En estos días la revista que usted tiene en sus manos cumple dos años de existencia. No es poco. Tampoco es mucho. Pero es un comienzo. Cuando partimos, un 27 de noviembre de 2001, dijimos que nuestro "masoquismo" nos impedía callar frente a la injusticia, mirar para otro lado frente a la corrupción e ignorar el debate. "Queremos jugar, escribimos en ese número de lanzamiento, un rol fiscalizador y ser verdaderamente un contrapoder".
Creo, que en estos 49 números, hemos logrado acercarnos a ese ideal de periodismo que planteamos como objetivo. Pero el camino desolado de hace dos años, curiosamente, se hizo más poblado en estos últimos meses y la puerta se abrió para que otros medios, de todos los soportes e ideas, comenzarán a proponerse un objetivo similar. Estamos ciertos que contribuimos a pavimentar el trayecto de una prensa distinta. No queremos ser la única opción pero sí la mejor. Por ello estamos dispuestos a pelear los lectores que buscan contenidos y no compran titulares.
En el 2001 teníamos una idea, nada más, de lo que queríamos. Había que materializarla y nutrirla, dar vueltas aquellas cosas que no nos resultaban y generar mil debates para poder darle forma a un proyecto que, además, pretendía romper esquemas, dentro de un periodismo poco atrevido.
Tengo claro, al cumplir dos años, que no hemos hecho periodismo por periodismo. Que hemos generado debate y dado contenido a nuestra revista, abriendo espacios a todos los sectores de la vida nacional, aquellos incluso que hace un tiempo resultaba impensable que aparecieran en una revista independiente.
Este camino, sin duda, es el más difícil de transitar. Cuando la prensa recoge las opiniones del último estelar de la TV o vende aquello que se relaciona más con los sentidos que la razón, nosotros optamos por darle una opción distinta a nuestros lectores e incorporamos columnistas y temas que no necesariamente son los más populares o comerciales. Nos regocijamos de esa decisión.
El Periodista hoy no es sólo una revista. Usted tiene en sus manos parte importante de un proyecto pero no todo. Junto a esta publicación, que se distribuyede Arica a Punta Arenas, se materializan otros sueños: una revista en internet que suma y suma contactos y que sólo en noviembre ha logrado que la visite gente que vive en Trinidad y Tobago, Singapur o Finlandia. Estamos en el mundo. Este medio se potencia en la red, acogiendo en la inmensidad del ciberespacio documentos completos, más notas y otros sustentos para los reportajes que trae la revista. Y su ingreso es completamente gratis, siendo hoy una herramienta de comunicación fundamental para estudiantes o gente que gusta de estar bien informada y no puede adquirir un ejemplar en los quioscos.
También estamos en las librerías. Durante el 2003 desarrollamos un proyecto editorial que ya lleva dos libros presentados, "Intima Complacencia", del abogado Mateo Gallardo y "El Desaforado", del también abogado, Eduardo Contreras. Pretendemos, antes que termine el año, llevar al público al menos otros dos libros.
Pero nuestro esfuerzo no sólo va dirigido a generar productos comunicacionales. Queremos, realmente, que nuestra acción no pase inadvertida y levantamos la voz, con fundamento, contra aquellas cosas que nos duelen.
Así El Periodista, junto a otros medios, ha estado permanentemente pujando porque exista una asociación de medios independientes y vio coronado sus esfuerzos, hace algunos días, cuando logramos constituirla en el simbólico salón Domeyco de la casa central de Universidad de Chile. También hemos llevado nuestra voz a los grandes debates y auspiciado aquellos eventos culturales que apuntan a generar una sociedad que, al menos, se cuestione la imposición del pensamiento único.
No basta con lo realizado hasta ahora. Sabemos que podemos hacer más y queremos superar nuestros propios objetivos. Soñar para concretar. Y, cuando concretemos, seguir soñando.
Prometemos a todos los que nos han seguido, aunque lo hayan hecho de manera intermitente, no bajar los brazos y superar todos nuestros errores. Para ello, sin duda, necesitamos el compromiso de todos ustedes, los que nos leen en internet o nos compran cada quince días, pues un medio de comunicación sólo tiene sentido cuando hay alguien al otro lado de la línea. Nosotros queremos tener muchos ojos, críticos, pero fieles.
A los que ya conquistamos, les aseguramos tratar de ser mejores, pero también les pedimos que nos ayuden a conquistar a otros lectores.
Al nacer, hace dos años, con las dificultades propias de la prensa independiente, escribí en la página editorial que esperábamos, simplemente, estar a la altura de las circunstancias. "No defraudar a quienes nos prefieren y apoyen. Ser leales con la información. Acercarnos a la verdad y, quizá por encima de todo, mantener nuestro más preciado trofeo: la independencia". Hoy, como hace dos años, mientras usted lee esta revista, nosotros somos más periodistas que nunca.
|