"Lo que no figura en autos, no existe en el mundo", es su divisa como magistrado, de allí que cuide tanto los procedimientos y diligencias a su cargo. De las habladurías y rumores que circulan sobre él, lo único que le importa es lo que afecta a la salud legal de los sumarios que instruye. Es un hombre de fe en la ley, que cree en ella y la aplica según su conciencia. Sus resoluciones las escribe a mano mientras escucha a solas música clásica. Los que no concuerdan con sus contenidos le adjudican males diversos: un afán de protagonismo sin límites, venganzas solapadas, debilidad jurídica, apresuramiento político o compromisos inconfesables.
El gesto hosco que suelen exhibir las fotos que recorren los medios gráficos no se compadece con el trato que le conocen los periodistas. De hablar pausado, didáctico, sus modales son amables, sin disimular que está habituado a mandar cuando se lo ve trajinar con sus colaboradores del juzgado. Tiene las espaldas anchas de la hora y media de gimnasio cotidiano. La misa diaria de la firma de decisiones antes del almuerzo es un jolgorio de rigor y distensión. Con la gravedad de los hechos que recorre los gruesos expedientes y las ordenes rápidas y precisas, suelen cohabitar las risas y los chistes entre seres humanos que trabajan juntos. Podría ser uno de los personajes de John le Carré y exclamar aquello que "si uno es incapaz de asimilar la realidad, inventa una conspiración".
Ud. es el único juez del mundoque lanzó un pedido de captura internacional contra Bin Laden. ¿Es un delirio o hay detrás una estrategia?
No puedo violar el sigilo de las investigaciones abiertas. Dicho esto, cualquier medida de procesamiento que se toma contra una persona se hace en función de los indicios que hay contra la misma. En este caso concreto, en la resolución de 700 páginas que se dictó en septiembre contra Bin Laden y otros responsables de Al Qaeda, constan los indicios que existían. Es una investigación que se extiende en España desde 1995 y el nombre de Bin Laden figura desde 1996. No es una decisión acelerada, responde a un estudio profundo de los hechos y la estrategia es la de toda investigación judicial que es procurar llegar hasta el final en el conocimiento de los hechos. Tenemos pendientes múltiples comisiones rogatorias que aguardan ser contestadas, con pedidos de extradición en curso contra cuatro detenidos en Guantánamo bajo responsabilidad de EEUU; también hay otros países solicitados como Inglaterra, Turquía, Alemania, Bélgica, Noruega, Suecia, Australia, Indonesia, Siria, Jordania, Yemen y alguno más.
Usted se ha quejado públicamente que la cooperación judicial de Estados Unidos no es buena, ¿Qué pasa?
El problema con Estados Unidos es el mismo estado de cosas que allí hay en relación a la lucha frente al terrorismo. Atañe a la competencia de distintas agencias y ámbitos jurisdiccionales. Hay personas que están privadas de la libertad en Guantánamo y la responsabilidad sobre las mismas las tienen los militares y yo no puedo relacionarme con ellos, sino con la justicia civil, que a su vez tiene las limitaciones que le impone su propia relación con la administración militar. Derivado de eso se producen otros daños colaterales, por ejemplo, la tardanza en el cumplimiento de comisiones rogatorias. Sin embargo aquí las que nos pidieron se han cumplimentado y hemos remitido los datos para que ellos tengan todos los elementos. Con Estados Unidos el problema es la confusión de esferas que hay ahí mismo.
Son notorias las diferencias entre Estados Unidos y Europa para luchar contra el terrorismo. ¿A qué se deben?
Hay una diferencia fundamental. En Europa estamos tratando de afrontar la lucha contra el terrorismo global desde el punto de vista del más estricto cumplimiento del Estado de Derecho. Son las normas que ya teníamos las que se están respetando tanto por policía, por jueces y fiscales. Los resultados que se van produciendo son dentro de ese contexto de legalidad. En Estados Unidos hay una parte que cumple con esa legalidad y otra que está fuera del Estado de Derecho, dentro de lo que es el marco de la denominada por ellos, guerra contra el terrorismo. Esa guerra en muchos casos excede la legalidad y entra en lo que podríamos llamar los espacios sin derecho, es decir zonas en las que la justicia civil no puede entrar a controlar, no puede establecer cuál es el límite de la voluntad de los líderes en este caso, que es inabarcable.
¿Cree que le entregarán a los cuatro detenidos en Guantánamo que le solicitó a la Justicia de EEUU?
La extradición es un procedimiento mixto - judicial y político. El judicial ya está cumplido, la petición ha sido hecha al gobierno español y eso es responsabilidad del Consejo de Ministros. Ellos saben cual es su responsabilidad, no seré yo quien se los tenga que recordar. Se trata de delitos cometidos en España, no debería haber ninguna dificultad.
La orden de detención firmada por Ud. contra el corresponsal de Al Jazira, Taysse Alouny, por presunto delito de pertenecer a la célula española de Al Qaeda generó múltiples protestas, en particular de Reporteros Sin Fronteras&
¿Y qué? A una persona se le abre un procedimiento penal no porque los periódicos hablen bien o mal de ella sino porque ha cometido o no aparentemente hechos delictivos. Lo que se le imputa a esa persona, como a cualquier otra, está reflejado en los autos de prisión y de procesamiento y no tienen nada que ver con la profesión de esa persona o de otras. Obviamente la función de la prensa es criticar las decisiones judiciales y en esa crítica habrá crítica favorable y crítica adversa. Esa es la grandeza del Estado democrático, lo cual no quiere decir que esas criticas sean buenas o sean malas por el hecho que la prensa lo diga, sino si se corresponden o no a la realidad de los hechos que se investigan.
Al margen de su sumario Ud. advirtió a las autoridades estadounidenses del peligro del fenómeno terrorismo islámico y de Bin Laden. ¿Europa tomó conciencia antes de la amenaza?
Es cierto. En Europa tenemos la desgracia de sufrir los embates del terrorismo desde hace muchos años. En cambio en EEUU no han sentido esa amenaza adentro, prácticamente hasta el 11 de septiembre de 2001. Pensaron que el fenómeno terrorista era externo, que como mucho podía afectarles sus propias sedes diplomáticas, consulados, pero fuera del territorio. Creo que nunca calibraron el alcance de la amenaza que podía ocurrir dentro.
¿Por qué EEUU no vio ese peligro?
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Hasta ese momento los atentados contra los intereses norteamericanos en el exterior habían sido -en la década de los ochenta, principios de los noventa- de organizaciones terroristas árabes tradicionales, no integristas o fundamentalistas islámicas como se comienza a manifestar con la yihad; aquel terrorismo árabe acaba cuando nace este terrorismo globalizado o global, fundamentalista e integrista. Me acuerdo de un experto con quien dialogué antes de los atentados. Al referirme yo al GIA de Argelia (Grupo Islámico Armado) él me dijo algo así como "bueno, ese es un fenómeno focal". Local, yo le respondí, pero las bases de alimentación del mismo están extendiéndose en Europa y, además, es la ideología que está en la base, esa visión extremista de la religión, lo que puede motivar una expansión mas generalizada. Ya estábamos comprobando que en Afganistán, después de la expulsión de los soviéticos y al haberse quedado prácticamente sin trabajo los muyaidines que habían estado combatiendo, comienzan a esparcirse a aquellos lugares del mundo donde había conflictos o donde había yihad, es decir guerra santa, para prestar su experiencia y trayectoria. Y ya estaban vertebrados por la organización de Osama Bin Laden que en aquella época no era Al Qaeda sino Al Bat Alkatara.
¿Cómo percibe usted a Al Qaeda, que da la impresión de ser una nebulosa más que una organización estructurada?
Al principio era una oficina para hacer contactos y de relaciones. El terrorismo fundamentalista o integrista islámico es de base horizontal, no vertical al igual que organizaciones terroristas tradicionales como pueden ser ETA, IRA, o en su momento Acción Directa o las Brigadas Rojas. En ese terrorismo horizontal el vínculo existe o no, y la responsabilidad puede ser de un individuo o de varios. Después de los acontecimientos que se han producido, Al Qaeda se ha estructurado más claramente. Ahora sí hay un Consejo de Dirección y los últimos datos apuntaban que estaba en Irán, Consejo que ha mostrado en algunos aspectos posiciones críticas respecto del propio Osama Bin Laden. Hoy existe una coordinación, una serie de objetivos claramente establecidos, pero no hace falta una orden para que se ejecute un hecho. Es decir, la organización terrorista ETA inicia una campaña y hay unas directrices para cometer equis atentados, en cambio Al Qaeda puede pasarse cinco años y reclamar la atención de uno de sus miembros y él sabe lo que tiene que hacer. No le tiene que decir expresamente cómo y de qué manera. Es muy típico eso. Pueden estar mucho tiempo en forma latente, se le ha dado por llamar células durmientes& es un terrorismo difuso.
¿Hoy es más grande esa amenaza que antes del 11 de septiembre?
La amenaza con carácter general, si hacemos caso a los expertos, es muy grande. Si observamos cuantas alarmas de nivel máximo se han producido en los Estados Unidos tendríamos que aceptar que ya se tendrían que haber ejecutado muchos atentados terroristas y ninguno de ellos ha tenido lugar. Por otra parte, hay un fenómeno interesante que todavía yo no sé calibrar y determinar el sentido de lo que se está produciendo. Después del 11 de septiembre no ha habido un solo atentado de Al Qaeda en países occidentales. Todos han sido atentados en países árabes y con gobiernos a los que se los considera impíos por prestar ayuda al imperio occidental, particularmente a los Estados Unidos. Todo esto no quiere decir que no se tenga que investigar en Occidente la expansión y la actualidad del terrorismo integrista y fundamentalista islámico. Si tengo que ser coherente con la explicación que antes daba, estableciendo cifras de cinco años sin actividad, obviamente eso se puede volver a producir y por tanto hay necesidad de una actuación preventiva, no de guerra preventiva, sino de investigación preventiva, de coordinación de servicios de inteligencia efectiva, de actuaciones judiciales y policiales coordinadas, de una legislación cada vez más convergente, para prevenir dentro de lo posible, conocer cuáles son esos movimientos y no demonizar el ser musulmán o árabe.
¿Existen medios suficientes para combatir ese terrorismo difuso, esas redes horizontales&?
Es muy difícil combatirlo, pero creo que las normas que hay hoy en día son suficientes. Lo que ocurre es que no están en desarrollo al cien por ciento. Comprenden casi todos los ámbitos posibles pero no hay una ejecución efectiva de las mismas. No sólo en el ámbito judicial y policial, sino también en el político y diplomático. Hay un estancamiento en la ejecución, en la puesta en marcha efectiva de esas normas. Y eso porque hay distintas percepciones de esa legalidad y volvemos recurrentemente a la visión que Estados Unidos tiene de la práctica de lo relacionado con el terrorismo que discrepa de la que tenemos otros gobiernos, países, instituciones, y que tiene incluso la propia Naciones Unidas. Por ejemplo, cuando digo que se tienen que ejecutar esas normas y actuar con eficacia, me refiero a la cooperación jurídica internacional, es decir, no es aceptable que sea más fácil eliminar selectivamente a ciudadanos de otro país porque se les presume terroristas, que ponernos de acuerdo dos jueces o dos fiscales de dos países diferentes. Si eso es así es una aberración. Y la responsabilidad es nuestra, no del terrorista. Nadie nos está impidiendo que un juez francés y un juez italiano, o que un juez español y un fiscal norteamericano nos pongamos de acuerdo. Si no lo hacemos es por propia ineficacia nuestra. Eso no es aceptable desde mi punto de vista; que los límites al poder de algunos líderes hayan desaparecido y además todos estemos conforme con ello. Antes del 11 de septiembre existían también pero ahora se publica y todo el mundo lo acepta. Se dice: se ha secuestrado a tal persona, y no parece malo, se ha matado a tal persona, se han destruido equis viviendas en Palestina, todo el mundo "ah pues, ah sí"como es normal, es una aberración que eso se produzca y que no seamos capaces de encontrar una solución legal entre países democráticos a ese fenómeno. En cambio se sorprenden cuando se procesa a una persona como Bin Laden u otros.
¿Cómo se le ocurrió escribirle aquella memorable carta a José María Aznar sobre la crisis en Irak?
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Lo hice en calidad de ciudadano de un país democrático que cree en las instituciones y que piensa que el parlamento y la democracia deben ser algo más que una mera formalidad. La escribí como padre, marido y una persona preocupada por algo que se venía venir, que se podía haber evitado, que respondía a una falsa percepción, y no entro ya en una intencionada decisión previa de atacar un país por temor de las armas de destrucción masiva que se sabía que no existían, que cualquier estudioso sabia que no existían. Tampoco las conexiones con el terrorismo de Al Qaeda existía. La única que había era aquella que se producía en territorio no gobernado por Sadam. Obviamente no se debía confundir esto con la maldad del sátrapa, con lo terrible que había y estaba siendo el régimen de Sadam. Si de actuaciones por motivos humanitarios se habla, por supuesto que tendría que haberse producido cuando en 1988 se gasearon a miles y miles de ciudadanos kurdos y nadie hizo nada y allí sí se utilizaron armas de destrucción masiva. Uno de los pecados más graves de los humanos es la indiferencia. En estos casos, como en Afganistán, también se produjo la indiferencia. Afortunadamente en cuanto a la guerra la indiferencia se tornó en un compromiso con millones de personas. Por mi parte ese compromiso existió. En otros casos no lo hice pero en estos dos sí. En lo que supone la lucha contra el terrorismo, estaba y estoy viendo que la deriva hacia fuera de los limites de la legalidad es un riesgo real, perturbador, y que en la medida que pueda, he tratado que eso no sea así, al menos para justificar mi propia conciencia.
¿Cuáles podrían ser los nuevos escenarios internacionales de sobresaltos terroristas?
Bueno, en Chechenia hay un mal latente terrible de represión de derechos que lo tenemos olvidado, que nos han hecho olvidarlo con el argumento de la lucha contra el terrorismo, y se está solapando con una violación muy grave de derechos fundamentales que ya puso de relieve el Ombudsman europeo. Pakistán es un país que puede estallar en cualquier momento, la prueba es que los fundamentalistas extremos ya han intentado acabar con aquel que consideran el punto de unión con Occidente, con Estados Unidos; Indonesia es también un país con muchos conflictos en diferentes partes y hay un movimiento arraigado en una parte de Filipinas. Por supuesto que Irak es el foco actual pero habría que distinguir bien lo que es terrorismo y lo que es resistencia, que desgraciadamente se confunden con demasiado frecuencia. No creo por el contrario que haya una extensión del fenómeno terrorista de Oriente Próximo hacia el exterior.
En Europa es corriente el préstamo de detenidos entre países con fines de instrucción o de juzgamiento por infracciones cuya presencia reclaman dos o más tribunales. ¿Ese criterio podría aplicarse entre España y Chile o Argentina con los inculpados por crímenes de represión durante los regímenes militares?
¿Las entregas temporales? Sí. Siempre he dicho que mi idea fundamental es ir hacia una justicia sin fronteras, hacia espacios judiciales amplios y únicos. Es un poco lo que propugnábamos hace muchos años jueces y fiscales en el llamado de Ginebra, o la declaración de París del año pasado. Lo estamos consiguiendo en Europa con una convergencia de normas. Eso debe suponer una desaparición de las trabas formales para hacer efectiva la justicia. Partiendo de esta base soy de los que abogan por que más pronto que tarde desaparezca el mecanismo de la extradición. No hay dificultad entre sistemas procesales garantistas que a través de convenios internacionales prevean la entrega de personas para interrogar, juzgarles y luego acordar el lugar para cumplir la pena, No debería haber dificultad si somos capaces de separar los campos de lo que es la cooperación judicial y las acciones políticas de este tipo de casos. Debemos desnudarlos de la vestimenta política y quedarnos en lo estrictamente judicial. Ese es el modelo que hay que exportar.
"Me interesa ser feliz"
Dicen que Ud. es un juez muy mediático. ¿Cómo lo vive?
No me gusta hacer declaraciones a la prensa, salvo en los casos que creo que es bueno que se conozca una realidad que a lo mejor a veces se deforma. Unas veces no intencionadamente y otras veces con una intención predeterminada. Mi trabajo es muy complejo, como el de todos los compañeros, y mucho mas complejo porque se tiene que hacer casi de cara a la opinión pública sin que se pueda participar a la opinión publica del contenido de esas investigaciones porque son provisionales, es decir yo no puedo hacer una afirmación que pueda perjudicar a alguien en un sumario porque luego puede que no sea así y por tanto mi responsabilidad no sería sólo la responsabilidad penal de haber acertado o equivocarme sino de haber hecho una valoración pública. Es difícil el engranaje, pero afortunadamente en mi caso, quizás por todos los acontecimientos que han rodeado mis actuaciones, he conseguido llegar a un nivel de equilibrio y de asepsia mediática importante.
Ud. es un militante por la jurisdicción universal en cuanto a las violaciones de los derechos humanos. ¿Que otras cosas le interesan en la vida?
A mí me interesan muchas cosas. Me interesa ser feliz, no tener tanto trabajo, que haya paz en el mundo, que desaparezca el hambre, muchas cosas que a cualquier ciudadano de cualquier país del mundo le pueden interesar. Y no es baladí que diga esto porque una faceta de mi vida, que no tiene nada que ver con la actuación judicial, se desarrolla en el ámbito de la cooperación y la ayuda humanitaria. Eso me motiva específicamente, contribuir de alguna manera, a ayudar a zonas y personas que lo necesitan a través de las iniciativas de organizaciones humanitarias. Más concretamente en lo que es mi trabajo, sin lugar a dudas y en España, me motiva el hecho de poder contribuir a dar un final lo más pronto posible al fenómeno del terrorismo de ETA como algo que se le debe a la sociedad española y a las víctimas de ese terrorismo.
¿Teme a los riesgos por su vida al ocuparse de temas terroristas como juez?
No sé determinar dónde está el riesgo, más allá de saber que la mía es una profesión de riesgo, estás expuesto o a expensas de que a alguien se le ocurra la brillante idea de que el objetivo a eliminar es el juez. Si lo miras objetivamente pues es una torpeza, en el sentido de que porque se mate a una persona no se va a parar lo que es la acción de la justicia y el ejemplo lo tenemos en Giovanni Falcone y Paolo Borselino, su muerte catapultó la lucha contra la cossa nostra, la mafia. No me preocupa de donde puede venir la amenaza. Sé que no voy caminando en un campo de amapolas. Procuro conservarme íntegro. Tengo cierta una cuestión: yo aquí estoy voluntariamente. Lo hago porque mi compromiso con la sociedad lo asumí hace años en la lucha contra el terrorismo y nadie me obliga a estar aquí y nadie, menos una organización terrorista, me va a hacer doblar la rodilla con amenazas o coacciones. Si así fuera me marcharía inmediatamente.
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