio Humberto Contreras. "Es una persona útil, eficiente, está demostrándolo actualmente, cumple con los propósitos para los cuales se requiere", dice cínicamente el gerente contralor.
En su edición del domingo 16 de noviembre, el diario La Nación señala -sin embargo- que Aguilera conoció a Jorge Rabié cuando el entonces teniente investigaba el crimen de Alice Meyer, hecho ocurrido el 15 de diciembre de 1985, porque le tocó interrogarlo en Chillán. El gerente general de Rabié SA, siempre de acuerdo a la versión de La Nación, era uno de los motoristas que solía practicar en los cerros donde apareció el cadáver de la joven, cuyo homicidio no ha sido esclarecido.
Años más tarde, los caminos de Jorge Rabié y José Luis Aguilera volvieron a juntarse, cuando el policía fue destinado como comisario en Chillán.
En agosto de 1995, junto al empleado de la Escuela de Equitación de Carabineros, Gustavo Alberto Peralta Boudon y la cosmetóloga, Carmen Ester Boudon Chant, Aguilera dio vida a la sociedad comercial y de transportes PAKO´S, empresa que rápidamente se convirtió en prestadora de servicios para Rabié SA.
Desde entonces, el ahora mayor retirado de Carabineros, asesoró a la empresa distribuidora y organizaba desde acciones antisindicales hasta prácticas de seguimiento. Con Aguilera operaban en "seguridad" de Rabié SA otros uniformados, como el coronel (r), Pedro Salazar, quienes eran una verdadera red de protección para la empresa. Según Humberto Contreras el grupo estaba compuesto por 5 hombres en Santiago y 15 en Chillán. Eran todos "operativos" y expertos en seguimientos. También en presionar a los empleados de la empresa.
De acuerdo a dos testimonios jurados ante el notario Luis Eduardo Alvarez Díaz, los empleados de Rabie SA por más de 20 años, Jaime Osvaldo Illescas Acuña y Thelma Eliana Muñoz Muñoz, ahora despedidos, denuncian al equipo que dirigía Aguilera y que respondía a las órdenes de Jorge Rabié, de haberlos obligado a firmar declaraciones "normalmente de noche, en oficinas muy iluminadas con fuertes focos de luces y sin leer el contenido de las mismas" para incriminar en un robo al ex gerente contralor. "Los personajes que la sometieron a verdaderas torturas psicológicas, con amenazas de acusarla de cómplice o encubridora de ilícitos, con encarcelamientos y todo tipo de escarnio público, fueron José Luis Aguilera y Boris Henríquez, ambos dirigidos personalmente por Jorge Rabié Uauy", asegura el testimonio prestado el 3 de octubre de 2002 por Thelma Muñoz, RUT 5.060.571-K.
Illescas, quien suma entre los interrogadores a Manuel Cofré, sostiene que también fue presionado para que ratificara la declaración que le habían escrito en la empresa cuando fue a testimoniar ante la Justicia. "Los Rabié y sus subalternos -dice la declaración fechada en el mismo día que la anterior- supieron de este trámite y de nuevo lo acosaron con amenazas referentes a que si no ratificaba las declaraciones anteriores, iría preso por contradecirse".
El abogado de Rabié SA, Fernando Saenger, consultado por la prensa, sostuvo que Aguilera era "un asesor externo a cargo de transporte", dijo que había ingresado a la compañía en 1991 porque la distribuidora tenía "muchos detalles" que solucionar y mencionó entre ellos a los "accidentes" y los "partes".
Uno de estos detalles, quizá, fue un parte de Carabineros por un accidente de un vendedor en la ciudad de Puerto Montt que, de no haberse "arreglado" (de acuerdo a la versión de Contreras), hubiera significado un aumento considerable en los costos de seguro para la distribuidora.
"Después de haber atendido a un cliente, narró el gerente contralor a El Periodista, el vendedor chocó con un caballo. Esto fue en junio o julio de 2001, pereciendo en el acto. Se hizo todo el procedimiento que corresponde. Entonces la Asociación Chilena de Seguridad, a la cual está afiliada la empresa de Puerto Montt, es la que tiene que actuar y emitir un informe calificando si el accidente era de trabajo y, en el peor de los casos, de trayecto. Si iba de atender al último cliente era de trayecto y si iba a atender a un cliente era de trabajo. La cosa es que iba en el camino y chocó y se murió... no estaba en su casa. Entonces, viajó personal nuestro encabezado por José Luis Aguilera a la zona. Un muerto, para un tipo de empresa como la nuestra, representa 16 millones de pesos mensuales más de tasa que había que pagar a la mutual. La empresa decidió, para ahorrarse esa plata, convencer a la viuda y a todos los demás que el hombre no venía ni de trayecto ni de nada... andaba paseando no más. La viuda hizo una demanda en Puerto Montt porque se negaba a reconocer esto. Logramos que Carabineros anulara el parte y emitiera uno diciendo que no estaba claro si era camino para su casa o de trayecto. Entonces se maneja en la Asociación Chilena de Seguridad, a nivel Chillan, para que se cambie el informe... Entiendo que estos expertos de seguridad de la Asociación chilena tienen que haber costado unos 50 millones de pesos. A Carabineros no se le pagó nada".
La Asociación Chilena de Seguridad desmintió a Contreras, días más tarde de la publicación, argumentando que cualquiera hubiera sido la calificación jurídica del accidente, es decir de trayecto o de trabajo, el monto tanto para la viuda como para el pago futuro de la empresa, no hubiera variado en las cifras que dice el ex gerente contralor.
Tal vez ello no lo sabía Contreras y muchos menos Aguilera, cuando decidieron mover sus piezas hasta el sur del país para salvar a Rabié SA.
LOS PROBLEMAS DE "COCO"
Jorge Rabié Uauy no está tranquilo. Cuentan, en círculos familiares, que ha debido dar decenas de explicaciones a toda su familia por la mención que ha hecho la prensa de su nombre y que lo vincula con Claudio Spiniak.
Les molesta que le haya prestado un departamento en Chillán y que, además, facilitara su dirección para inscribir una pistola Feg-budapest de 9 mm. incautada al empresario cuando fue detenido conjuntamente con Patricio Egaña en una rotonda del barrio alto de Santiago. La versión que Rabié ha dado a sus cercanos es que en 1992, en una oportunidad que concurrió con Spiniak a un polígono de tiro militar, donde lo habían invitado a hacer practicas, su amigo del gimnasio Go se había entusiasmado con la pistola y que luego la fue a comprar a una armería local, con su nombre pero dando la dirección de Rabié en la VIII Región.
Tras ello Spiniak asistió a las inauguraciones de las dos obras fastuosas de Rabié SA, la planta y el Mall en Chillán, ambos eventos que todavía se comenta en la socialité local.
La relación, que se había iniciado comercialmente se fue estrechando, hasta convertirse en amigos, tanto que Jorge Rabié fue aval de una de las empresas de Spiniak, la que formó con María Feliciana Ramírez Urrutia. En su calidad de garante, incluso, debió responder cuando Spiniak no cumplió sus compromisos.
Respecto a que le habría prestado a Spiniak su departamento, donde vive desde que se separó, fuentes cercanas al empresario dijeron a El Periodista que ello era absolutamente falso y que Rabié lo desementía categóricamente.
A raíz de las publicaciones aparecidas en la prensa, que vinculaban a la centenaria empresa con el escándalo político-sexual más fuerte de la transición, Rabié SA inició su propia investigación para percibir qué vínculos podían existir entre Spiniak y Jorge Alberto. Así el 10 de noviembre, en los registros de Dicom, quedó marcada la firma de la empresa chillaneja en el boletín comercial del empresario procesado. Algo buscaban. Ocho días más tarde la empresa se interesó en Jovino Novoa Vásquez.
El diario La Nación, del mismo día 16 de noviembre ya mencionado, dice que habría un frustrado negocio entre Spiniak y Jorge Rabié para instalar un gimnasio en Santiago. Ello no figura en Dicom.
Lo que sí figura en la entrevista que El Periodista le hizo a Humberto Contreras en marzo de 2002 y que no fue reproducido entonces por esta revista porque no guardaba relación con el fraude impositivo que denunciaba el ex gerente contralor, pero que hoy cobra relevancia por el tema que investiga el juez Sergio Muñoz, son las declaraciones de Contreras sobre el estilo de vida del empresario de la Octava Región.
Según el ex gerente contralor de la distribuidora, cargo que detentó durante 20 años siendo el hombre de confianza de la empresa, uno de los motivos que gatillaron su salida de Rabié SA fue la situación que se produjo tras la muerte del patriarca del grupo, Jorge Rabié Dabani, porque "al sentirse liberados de la presión del padre que no les permitía tener bienes, vehículos, tarjetas, cheques, plata, nada, los hijos cambiaron su forma de hacer las cosas". Y agrega: "Jorge Rabié se libera de un montón de cosas y termina siendo una persona totalmente entregada a los vicios, a las bacanales más espantosos. Empieza a perder el control de su vida. Una persona que desaparece 10 días y que cuando vuelve, para estar presentable en una reunión, debe pichicatearse. Era el gerente general de la empresa y estaba todo el día frente a su computador jugando".
Para Humberto Contreras, quien hasta hoy defiende a José Luis Aguilera, el mayor retirado no se habría molestado en detener una acción policial sólo si el comprometido era un amigo de su jefe. En La Nación del domingo 16 fue aún más lejos y sostuvo que a comienzos de febrero de 2002, cuando ambos todavía reinaban en Rabié SA, el ex policía le comentó "que había estado lleno de trabajo y que además tuvo que `rescatar al Jefe' paralizando una acción policial `porque estaba en una fiesta con mucha bulla'". ¿Se podía tratar de la fiesta de Santa María de Manquehue? Contreras piensa que es factible.
Rabié, al ser interrogado respecto a la llamada de Aguilera dijo que esa noche estaba cenando con un grupo de amigos en Chillán y recibió un telefonazo de Spiniak en la que le solicitaba el número de celular del mayor retirado porque tenía un problema policial en su casa. Dijo Jorge Rabié, en esa declaración, que le señaló a Spiniak que estaba ocupado y que lo haría luego porque no tenía el número de Aguilera. Así lo hizo. Rabié, incluso, adjuntó a su declaración copia de los llamados efectuados esa noche: uno de dos minutos del teléfono de Spiniak y otro más corto, menos de 30 segundos, al celular de Aguilera. Reconoció Jorge Rabié, asimismo, que era amigo del empresario procesado por estupro.
Eso, sin duda, ya lo sabía el tribunal porque en su poder obraban fotos de un paseo al sur, jornada de pesca mediante, donde se podía ver al diputado Tuma, a Claudio Spiniak y a Jorge Rabié.
Entre esas tomas, además, hay una que muestra al dueño del Go Fittness & Spa solo y completamente desnudo.
Consultado Claudio Spiniak, en ese momento por el juez Daniel Calvo, sobre el por qué de esa foto, el empresario dijo que se trataba de una humorada en un paseo de amigos.
En marzo de 2002, justamente cuando la empresa que había nacido como una tienda de pueblo cumplía su centenario, las vidas de Humberto Contreras y los Rabié se separaron para siempre en los negocios y se reencontrarían únicamente en los tribunales. Las simpatías dieron paso al odio. El hombre de confianza pasó a ser un ladrón. Los jefes-amigos, de la noche a la mañana se convirtieron en contraparte para Contreras.
Chillán, expectante, seguía de cerca los rumores -la prensa no se atrevía a publicar-, las disputas del todopoderoso gerente contralor con los ricos de la ciudad.
La historia simple, aún no se ha escrito, pero todavía mantiene dos versiones. Una, la de los Rabié, que asegura que su ex hombre de confianza desfalcó a la empresa en más de mil 500 millones de pesos. La otra, la de Contreras, que dice que los Rabié -con su ayuda- cometieron reiterados fraudes impositivos, cercenaron los derechos sindicales y se enriquecieron indebidamente.
Si bien Contreras Anguita sostiene que todo el conflicto se inició cuando él solicitó mil millones de pesos de indemnización para retirarse de la empresa, los Rabié aseguran que no había ningún problema con su gerente contralor, al que incluso ofrecieron ser parte del directorio a fines del 2001, hasta que se percataron que el hombre de confianza les estaba robando diariamente importantes sumas de dinero. ¿Lo uno o lo otro? Un misterio. Los juicios se iniciaron en marzo de 2002. El 18 de ese mes, Contreras presentó una denuncia contra Rabié ante el Servicio de Impuestos Internos por Fraude al Fisco.
"Hoy, el suscrito reconoce su complicidad con todos los hechos reales y concretos que contendrá esta declaración, en un gesto de arrepentimiento sincero por los daños que estos ocasionaron a terceros, normalmente simples y modestos empleados, como asimismo por las deshonestas ganancias que algunos de estos mismos hechos representaron a los Rabié". Con estas palabras comienza la declaración jurada que Humberto Contreras presentó al jefe del Departamento de Delitos Tributarios del Servicio de Impuestos Internos (SII), Claudio Benavides, el 18 de abril pasado.
Según Contreras los ilícitos de los Rabié incluían retiros de millonarias sumas de dinero por parte de los socios de la empresa, durante 20 años, no declaradas; confección de balances y estados financieros con datos fraudulentos; evasión de impuestos e imposiciones en las liquidaciones de remuneraciones de los vendedores, y sistemas tramposos en los pagos de horas extras de los trabajadores. Todo ello, que configuraban delitos tributarios, contables, comerciales, previsionales y laborales, fueron dados a conocer en una conferencia de prensa de Contreras, acompañado por el flamante senador Nelson Avila, donde el ex contralor señaló que los retiros alcanzaban los 60 mil millones de pesos y la evasión podría ascender a los 15 mil millones. "El fraude al fisco más importante después de Lozapenco", sostuvo el entonces dirigente del PPD.
La respuesta de los Rabié, histérica según Contreras, no se hizo esperar. El 25 de abril presentaron una querella contra el ex contralor ante el Primer Juzgado del Crimen, bajo el rol N° 78.537-B, donde lo acusaron de haberles robado, precisamente, la misma cifra que el denunciaba ante el SII: más de 700 millones de pesos.
Un mes más tarde, Rabié amplió la denuncia contra Contreras y lo acusó ante la Justicia de haber robado 900 millones y no 700 como había señalado en el primer escrito. El 9 de julio la distribuidora volvió a recurrir a la ampliación porque, según el escrito, Contreras Anguita accedió a los sistemas computacionales de Rabié SA, con el objeto de interceptarlos e interferirlos, "induciendo a error en la preparación de los Balances Tributarios y Estados Financieros de la empresa de los años 1999, 2000 y 2001, como se ha podido establecer en la investigación interna y mediante la auditoría tributaria del SII, actualmente en pleno desarrollo". La Justicia tendrá la última palabra.
Rina María Montt Marchant, la psicóloga jefa de la unidad de intervención en crisis del Sename, antes que reventara el caso Spiniak, según una versión recibida en El Periodista y que ella desmiente, fue protagonista de un acercamiento entre el programa de TV "Contacto" y un menor de la calle que serviría como "señuelo" para detener a una red de pederastas que no era la de Spiniak. La misión fracasó.
Días después, sin embargo, explotó el caso del dueño del gimnasio Go Fittness & Spa. Contactada por un equipo de "Aquí en Vivo", la profesional señaló que los testimonios de los niños apuntaban hacia políticos y, según nuestras fuentes, dijo que había fotos de ellos. Posteriormente, entrevistada por The Clinic, argumentó que las declaraciones de los niños eran creíbles, situación que luego fue desmentida, según El Mostrador, por las pericias del SML.
Entre los datos que el juez Calvo recibió, pocas horas antes de dejar el caso Spiniak, nuevamente aparece el nombre de Montt. Se dice de ella que preparó conjuntamente con el diputado Guido Girardi en agosto de 2003 un proyecto de Ley para proteger a los denunciantes en casos de abusos sexuales a menores. No se descarta, en fuentes del Sename, que ella haya sido quien le recomendó al menor L.Z dirigirse al parlamentario PPD para narrarle lo que sabía de Spiniak y que, además, filtrara el nombre de Nelson Avila a The Clinic.
Los datos, que ahora están en poder de Sergio Muñoz, añaden que la psicóloga del Sename, además, sería hermana de Carola Montt Marchant quien, junto a su marido Jorge Yeber Cerda, es propietaria de una empresa de fumigación, aseo industrial y sanitización en Chillán. Tanto en esa actividad, como en el desarrollo de otra en el rubro banquetería, Montt y Yeber tienen relación comercial con Rabié SA. El informe Dicom de ambos, así como el de la empresa Sociedad Comercial y Servicios Asepcia Limitada, registra varias anotaciones por morosidad.
El cura "Jolo", José Luis Artiagoitía, hermano del Rumpy y del ex vicepresidente de Enami, Patricio, arroja en Dicom una serie de protestos o morosidades, 8 desde abril en adelante.
Según su boletín comercial, el sacerdote de 40 años -que atiende 50 niños en su hogar-, mantiene impagos documentos por 850 mil pesos y, si bien podría haberlos pagado, al menos no los ha aclarado. El último sería del mes pasado. Tres de ellos son cheques protestados por los bancos del Desarrollo y BCI, por 30 mil, 84 mil 700 y 145 mil pesos. Los restantes son letras no pagadas, entre abril y octubre, a un instituto profesional por un valor de 121 mil 200 pesos
De acuerdo a la versión de un amigo de Artiagoitía Alti, tal situación obedece a que el cura cubre con sus dineros las diferencias entre lo que recibe y lo que debe gastar en medicamentos y atención médica de los niños. Hace dos semanas, incluso, dice haberlo visto muy preocupado por su situación financiera. Su score en Dicom es tres, el mínimo es uno. El máximo mil. Sin embargo, continúa el amigo, Artiagoitía no tendría problemas para resolver esos pagos si la situación se le complicara judicialmente.
Los cercanos, entre los que se encuentran sus dos hermanos, Patricio y Roberto (el Rumpy) señalaron hace unas semanas que el sacerdote era un gran generador de recursos. Sin embargo, desde abril, ello parece no ser tan efectivo.
Gemma o Gemmita, como la han llamado algunos medios, se presentó a declarar ante el juez Daniel Calvo, de la mano del sacerdote José Luis Artiagoitía, pocos días después que la diputada Pía Guzmán dijera que había tres parlamentarios, dos de la Alianza por Chile y uno de la DC, vinculados a la red de pederastas de Spiniak.
La joven, hacía ya cuatro años, le había contado al padre Jolo lo que había visto y vivido en una casa del sector precordillerano y que, incluso, fue testigo de una violación múltiple a una menor de 8 años. Este, sin embargo, no llevó el caso a tribunales ni hizo denuncia alguna. La menor, que en 1999 bordeaba los 16 años, inició un tratamiento con la doctora María Luisa Cordero y, según la especialista, en este tiempo ha cambiado considerablemente.
En su testimonio judicial, según las revistas Plan B y The Clinic, ambas publicaciones durante el mes de octubre, G habría entregado dos nombres, el del senador de la UDI, Jovino Novoa y el de Nelson Avila, también senador, pero del Partido ChileVe. También contó, con lujo de detalles la forma en que habría sido violada Margarita, la menor de 8 años, cuyo cuerpo todavía no aparece y que obsesionó al juez Calvo, a tal punto que usó maquinaria indebida para rastrear la zona. Dicen que el accionar judicial, incluso, habría servido para destruir evidencia.
Sobre G, el diario electrónico El Mostrador (11 de noviembre), sostuvo que el SML había informado que era la única testigo, que había declarado en la causa, cuya personalidad presentaba "cierta normalidad y estabilidad mental". "Sin embargo, escribió el periodista de tribunales Jorge Molina, la joven –quien hoy es una mujer separada con un hijo–, ha entrado en contradicciones sobre la presencia de parlamentarios de Alianza por Chile en los hechos delictuales".
Canal 13, luego de varias reuniones, decidió el miércoles 19 poner al aire la entrevista de G, realizada por Arístides Progulakis, donde la joven no menciona los nombres de los políticos que ella dice haber visto pero que, al juntar su declaración con las publicaciones aparecidas en Plan B y The Clinic, el casillero de las identidades queda lleno. Esa misma tarde, la diputada Pía Guzmán, apareció rompiendo el silencio por la filtración de una entrevista concedida a la revista Fibra de la empresa Telefónica que dirige el ex editor general de The Clinic, Guillermo Hidalgo. Al día siguiente, la revista Plan B llevó en portada a la doctora María Luisa Cordero con el título "La Justicia debe creerle a Gemma".
Por eso, Longueira sostiene que los actores se repiten. Para el partido UDI, sin duda, se trata de una orquestación porque los mismos medios, con un solo testimonio, han mantenido la atención sobre uno de los hombres más importantes y emblemáticos de la tienda de Jaime Guzmán: Jovino Novoa. Lo que no entienden es por qué canal 13, donde opera Nicolás Vergara, decidió darles un golpe de gracia.
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