Preparen
En Puerto Montt, hace algunos días, pude leer la columna dominical de un hombre inteligente que escribe en el mercurialmente provincial diario El Llanquihue.
En ella, recordando las sabias palabras de un joven rabino, el profesor Juan Felix Burotto decía que era un error mayor representar al ser humano como una especie "mirando el futuro, dejando atrás el pasado".
Según su relato, el sujeto "es en realidad como un cangrejo que, avanzando de espaldas, lo único que tiene al frente son los hechos del pasado mirando, obviamente, más de cerca los recientes y retirándose hacia el fondo los antiguos". Y agregaba que "la curiosidad, la agudeza, la ubicación y el porte del observador harían la diferencia respecto de cualquier otro por próximo que estuviese al primero". "El individuo humano no puede mirar hacia el futuro porque éste, simplemente, no ha llegado y sólo volverá la cabeza para intuir lo que vendrá, intuición hecha de pedazos del pasado. Esta particular mirada de aquel que camina hacia atrás con su pasado por delante se llama, lisa y llanamente, la memoria".
Del pasado, entonces, es de donde sacamos las lecciones que nos permiten enfrentar las incertidumbres y a veces proyectar escenarios futuros. Lo que viene, aquello misterioso, sólo puede ser entendido en función de lo que hicimos, sabemos por nosotros mismos o conocimos por la experiencia de otros.
Apunten
Un hombre, tal vez extranjero y quizá más aún peruano, quiso ingresar a Chile por un paso prohibido. No lo hizo en una época común sino en un momento de alta complejidad con nuestros países vecinos, cuando Bolivia reclama una urgente solución a su problema mediterráneo y parece que, esta vez, el mundo le presta más atención que en el pasado. Nuestra memoria, en este caso, nos dice que hubo injusticias y las hay, en la posición chilena, pero así y todo se insiste en que se trata de un tema bilateral y que Chile, solidariamente, está dispuesto a conversar con el gobierno altiplánico únicamente si es que éste reanuda relaciones diplomáticas "aquí y ahora", como dijo el presidente Lagos en Monterrey.
El actual tipo de relaciones, que tiene carácter consular por decisión de Bolivia, no fue obstáculo para que Chile iniciara negociaciones para arribar a un TLC con el gobierno de La Paz, que el presidente Lagos fuera el único mandatario latinoamericano que asistió a los funerales del ex dictador Hugo Banzer o que se establecieran misiones comerciales con Bolivia.
Fuego
El hombre, aquel que traspasó la línea fronteriza y no escuchó o corrió cuando sintió la voz de pare, detuvo su marcha sólo cuando las balas lo obligaron a hacerlo. ¿Operó lo que los argentinos llaman gatillo fácil?
El argumento de que el hombre estaba en una zona prohibida, en un país donde hay muchas, sólo sirve para repreguntar si es que no había otra opción frente a una persona desarmada.
Lo ocurrido en el último tiempo, episodio de espionaje de Punta Arenas incluido, permite suponer que el Estado de Chile debe tener un control más efectivo sobre los contingentes militares.
La memoria nos obliga a no justificar lo injustificable. Nada, ni la mentada seguridad nacional o la llamada soberanía, puede permitir que un ser humano dispare sobre otro únicamente porque no respondió a la voz de alto.
Más allá de los conflictos que pueda generar lo ocurrido, que pone a Chile otra vez en medio de un lío de fronteras, resulta inaceptable que viejas prácticas de antaño, cuando era normal disparar y luego preguntar, vuelvan a ser justificadas por los voceros oficiales.
Memoria
No sabemos, al cierre de esta edición, el nombre de la persona que murió. Sí tenemos la certeza de que su deceso fue parte de la estupidez humana, aquella que tiende a repetirse por error, omisión o simple crueldad. Tampoco conocemos las motivaciones que tuvo el que disparó la bala asesina. Pero sí podemos arribar a las consecuencias de su acto y analizar con detalle qué ocurrió.
Está claro que ese hecho, como otros tantos, forman parte del pasado. Este, sin embargo, está más fresco que otros recuerdos porque ocurrió hace pocos días. Nos permite, entonces, analizarnos y proyectar nuestra mirada a tiempos más remotos, con la única intención que, viendo lo que hicimos, sepamos que como sociedad hemos cometido errores y que ellos no deben repetirse.
Sabio el cangrejo, que camina mirando hacia atrás. En nuestro pasado está aquello que nos permite enfrentar los misterios del futuro.
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