| Pablo de Rokha |  |
Si bien no puede inscribirse en el patrón tradicional de "poeta", el cantante y letrista del grupo Nirvana, Kurt Cobain, fue considerado por muchos un poeta del desencanto de cierta juventud de los `90. Su suicidio -del que se conmemoran 10 años- causó asombro mundial, en particular por lo radical del método con que se silenció para siempre: volándose los sesos con un rifle, a los 27 años de edad. Momentos antes, escribió una carta en la que dejó traslucir la desazón que impulsó su última determinación. Como muchos casos similares, ya había incurrido en intentos frustrados de quitarse la vida.
Por más de una década, Eduardo Llanos, poeta e investigador chileno, ha recopilado información sobre vates de nuestra región que han optado por una decisión similar a la del rockero norteamericano. Sus conclusiones aparecerán en un libro que se publicará en 2005 y cuyo título tentativo es "Poesía y suicidio en América Latina", según el autor adelantó a El Periodista.
Un anticipo de la investigación fue presentado en un coloquio hispanoamericano sobre poesía, realizado en Colombia en 1996. En esa jornada, Llanos recuerda que su exposición "causó revuelo, pues hasta conocedores del tema supieron de casos de poetas suicidas de los que no tenían noticia". Hasta el momento, el estudio registra más de 140 nombres, dos de ellos que se remontan al siglo XV, en el período de la conquista española: Kanchac, primera poetisa suicida en la literatura latinoamericana, conocida como la "Safo peruana", y el azteca Temilotzín.
Nómades e incomprendidos
| Violeta Parra |  |
Pese a que no es posible generalizar, hay ciertos rasgos reiterados en los poetas que deciden partir antes de tiempo. Así, según postula Llanos, son sujetos cuya esencia está en constante agitación. Como artistas de la palabra, cultivan variados géneros literarios, incursionando también en otras disciplinas, como la plástica y la música. Los poetas suicidas no hallan sosiego en ningún lugar. Son "viajeros impenitentes, nómades incorregibles, tránsfugas atormentados", de acuerdo con el investigador. Viven en perpetua búsqueda de nuevos conocimientos, que luego, en muchos casos, trasladan a su creación. No pocos de ellos terminan con su vida lejos de su patria.
Para Llanos -autor que publicó recientemente una recopilación de sus versos con el título de "Antología Presunta"- existen muchos mitos que desvirtuar sobre los poetas suicidas. Difiere, por ejemplo, de la visión acostumbrada que les reduce sólo a caracteres propensos a la congoja y el abatimiento. "No estamos siempre ante sujetos melancólicos o pacíficos, sino más bien huracanados y hasta volcánicos", dictamina.
Respecto de las poetisas, igualmente no acepta la interpretación de asociar sus suicidios con problemáticas inherentes a su género. Apunta que "biologizar o psicologizar el asunto sería un reduccionismo imperdonable (...) Estas poetas fueron radicalmente incomprendidas y a veces despreciadas por una cultura falocéntrica y obsesionada con la eficacia".
Siglo de suicidas
| Alfonsina Storni |  |
Año 1774: fecha de publicación de la novela "Los sufrimientos del joven Werther". En el volumen, Goethe relata cómo un atormentado joven concluye su existencia disparándose un balazo en la cabeza, tras ser menospreciado por la mujer que ama. La obra -que fue muy exitosa- provocó un efecto singular en la historia de la literatura: en Europa algunos jóvenes se suicidarían tras su lectura, vestidos con frac azul, chaleco amarillo, pantalones grises y botas... tal como lo hacía Werther. El "ánimo wertheriano", caracterizado por un pesimismo sombrío y suicida, se extendió por décadas, llegando incluso a nuestras latitudes.
Inspirador de muchos escritores, el libro fue también pilar para el nacimiento del Romanticismo, período en que, precisamente, comienzan a sucederse los poetas que concluirán autoeliminándose, tanto a nivel mundial como latinoamericano. El siglo XIX, en particular, verá a numerosos versificadores incipientes suicidándose o si no pereciendo por enfermedades que hicieron estragos en la época, como la tuberculosis.
No obstante, será el siglo XX el que registrará la mayor cifra de poetas suicidas.
| Leopoldo Lugones |  |
En el ámbito latinoamericano, habrán países especialmente perjudicados, entre ellos -además de Honduras y Ecuador- Argentina y Chile. Se trató de autores "autoinmolados" que serían figuras enriquecedoras del panorama cultural de su tiempo. Así, poetas argentinos suicidas y nombres relevantes en la lírica hispanoamericana fueron el mentor y amigo de Borges, Leopoldo Lugones, además de Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, por nombrar sólo a algunos.
En nuestro país -en un listado de más de dos decenas de casos hasta hoy-, están la célebre Violeta Parra junto Pablo de Rokha, Alfonso Alcalde y Rodrigo Lira. El final de este último presenta una particularidad. Se suicidó, cercenándose las venas de las muñecas, el sábado 26 de diciembre de 1981, eligiendo el día y la hora para concretar su última acción: su cumpleaños número 32.
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