Año 3, Nº57, Viernes 12 de Marzo de 2004
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Avisaje comercial
Edwards versus el ciberespacio
(Por Marta Inostroza)Calculada campaña de El Mercurio y la Asociación Nacional de la Prensa en contra del diario electrónico El Mostrador para impedir su validación como medio de circulación nacional. La jugosa torta de 15 mil millones de pesos en avisaje legal es lo que está en juego y lo que alienta la invocatoria legal de la empresa de Agustín Edwards.


Hace algunas semanas y por varios días, apareció en la gran mayoría de los diarios de circulación nacional y regional un aviso de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP). En él se hablaba de la demanda presentada por el organismo gremial para solicitar la nulidad de la decisión adoptada por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) de homologar a El Mostrador (www.elmostrador.cl) con los diarios de papel de circulación nacional. En otras palabras, para todos los efectos legales, el medio electrónico tiene con esa resolución la misma validez jurídica que El Mercurio o La Tercera.

La decisión del organismo contralor no sólo sienta un precedente único al validar un diario electrónico con uno impreso sino que, además, lo habilita para ser receptor del avisaje legal. Es decir entrar a este suculento mercado de miles de millones de pesos, negocio hasta ahora sólo permitido para los diarios nacionales y regionales de El Mercurio y Copesa y para La Nación, diario oficial del Estado.

La cadena de decisiones y fallos jurídicos se inició en marzo de 2003 cuando la Superintendencia a través del oficio Nº 1893 determinó que El Mostrador constituía un "diario de amplia circulación nacional" y por lo tanto "válido para efectuar las publicaciones que por mandato legal o reglamentario se debe realizar en diarios de esas características".

"Antes de llegar a la Superintendencia nosotros habíamos hecho todos los estudios legales y trabajado todos los requisitos para que se nos considerase un medio de comunicación social. Entramos en convenio con la Biblioteca Nacional para depositar todos los días el contenido electrónico de nuestra página, de la misma manera que lo hacen los diarios de papel", dice Federico Joannon, presidente del directorio de El Mostrador. Con todos estos antecedentes, además de la Ley 19.799 que entrega valor legal a los documentos electrónicos y de los informes técnicos realizados por personal propio, fue que la SVS llegó a la convicción que el diario electrónico es perfectamente homologable a un diario de papel.

Los recursos de protección presentados por El Mercurio, primero ante la Corte de Apelaciones y luego ante la Suprema, no se hicieron esperar. Argumentando que la autorización entregada a El Mostrador deterioraba el derecho de propiedad, y en algunos casos podía comprometer la existencia futura de los diarios, se solicitaba que se garantizase como un derecho reservado a los medios impresos en papel la publicación de los avisos legales. Sin embargo, ambas Cortes no acogieron la petición mercurial sosteniendo en parte de su resolución relativa a la actividad económica que "ella está sujeta a los avatares propios de cualquier giro comercial que, por su propia naturaleza entraña riesgos y en que la obtención de ganancias depende de muchos factores". Por lo tanto, a juicio de la resolución del tribunal, la posible pérdida o baja de utilidades no podía servir de fundamento a una acción de protección. En resumen la resolución de la Superintendencia quedó consolidada en los fallos de las cortes de alzada de Santiago.

LA APETISOSA TORTA


La acción judicial emprendida por El Mercurio está fundamentalmente motivada por lo que dejará de percibir por concepto de avisos legales. Al declarar la Superintendencia a El Mostrador como un diario de amplia circulación nacional permite a los contratantes de avisos obligatorios (publicación de balances y estados financieros, citaciones a juntas de accionistas, entre otros) cumplir con las exigencias legales de publicar en un diario de circulación nacional, pero a un costo mucho menor, del que ahora cuesta la colocación de avisos en los diarios de papel.

El mercado del avisaje legal, entendiendo por ello aquel en que empresas privadas u organismos del Estado están obligados a publicar en diarios comerciales, es una torta de varios miles de millones de pesos. Aunque no se tienen cifras exactas, a juicio de Federico Joanon éstas bordearían los 15 mil millones de pesos. "El Mostrador ofrece tarifas que son un 25 a un 30 por ciento más baratas que El Mercurio, lo que conviene a las empresas. Fue ante este hecho que reaccionó El Mercurio al sentir amenazado su acceso a un mercado que le era privativo. Hasta ahora éste ha sido un mercado manejado en forma oscura, cerrada entre cuatro paredes, porque hay muy pocos oferentes y todos puestos de acuerdo. Ahora, ese mercado se abre y permite que haya más actores", sostiene Joannon. Los precios del aviso en El Mercurio, por página, fluctúan entre los 10 a 23 millones de pesos, dependiendo del día y el lugar de su publicación. O sea que cuando se habla de un 25 por ciento menos son algunos millones de ahorro que se están produciendo, ya sea en la caja privada como estatal.

LAS OTRAS PELEAS DE EL MERCURIO

Esta no es la primera vez que El Mercurio se lanza en picada en contra de otro medio, cuando ve que están dañando sus intereses o su imagen. En 1999 toda la acción jurídica se enfiló para evitar la circulación del diario de distribución gratuita "Metro". Esta publicación, de propiedad de la empresa sueca Modern Times Group (MTG), había suscrito un convenio con la empresa estatal Metro para distribuir libremente el diario a los usuarios de este medio de locomoción. Entonces, El Mercurio no sólo empleó a la Asociación Nacional de la Prensa, sino también a la Sofofa y a la Confederación de la Producción y el Comercio para combatir la iniciativa.

Los argumentos esgrimidos en esa ocasión apuntaban a la invalidez de un organismo estatal para incursionar en una actividad ajena a la que le fue encomendada y al hecho de que no hubo licitación pública para entregar esta concesión a la empresa sueca. En ninguna parte se dijo que MTG sólo había firmado un contrato con Metro SA para arrendar espacios dentro de las estaciones y ubicar ahí, como lo hacen otras actividades (empresas celulares, por ejemplo) dispensadores para que la gente retirara su ejemplar periódicamente.

El desenlace de esta historia fue previsible. A fines de enero del 2002 la Tercera Sala Constitucional de la Corte Suprema prohibió la circulación del diario "Metro" y revocó un contundente 3 a 0 de la Corte Apelaciones.

En la actualidad, bajo el nombre de "Publimetro", la publicación se sigue distribuyendo gratuitamente en las afueras de las estaciones del tren subterráneo. Más de 100 mil ejemplares diarios avalan su consolidación y su presencia en el Gran Santiago y otras regiones del país.


Menos ruidosa ha sido la pelea que El Mercurio tiene con los alumnos de la Universidad de Chile que crearon, a mediados del año pasado, el sitio www.elmercuriomiente.cl. En la solicitud que El Mercurio hace a NIC Chile -la organización encargada de administrar los dominios "punto.cl"- para la revocación del dominio se sostiene como causal el que su inscripción "sea abusiva, con nombre idéntico o engañosamente similar a una marca o producto o que ella haya sido realizada de mala fe". Por su parte, los responsables de la página sostienen que las razones tenidas para revivir la consigna "El Mercurio miente", además de la evocación que ella provoca, refleja la mirada escéptica con que los estudiantes observan la forma en que se informa hoy.

LA ORQUESTADA CAMPAÑA DE LA ANP

El sitio www.elmercuriomiente.cl sigue existiendo, a pesar de los enojos de El Mercurio, "abriendo espacios a formas y fondos que permanecen obviados por los medios oficiales", como sostiene su presentación.

De la misma manera se mantendrá la resolución emanada de la SVS, y refrendada por los fallos de la Corte de Apelaciones y la Corte Suprema a favor de El Mostrador, a pesar, también, de la campaña emprendida por la Asociación Nacional de la Prensa y su anunciada demanda de nulidad de "derecho público" contra la SVS por haber homologado un sitio electrónico de noticias con los diarios de circulación nacional para los efectos de publicar avisos legales.

"Esta es una campaña comunicacional. No es una campaña jurídica, porque en este terreno entienden que lo tienen todo perdido. Es una campaña dirigida al público y a los potenciales avisadores. Además, hablan de una demanda, que es un simple papel dejado en el juzgado. Pero, nunca lo han movido, nunca lo han notificado y por lo tanto no existe un juicio", sostiene Federico Joannon, que agrega que no le extrañaría que esta ofensiva se volviese a repetir, teniendo en cuenta que pronto se tomarán las decisiones en torno a los balances anuales de las empresas, "y lo hacen a través de un órgano gremial que El Mercurio controla. Les fue mal como cadena y hoy utilizan a la ANP".

Para el Colegio de Periodistas esta actitud asumida por la ANP a favor de El Mercurio es claramente contradictoria con los mismos propósitos que la entidad dice defender. "Si la ANP es coherente con la defensa de la libertad de prensa debiera sentirse plenamente satisfecha con la posición adoptada por la Superintendencia y por los propios tribunales de justicia que le han dado la razón al diario electrónico El Mostrador", señala Guillermo Torres, presidente del colegio profesional. Agrega que en la Ley de Prensa, en cuya génesis y proyecto participó la ANP, se expresan claramente las condiciones que se requieren para definir lo que es un diario de circulación nacional y en coherencia con ello se han emitido los distintos dictámenes y fallos judiciales. "Con estas conductas la ANP se pone al margen de la ley que dice respetar y nos parece una posición lamentable y carente de sustento", agrega el dirigente gremial.

UN PRECEDENTE HISTORICO

Pero, más allá de las disputas legales y de la perdida batalla que El Mercurio sostiene con El Mostrador, con el dictamen de la Superintendencia se sienta un precedente único en la historia del periodismo: la aceptación y el reconocimiento de un medio electrónico homologado a un diario de papel. "Este es sin duda un aporte a la democratización de los medios de comunicación en resguardo de la libertad de prensa y de la igualdad de oportunidades", señala Guillermo Torres.

Pero al parecer con ello no sólo se está sentado jurisprudencia en el ámbito nacional sino también a nivel internacional. Los llamados de agencias internacionales a los directivos de El Mostrador, hablan de que el tema también preocupa más allá de nuestras fronteras. Bajo el título "La justicia chilena deberá resolver si las puntocom son diarios", la agencia española de noticias EFE informaba de este hecho al tiempo que acentuaba la importancia de validar la existencia de los diarios electrónicos de la misma manera que los diarios de papel.

"Por supuesto que se está sentando un precedente comunicacional al ser homologado con los diarios de papel. Hemos cumplido durante cuatro años con el rol de informar diariamente. Más de 70 mil visitas diarias y varios miles de suscriptores hace que nuestra aceptación como diario de circulación nacional sea absolutamente legal y razonable. Ahora en cuanto a influencia como medio, a penetración y participación en el mercado informativo, de estar en las pautas o poner noticias en pauta, El Mostrador, es un actor más", enfatiza Federico Joannon.

Así, a pesar de los pesares de El Mercurio, de sus intentos por revocar fallos judiciales y de la instrumentalización mediática de la Asociación Nacional de la Prensa, la calidad de diario de circulación nacional de El Mostrador ha quedado consolidada, sentándose con ello un precedente que traerá nuevos aires al hegemónico monopolio de la información.

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