Año 3, N°54, Viernes 30 de Enero de 2004
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Edgardo Bathich
El regreso de un intocable
(Por Pamela Flores M.)Los intocables siempre regresan a las primeras planas de los periódicos. Edgardo Bathich es uno de ellos. Chileno de origen sirio, que ha sido vinculado al tráfico de drogas y de armas, pero jamás lo procesaron por esas causas, fue asaltado en su departamento. A él no le pasó nada. Uno de los delincuentes recibió un balazo en la cabeza.


Edgardo Bathich con el capitán de inteligencia militar de Chile, Armando Fernández Larios.
Edgardo Bathich con el capitán de inteligencia militar de Chile, Armando Fernández Larios.

"Fue en defensa propia", dijo el abogado de Edgardo Bathich, Erwin Sapiain, cuando fue consultado por lo ocurrido la noche del 19 de enero en el lujoso departamento de Los Leones 666, donde el empresario de origen sirio, acusado de evasión impositiva en 1992 y primo del traficante Monzer Al Kassar, vivió un confuso episodio cuando tres sujetos ingresaron a su domicilio con un objetivo aún hoy desconocido.

¿Simple robo, ajuste de cuentas o intento de secuestro? Un misterio que la policía deberá develar y que promete convertirse en otro capitulo de la serie que tiene al ex rey de la chatarra como uno de sus protagonistas más exclusivos.

Desde 1992 Edgardo Bathich Villarroel se transformó en la estrella de las noticias policiales, apareciendo en casos de trafico de armas, narcotráfico y por una millonaria evasión de impuestos -en su empresa, la Focus Chile Motores-, por la cual tuvo una multa de 170 millones de pesos y una condena de 600 días de presidio, pena que finalmente le fuera remitida. Pero que lo obligó a vivir un clandestinamente, dentro y fuera de Chile, durante seis años.

AMIGO DE LOS PINOCHET


El clan Al Kassar en Damasco en 1994. A la izquierda vestido de blanco Edgardo Bathich.
El clan Al Kassar en Damasco en 1994. A la izquierda vestido de blanco Edgardo Bathich.

Según el libro "La delgada línea blanca" de Rodrigo de Castro, el padre de Edgardo, Mohamed Bathich Melek, llegó a Chile desde Siria en 1929. Sin nada en nuestro país, escaló rápidamente en la vida social. Mantuvo además sus vínculos familiares y de amistad en Argentina y Siria, lo que le permitió conocer a Mohamed Al Kassar; un hombre que se fortaleció económicamente gracias a su poder en las redes del narcotráfico sirio y libanés, además de haber sido embajador de Siria en Polonia, Bulgaria, Canadá e India. En La Cisterna, cuando el alcalde era el actual diputado Iván Moreira, fue levantada una plaza con el nombre del padre de Bathich, seguramente, por sus aportes a la comunidad.

En 1981, Bathich hijo tomó el control de la empresa que le dejara su padre; una importadora especializada en repuestos, motores y camiones usados de Alemania.

Según de Castro, Marco Antonio Pinochet se hizo amigo de Bathich, y socio en la Bathich Motoren Ltda., dedicada a la importación y venta de motores.

Yamal, "el indiscutido rey del jet set local" durante los años ochenta, gozó de una vida lujosa y excéntrica: mujeres, autos, propiedades, fiestas; motivo que no le impidió aumentar la fortuna que su padre había forjado.

A mediados de los 80', Yamal fue detenido por Investigaciones y llegó a la Brigada de Narcóticos por posesión de algunos gramos de cocaína. Mientras era interrogado se mantuvo muy calmado, como si algo le hubiese asegurado que pronto sería liberado gracias a una llamada de la Dirección General de Investigaciones. Sus contactos lo salvaron.

Luego de este percance, Edgardo y Marco Antonio decidieron ampliar los horizontes de sus negocios y proyectaron hacer un gran complejo turístico ubicado en las cercanías del lago Rapel, pensando en que el régimen imperante de la época iba a perdurar por siempre. Pero no fue así...

CAMBIO DE MANDO


En 1992,Bathich sale de la Audiencia Nacional en Madrid, con las maletas de Monzer Al Kassar.
En 1992,Bathich sale de la Audiencia Nacional en Madrid, con las maletas de Monzer Al Kassar.

Con la llegada de Patricio Aylwin a la presidencia se realizó una tarea que parecía imposible: remover a los funcionarios de Policía de Investigaciones que fuesen corruptos o estuviesen vinculados en el tráfico y distribución de drogas en el país.

Horacio Toro, flamante director de la Policía de Investigaciones, fue informado de la llegada de Jesús Ochoa Galvis, supuesto primo de los Ochoa Vázquez, familia que manejaba el Cartel de Medellín y que además se relacionaba con Monzer Al Kassar, hijo de Mohamed Al Kassar. Esto significaba que las relaciones comerciales del narcotráfico se estaban fortaleciendo en Chile y el lazo directo podía ser Edgardo Bathich.

Un informe entregado al general Toro dio cuenta que el colombiano Ochoa había arrendado una casa en Providencia, compró dos sitios del centro turístico del lago Rapel y casi todos los días visitaba Chile Focus Motores S.A (empresa que antiguamente llevaba por nombre Bathich Motoren Limitada), porque Héctor Novoa Vásquez (hermano del senador de la UDI, Jovino), presidente de Chile Motores, junto a Edgardo Bathich y Alex Jacob Neder, era el rostro legal de las empresas de Ochoa.

Según Rodrigo de Castro "los investigadores sospechaban que se trataba de una poderosa infraestructura para realizar operaciones de tránsito de cocaína a gran escala, destinada a abastecer los mercados de Europa y de los Estados Unidos".

En junio de 1992, la luces de alerta de la policía local, se pusieron en funcionamiento cuando Edgardo Bathich fue detenido en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, junto a Monzer Al Kassar por una orden del juez español Baltasar Garzón.

Si bien Bathich quedó en libertad a las pocas horas, el sirio permaneció casi dos años en la cárcel acusado por una serie de delitos, como participación en actos de terrorismo internacional, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas.

Tras el episodio de Barajas, un problema impositivo terminó con parte del negocio de Bathich en Chile, cuando un inspector tocó las puertas de Focus Chile Motores para realizar una exhaustiva investigación. Según Rodrigo de Castro, "el funcionario del SII no tardó en detectar graves delitos tributarios. Si se llevaba a adelante la denuncia, se explicó a los ejecutivos de Focus Chile Motores, los responsables tendrían que pagar una saladísima multa y difícilmente se salvarían de pasar una temporada en la cárcel. En cambio, propuso el fiscalizador, si le pagan 100 mil dólares no los denunciaría". Como era de esperar la empresa accedió pero el inspector regresó exigiendo 500 mil dólares más. Curiosamente Focus decidió denunciar el hecho al SII.

El 7 de diciembre de 1992, tras conocer la denuncia, el Servicio se constituyó en la empresa, acompañado de Carabineros y una orden judicial, y procedió a sellar todos lo documentos. Al día siguiente, sin embargo, encontraron que todos lo papeles fueron quemados.

Bathich no se quedó para enfrentar la Justicia. El 9 de diciembre de 1992 viajó a Argentina. Dos días más tarde Jesús Ochoa Galvis, su socio colombiano, escapó con toda la familia. Alex Jacob Neder, el gerente y director de Focus Chile Motores, fue arrestado meses más tarde. Héctor Novoa, procesado por su participación en los hechos, fue internado en una clínica psiquiátrica. Casi una década después, el 19 de agosto de 2002, la Corte Suprema le puso punto final al caso y selló la suerte de más de 9 personas acusadas por el SII.

En 1996, tras vivir fuera del país en calidad de prófugo, decidió volver a Chile y se entregó a la justicia. No estuvo mucho tiempo preso.

A las pocas semanas su figura corpulenta, tras bajarse de un lujoso auto, era vista ingresando con hermosas mujeres al restaurant El Siciliano del barrio Bellavista. Allí el intocable, quien quería pasar con un bajo perfil, pedía los platos de cada uno de sus acompañantes -es decir no daba derecho a elección- y dejaba suculentas propinas todos los viernes por la noche.

En junio de 2003 Bathich volvió a hacer noticia cuando fue mencionado en un reportaje de Informe Especial de TVN, relacionado con la muerte del químico de la DINA, Eugenio Berríos. Esa vez, sin embargo, el chileno-sirio presentó una querella por injurias, aunque la mayor parte del material difundido en la red estatal había sido publicado con mayor profundidad en el libro "La delgada línea blanca".

No se quejó, en cambio, cuando fotos suyas con hermosas modelos en una fiesta en Ibiza, a la que asistió el propio Bill Clinton, fueron publicadas en internet.

(extracto libro La delgada Línea Blanca)

En 1998, una orden judicial del IV Juzgado del Crimen de San Miguel por asociación ilícita para traficar droga iniciada por Carabineros y el Consejo de Defensa del Estado, hizo que investigadores policiales hicieran un seguimiento a Yamal Edgardo Bathich Villarroel.

Una noche Carabineros lo esperó en las afueras de su departamento. Bathich salió en su auto, interceptaron su teléfono. El se enteró y llamó a la Dirección de Inteligencia del Ejército de Chile (DINE).

  • "Me está siguiendo un automóvil patente DS 2479; averigüen de quién es - ordenó el primo de Monzer Al Kassar."

La extraña comitiva compuesta por tres autos continuaba su recorrido, ahora sin rumbo definido, por las calles de barrio alto de Santiago de Chile.

Unos minutos más tarde sonó el celular de Bathich. Era la DINE. El auto y la patente descrita correspondía a un vehículo de Carabineros de Chile.

  • "¡Hijos de puta!", exclamó Bathich, apretando con rabia el botón stop de su celular. Luego, sin perder un segundo, digitó el número de un coronel de Carabineros.

  • "Aló", respondió el coronel, soñoliento.

  • "Aquí Edgardo Bathich. ¿Por qué mierda me están siguiendo?", gritó el primo de Monzer Al Kassar.

  • "¿Qué pasa?", respondió entre asustado y sorprendido el coronel.

Bathich algo más calmado, logró explicar en pocas palabras su situación. El coronel le aseguró no tener idea de lo que estaba sucediendo y le prometió que no dormiría hasta que lo averiguara.

  • "Pero ten presente que esto nos costará mucho dinero", dijo el oficial de Carabineros.

  • "No importa. Averígualo ahora mismo", dijo Bathich antes de cortar.

A los pocos segundo Bathich, usando el mismo teléfono celular, digitó otro número. Esta vez se trataba del teléfono de Gloria Olivares, jueza de la Corte de Apelaciones de Santiago.

  • "¿Glorita, te despierto?", dijo Bathich, esta vez suavemente.

  • "Ah, eres tú, Edgardo. No, estoy todavía despierta. Estaba mirando la televisión", respondió la jueza.

  • "No quiero molestarte, pero en este momento me está siguiendo un auto de Carabineros. Deben contar con una orden judicial de algún juzgado de Santiago. ¿Puedes tenerme algo para mañana? ¡Hay que pararlos!".

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