(Escribe Paul Walder) Las postulaciones del 2004, que estuvieron ya precedidas por la campaña publicitaria desde finales del 2003, han transparentado el sistema de educación superior. Tras los avisos y la retórica publicitaria, tras las artificiales fachadas neoclásicas, lo que se ve es una industria que opera bajo los estándares de la producción y del comercio. Las relaciones de mercado llevan a una pérdida de la calidad educacional en pos de un supuesto prestigio social, más relacionado con los bienes de consumo -el grado académico comprado- que por la adquisición de conocimientos.  |