Año 3, N°51, Domingo 21 de Diciembre de 2003
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William Hayes, presidente del Consejo Minero
"La Gran Minería actúa con transparencia"
El máximo representante de la entidad gremial que reúne a las principales empresas mineras privadas y Codelco, comparte con Cochilco que los aportes del sector al Estado aumentarán a 4 mil 500 millones de dólares y recalca que la minería debe tener reglas claras y duraderas como todas las áreas de la economía. A pesar de ello, sin embargo, asegura que son "concientes que una sociedad democrática puede abrir debate en torno a sus regulaciones y al aporte y contribución de una determinada industria".

¿Cuáles son las virtudes de la minería privada en Chile, si de acuerdo a sus detractores no paga impuestos, tiene un bajo empleo (1,2 por ciento del total) y no genera encadenamientos productivos?

Nuestros detractores utilizan argumentos temerarios para descalificar a la Gran Minería, pero la realidad es más fuerte. Somos la principal industria de Chile; responsables de la generación del 10 por ciento del PIB y el principal motor de las exportaciones nacionales. La industria cumple con todas sus obligaciones legales y desarrolla voluntariamente iniciativas de responsabilidad social que benefician a los trabajadores, sus familias, las comunidades de regiones mineras y el país.


En materia de impuestos, las empresas socias del Consejo Minero han pagado entre los años 1990 y 2002, cerca de 11 mil millones de dólares. De esa suma 2 mil 600 millones de dólares corresponden a las empresas privadas y el resto a Codelco. Estos aportes crecerán fuertemente en el futuro inmediato. Según estimaciones de la Comisión Chilena del Cobre, Cochilco, los aportes del sector ascenderán sólo por concepto de Impuesto de primera categoría a más de 4 mil 500 millones de dólares entre los años 2002 y 2010. Debe tenerse presente que los proyectos privados más jóvenes están en proceso de maduración y terminando el uso de la depreciación acelerada, beneficio común para todos los sectores económicos.

Sin perjuicio de lo anterior, los gastos operacionales del sector que se invierten en Chile, alcanzan anualmente a 5 mil millones de dólares, recursos que introducen un alto dinamismo en las regiones mineras y el país.

Por otra parte, la Gran Minería, a diferencia de la industria de hace algunas décadas, es altamente intensiva en capital y tecnología de ultima generación. No obstante ello, los nuevos proyectos en operación dan empleos directos de alta calidad a ejecutivos, profesionales y trabajadores chilenos. La dotación actual, incluido personal propio, contratistas de inversión y operación, alcanza a 80 mil personas. La remuneración promedio anual del personal propio asciende a 27 mil 800 dólares.

El modelo de gestión de las empresas socias (asumir con la dotación propia las tareas del giro minero), ha permitido el desarrollo de importantes empresas proveedoras y contratistas. Ellas han sido el germen de los encadenamientos productivos que hoy existen en torno a la industria, que esperamos se sigan desarrollando y profundizando en el futuro.

En suma, los beneficios que entrega la Gran Minería son relevantes. Basta visitar las regiones del norte para darse cuenta que la calidad de vida de sus habitantes ha mejorado sustantivamente en relación al promedio nacional. Educación, cultura, mayores niveles de empleo en distintas áreas de la economía, crecimiento de las PYMES, ventas de supermercados, colocaciones bancarias, parque automotriz, son sólo algunos ejemplos de los efectos positivos de nuestra principal industria en el norte de Chile.

Respecto al royalty, ¿no es lógico que quienes hacen uso de este recurso paguen un precio a los dueños? Desde el punto de vista del libre mercado, ¿no le parece que el Estado pierde una ganancia que le corresponde por derecho?

La Gran Minería actúa con total transparencia y ajusta su actuar a las normas vigentes, que son comunes para los distintos sectores de la economía. Dichas normas no contemplan un royalty. Por otra parte, la existencia de reglas claras, estables y no discriminatorias, han sido un gran incentivo para invertir en Chile. Con todo, somos concientes que una sociedad democrática puede abrir debate en torno a sus regulaciones y al aporte y contribución de una determinada industria. Por ello, el Consejo Minero y sus compañías socias participaron activamente en las comisiones creadas en el Senado y la Cámara de Diputados. El debate en el Parlamento se desarrolló con altura de miras. La mayoría de los parlamentarios entiende que la minería actual no puede medirse con los parámetros de un mundo que no existe más. También entiende que hay una pluralidad de indicadores para evaluar el aporte del sector a Chile y los chilenos.

El Estado ha reconocido la necesidad de un mayor aporte de la minería. Si no está de acuerdo con el royalty, ¿cuál sería la forma de que las empresas aumenten el aporte y que éste sea reconocido como un deber y no como un aporte voluntario?


William M. Hayes, Presidente del Consejo Minero, junto al Presidente Ricardo Lagos Escobar y al ministro de Minería, Alfonso Dulanto R.
William M. Hayes, Presidente del Consejo Minero, junto al Presidente Ricardo Lagos Escobar y al ministro de Minería, Alfonso Dulanto R.

El Presidente de la República ha sido enfático en señalar que no habrá cambios a las reglas del juego. Una señal muy alentadora y coherente con los propósitos del Gobierno de insertar aún más a nuestra economía en el mundo internacional. Actitudes discriminatorias en contra de la minería no ayudarían a ese objetivo. Por otra parte, encontrar el sano equilibrio entre lo que es bueno para el Estado y lo que es bueno para los inversionistas, es una tarea de todos. Estamos empeñados en ello, pero teniendo claro -de manera previa- que la gran minería ajusta su actuar a la ley. En esa dirección el sector trabaja para que el país conozca su real aporte e importancia en la vida nacional. Recientemente hemos realizado una campaña de medios y participamos en seminarios y charlas en distintas partes del país para dar a conocer la realidad de la industria.

Según un estudio realizado por Fundación TERRAM, Chile es uno de los pocos países que no cobra el derecho de uso de los recursos naturales y tiene la estructura tributaria más baja en relación a otros países mineros. Además, los yacimientos mineros en Chile son los de mayor atractivo geológico del mundo. ¿No será infundado el temor de que disminuya la inversión? Además dadas estas excelentes condiciones ¿cómo se explica que casi la totalidad de las empresas mineras no tengan utilidades y no paguen impuestos?

Dije antes que Chile se ha dado libre y soberanamente un conjunto de normas que regulan la inversión minera y que nuestro actuar se ajusta al ordenamiento jurídico. Gracias a esas leyes, entre otros factores, Chile es líder mundial en minería. Ese liderazgo se puede mantener en el tiempo o hipotecar en beneficio de terceros países. Una de las formas de ponerlo en riesgo, es cambiando las reglas del juego en sentido inverso o con un espíritu distinto a las que inspiran a las actualmente vigentes. De allí entonces que la existencia o no de un nuevo tributo es una decisión política que resuelve el país por los canales institucionales. Ahora, si ello acrecienta o deteriora los niveles de inversión, es un tema que los responsables deben evaluar.

Respecto del tema tributario, debo señalar que las afirmaciones de la Fundación son erróneas. Las empresas socias del Consejo Minero han pagado a la fecha todos los impuestos que legalmente corresponden. Por otra parte, para hablar de la carga tributaria de la industria, es elemental que se comparen los totales y no una parte de ella. Se ha tratado de desinformar a la opinión pública señalando que Chile tiene una tasa impositiva del 15 por ciento, correspondiente al impuesto de Primera Categoría. Ello no es así. Para un inversionista extranjero, la tasa es del 35 por ciento si está en régimen ordinario y de un 42 si está acogido al DL 600. Esta tasa es similar o superior a países como Canadá, Perú, Australia, Reino Unido, México, Argentina y Estado Unidos.

Respecto al eventual cobro de un Royalty, se confunde a la opinión pública cuando se dice que tales o cuales países cobran dicho impuesto. Chile, obviamente, debe medirse con quienes son sus competidores reales. Si no son países importantes en minería, la comparación es irrelevante. Perú, por ejemplo, no cobra royalty y su tasa de impuestos a los inversionistas es menor a la chilena.

El caso de Disputada fue emblemático: declaró pérdidas durante 25 años y fue vendida en mil 300 millones de dólares, ¿Cómo justifica que casi todas las empresas del sector declaren pérdidas para no pagar impuestos?

En el caso de Disputada hay una serie de hechos desconocidos que afectaron a la empresa. En primer lugar, la compañía fue adquirida al Estado de Chile en el año 1978 por un valor, expresado al día de hoy, superior a mil millones de dólares. Sus dueños hicieron inversiones relevantes para transformarla en una empresa más eficiente y competitiva, luego que un aluvión destruyera sus instalaciones. Este solo hecho demuestra lo riesgoso que puede ser la inversión en el sector minero.

Respecto del porqué pudo ser comprada en mil 300 millones de dólares, la respuesta es simple. El inversionista minero mira a los flujos futuros de la compañía y no al pasado. Su actual dueño, Angloamerican, estima que el negocio permite recuperar la inversión realizada. Fue la misma estimación que hicieron otras compañías del sector que mostraron interés por adquirirla, incluido Codelco.

Tras un año con la minería en entredicho ¿Cree que el actual precio del cobre beneficiará la imagen de las empresas mineras?

En relación al precio, esperamos se mantenga largo tiempo en los niveles actuales o superiores, mejorando con esto los retornos que recibe Chile de la industria minera. Sin embargo, debemos ser cautos. Si consideramos un período de tiempo desde 1999 hasta hoy, el precio promedio del cobre recién supera los 78 centavos de dólar.

La imagen del sector se acrecentará en la medida que la opinión pública asuma que ésta es la principal industria del país y actúa de manera absolutamente transparente. Mejorará, aún más, en la medida que sigamos enmendando nuestras insuficiencias comunicacionales. Asumimos como un error no haber difundido más y de mejor manera las acciones y aportes de la Gran Minería a Chile, sus innumerables externalidades positivas y los aportes que hace y seguirá haciendo al desarrollo de las regiones mineras y al país.

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