Año 3, N°65, Viernes 2 de Julio de 2004
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¿Quieres ser Michael Moore?
(Por Equipo El Periodista)Hasta que recibió el Oscar por Bowling for Columbine el documentalista estadounidense, Michael Moore, era un perfecto desconocido en el mundo entero. Su alocución contra George Bush y la guerra de Irak, en esa ceremonia, sumado a su libro Estúpidos Hombres Blancos y ahora a Farenheit 9/11, filme con el que ganó en Cannes, lo catapultaron definitivamente al estrellato, convirtiéndolo en el símbolo del antipoder y emblema de las causas antiglobalizadoras. Su estilo ha comenzado a ser copiado ¿Quién quiere ser el Michael Moore chileno?


Jorge Lanata, periodista y fundador del diario argentino Página 12, no tuvo escrúpulos en confesar ante un puñado de alumnos de la Universidad Diego Portales, durante mayo de este año, que el documental que produce desde hace algún tiempo está hecho en el estilo de Michael Moore.

Para el profesional trasandino, no existía una mejor forma que la del realizador norteamericano para responderle a una niña tucumana su duda sobre quién se había robado la plata de los argentinos. Cámara en mano, entonces, Lanata partió a Suiza y EEUU para preguntarle a los responsables de las finanzas del planeta cómo se había generado una abultada deuda externa en el vecino de Chile.

El argentino estrenará su documental próximamente y su estilo, copiado de "Bowling for Columbine", generará polémica y mostrará que los poderosos, estén donde estén, cada vez más tendrá que acostumbrarse a que los emuladores de Moore los escruten con preguntas difíciles.

El realizador norteamericano de cincuenta años ha escrito tres libros, trabajado en la televisión estadounidense y realizado varios documentales. El de sus inicios, en 1989, le otorgó cierta fama local, convirtiéndolo en una crítico del sistema. Se llamó "Roger & me" y consistía en la persecución, por todo Estados Unidos, del capo máximo de la General Motors, Roger Smith, responsable según Moore de las penurias de su ciudad natal, Flint (Michigan), que vio cerrar las puertas de la fábrica de la multinacional, dejando a 30 mil personas sin empleo.

De ahí en adelante, y siempre en camino ascendente, Moore sólo cosechó elogios. Fue contratado para la TV y, semana a semana, con tono irónico, continuó deslumbrando a millones de estadounidenses con sus estadísticas económicas, mostrando imágenes de los desastres y persiguiendo a los responsables de ellas. Pero a los más grandes, a los peces gordos.

Bajo el paraguas del humor, entonces, casi nadie se salvó de la ácida crítica de Moore que tuvo entre ceja y ceja a los poderosos. Sólo requería de un espaldarazo para alcanzar la cima del mundo.

En 1998 estrenó su segundo documental "The Big One" y años después sorprendió a todos con "Bowling for Columbine" donde realiza una crítica despiadada a la cultura del miedo en su país y que, de acuerdo a su tesis, es la que ha empujado a los norteamericanos a armarse hasta los dientes.

ACABAR CON BUSH

La entrega de los premios Oscar 2002 fue su consagración internacional. En EEUU ya se vendía como pan caliente su libro "Estúpidos Hombres Blancos" y se anunciaba el lanzamiento de "¿Qué han hecho con mi país?" donde, nuevamente, el eje central es el presidente de los Estados Unidos. En esta sátira política queda clara la intención de Moore: "acabar con el mandato de Bush". "Estos bastardos que llevan las riendas de nuestro país son una pandilla de conspiradores y de ladrones a los que tenemos que echar de un patadón", dijo en una de sus largas alocuciones.

Pero era en Europa donde Moore cosechaba adeptos, por su estilo y, especialmente, por sus bravatas contra Bush. Lo ocurrido este año en Cannes fue un síntoma de ello: ganó el certamen con un documental, "Farenheit 9/11", hecho inédito para el exquisito gusto francés. Sin embargo, conjuntamente con los elogios, comenzaron a llover las críticas en la prensa de todo el mundo, mostrando que la luna de miel con el estadounidense había terminado abruptamente.

El diario El Mundo de España dio cuenta de ello: "Moore es el profeta irrebatible de la otra América. Unos le llaman el Chomsky para las masas; otros le tildan de bocazas, payaso y bufón. Unos alaban su verbo despiadado y directo; otros le acusan de practicar una doble moral, viajando en limusina, o en avión prestado, o rodeado por fornidos guardaespaldas, o viviendo en un apartamento de un millón de dólares en el Upper West Side de Manhattan".

La ultraderecha de EEUU, aprovechando este momento de "golpeen a Moore", lo calificó de "terrorista cimatográfico" y solicitó sin vueltas que fuera enviado al exilio. También organizaron un boicot a su documental lo que, obviamente, redundó en mayor interés por verlo, convirtiéndose en la primera semana de exhibición en el filme con más público en EEUU.

En Chile, por su parte, dos crónicas, una del escritor argentino Rodrigo Fresán y otra del peruano Jaime Bayly, ambas publicadas en el diario La Tercera, edición domingo, dieron cuenta de las debilidades de Moore. De él, Bayly sostuvo que "ante todo, no soy un admirador de Moore. Su documental anterior, `Bowling for Columbine', me pareció muy bueno, pero nunca me acabó de gustar su discurso demagógico contra el capitalismo, las corporaciones y la globalización, como tampoco la bravata chillona e impertinente que lanzó contra Bush en la entrega del Oscar".

El argentino Fresán fue más fuerte: "Como las medicinas que sólo combaten los síntomas superficiales de la enfermedad, Michael Moore se conforma con pegarle a la encarnación del mal, al personaje de turno que puede ser Charlton Heston con un rifle o George W. Bush en una escuela de Florida y con la mirada zombie tras enterarse que dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas. El director puede gritar mucho, pero consigue poco y acabará pasando de moda".

El realizador estadounidense, según los especialistas, concentra en sí dos elementos que lo identifican y diferencian claramente de sus similares. Uno, es original e irónico, por lo tanto sus productos entretienen; otro, sus dardos son contra el poder y ello empatiza con la gente que siente que es pisoteada por los grandes.

Pero, en la medida que crecen paralelamente Moore y sus finanzas -sus libros y documentales lo han convertido en millonario- comienza a comportarse como aquello que tanto crítica. De ahí las contradicciones. Respecto a eso, El Mundo sostiene que "otros le cuestionan por su pose populista, por erigirse en defensor de los trabajadores cuando lo cierto es que navega en el todopoderoso dólar, y no hace ascos cuando la multinacional Time Warner pone a su servicio un avión privado para promocionar `¿Qué han hecho con mi país?', y le compra a su mujer Kathleen Glynn un apartamento de lujo en la zona más codiciada de Manhattan, y educa a su hija Natalie en colegios y universidades privadas, y pide no menos de 10 mil dólares cuando le llaman para dar una charla a un grupo de estudiantes". De nada sirven, para los que argumentan su doble discurso, sus millonarios aportes a las ONGs o a diversas causas sociales o el apoyo económico que presta a su empobrecida ciudad natal.

MICHAEL MOORE CHILENO

Encontrar un Michael Moore en Chile no es una tarea fácil. No sólo porque el personaje debe reunir dotes de actor, una gran ironía, capacidad de comunicación y la valentía para enfrentarse al poder sino porque, además, son pocos los medios que se cuentan para que se exprese. Y si lo hace desde afuera, poco espacio tendrá para difundirlo, perdiéndose el material en el mundo de lo alternativo.

En general, algunos similares a Moore -o que al menos tienen un par de sus características- han surgido, especialmente en los últimos años, cuando los medios de comunicación han dado espacio a la ironía.

La gran falencia, siempre y en todos los casos, es que los dardos de los "moores chilenos" se apuntan contra los sectores más débiles, quedando resguardado el poder político o el de las multinacionales de un seguimiento al estilo "Roger & Me".

Tal vez Marco Enríquez, en el documental sobre su padre, o Miguel Littin, cuando ingresó clandestino a Chile durante el gobierno militar, esbozaron algo del estilo Moore, pero se quedaron en la anécdota, especialmente el primero que apuntó sus iras contra los popes de la Concertación, como Enrique Correa, Oscar Guillermo Garretón o el propio presidente Lagos. Pero nada que pusiera en juego el poder, más bien se centró en sus contradicciones. Hasta el programa Caiga quien Caiga, de la productora Cuatro Cabezas, cuyo original argentino se caracterizó por hacer carne con su nombre, en Chile se derrite ante el empresariado.

Las cámaras indiscretas o las guardias periodísticas, en casi todos los casos, son utilizadas contra los sin nombre, delincuentes de poca monta o figuras de la farándula. Pueden seguir a Marcelo Ríos o Miguel Piñera pero nunca a un empresario poderoso o un político que no quiere ver su cara en la TV.

Para los especialistas, más allá de que los medios son manejados por los grupos económicos, existe en el país una forma soslayada de enfrentarse al poder. Se le teme a sus represalias. Y, como el país está concentrado, se cree que quien se enfrente al mismo difícilmente pueda ubicarse luego en otro lugar, si es que es lanzado desde donde hizo las críticas.

Por ello el mundo audiovisual que se atreve es marginal y los canales basan sus programaciones de "investigación" en zonas donde no perturben a los "dueños del país". El "Informe Especial de La Legua, según una fuente de gobierno, es ejemplo de ello. Pavlovic jamás le hubiera pasado una cámara a un ciudadano de La Dehesa para que entrara a las casas de sus vecinos". De hecho, ni carabineros se atrevió a detener a Spiniak quien, durante quince años gastó cerca de 400 millones de pesos en actividades ilegales como la prostitución infantil o el consumo concertado de droga.

Un periodista, que solicita únicamente que su nombre no sea mencionado (lógico) dice que lo que ocurre en Chile y que impide que surjan verdaderos cuestionadores del poder es que los comunicadores, en su gran mayoría, apenas tienen algo de influencia generan oficinas de asesorías que se nutren de las empresas y los políticos. Por ejemplo, dice, tanto Cecilia Serrano como Bernardo de la Maza, apenas dejaron la conducción del noticiario de TVN, se montaron en sus proyectos en marcha: empresas de comunicaciones.

Para que el negocio sea exitoso, se escucha a coro en el sector, los periodistas que ganan más asesorando que entregando noticias, suelen no tocar a aquellos que le dan el sueldo.

Y, en el mundo de los documentalistas, no surgen creadores críticos; son muy pocos y quizá una de las excepciones sea el periodista Dauno Totoro, porque hacer una edición del género es caro y se requieren recursos y amigos.

Otro aspecto es la escasez del mercado. Siendo Chile un país pequeño, enemistarse con el entorno, es complicado. Si el mercado crece y aumentan los medios, tal vez surjan voces críticas, pero ahora sólo ellas están permitidas en el marco del negocio. Un ejemplo claro es lo que ocurre en la farándula: se sacan los ojos. También el fútbol. Pero no en la economía. Tampoco existe una crítica política independiente. Prensa alguna, dicen los analistas que estudiaron el caso Moore, se atreve a contradecir a los grupos económicos o perseguir a sus representantes hasta sus autos o clubes privados. Como lo hace Moore.

Por eso, en el marco de la próxima reunión de la Apec en Santiago, los antiglobalizadores chilenos que preparan un Foro Social paralelo, quieren contar con su presencia en Chile. Objetivo: ver si se trata de un gordo contagioso.

Marco Enríquez


¿Que qué tiene Marco Enríquez de Michael Moore? Lo estrictamente innecesario: una buena imagen televisiva, y una tal vez inconsciente tendencia a hacer del documental un género de exposición narcisista.

Pero Enríquez se viste, camina, habla, gesticula, opina, como artista. Y todo indica que debiera serlo; no se estudian impunemente, y en París, algunos secretos y técnicas del guión y del cine sin algún resultado.

Además, su bien calculada mezcla de retórica sociológica con algunas nociones de estética -estudiadas en algún manual de Historia del Arte- le dotan de cierto aire superior, le confieren un cierto dejo intelectual, que suele ser muy bien explotado por el diletante.

Especie de síntesis entre el dandy irreverente y el anarquista formal, Enríquez vive confortablemente con las prebendas que le otorga el poder.

Ser el hijo de un revolucionario que combatió hasta morir no es garantía de herencia ideológica. Salvo en el discurso, claro.

Eduardo Bonvallet


Después de practicar por algún tiempo el fútbol, Eduardo Bonvallet se dedicó a analizarlo y a promover la idea de que sabía de él tanto como el mejor de los técnicos.

La tribuna que se ha construido le han permitido no sólo afrentar, vapulear o vilipendiar a los que considera inferiores o simplemente estúpidos, sino también emitir opiniones con ciertos dejos racistas y clasistas.

Algunos lo consideran una especie de guía y lo llaman gurú, otros no ven en él más que a un charlatán. Pero de lo que no cabe duda es que genera cierto grado de conflicto y debate en torno a algunos temas.

No obstante, jamás se le verá enfrentarse a los grandes poderes políticos y, sobre todo, económicos del país.

Estos últimos solicitan a menudo sus "charlas de liderazgo". Los ejecutivos de Microsoft, Bank Boston, Gasco, Falabella, que han contratado sus servicios, saben que éstos surten algún efecto temporal en el ánimo de sus empleados.

Las bravuconadas y la soberbia de Bonvallet no le impiden ser cauto y precavido. Es un líder, siempre y cuando se le remunere bien por serlo.

Manfred Max-Neff


Moore es a Cannes como Max-Neff es a Greenpeace: ambas instituciones -una cinematográfica, de la costa azul; la otra ecologista, de la costa verde- les han reconocido a ambos personajes una contribución significativa a la humanidad y a las humanidades.

Pero además, el economista y ex rector de la Universidad Austral de Valdivia tiene en común con el periodista y documentalista algo del espíritu transgresor que signa la razón de ser del díscolo: no se aviene con el poder establecido.

Max-Neff ha cuestionado el poder económico; ha desenmascarado, en más de alguna ocasión, el afán de lucro que se encubre bajo el oropel de los discursos altruistas; lo ha desarmado en la justa medio ambiental, que es el tema que domina.

Pero también ha sucumbido al espíritu colaboracionista. El que en las elecciones presidenciales de 1993 obtuviera, en conjunto con los otros candidatos alternativos, apenas el 11,41 por ciento de los votos, no le arredró en su afán: siete años más tarde, trabajar por el "crecer con igualdad" también fue una buena opción de poder, aunque ésta comportara el no tocar ni un centavo de los que lo tienen.

Jorge González

¿Cuál? ¿El antiguo líder del partido nazista chileno, de segundo apellido Von Marées? No. ¿El integrante del Consejo Ejecutivo Nacional de la CUT? Tampoco.

El de "El baile de los que sobran"; el que, desde la comuna pobre de San Miguel, cantaba también en los 80 "quién mató a Marilyn", el iconoclasta por antonomasia. El que ha dicho que "la política es lo peor. El poder es oscuro"; el que asegura que "es imposible que alguien acceda al poder sin contaminarse".

El líder, en definitiva, de unos Prisioneros que necesitaron del Rock, para expresar lúcidamente su aversión a un sistema excluyente; de unos Prisioneros que después habrían de requerir de un manager para la administración de la fama; y posteriormente de una ruptura en 1991, para retomar nuevos bríos post dictadura; y por último de una reconciliación y transición pactada - hasta el año pasado-, para seguir desde la música una senda que pocos han sabido hollar con pie seguro.

¿Cuál? El Jorge González que suspende una conferencia de prensa con el peculiar estilo que le caracteriza: arrojando por el suelo los micrófonos del poder; pero sin poder hacer mucho para vencerle.

Dauno Tótoro


Entre otros proyectos, el autodidacta del periodismo ahora está abocado a la realización de una cinta que recrea la única y más importante fuga de la CAS.

Antes fue a la selva Lacandona, en Chiapas -sur de México-, para informar acerca de las tácticas y principios sociales y filosóficos que rigen la lucha que allá libran los combatientes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), liderados por el subcomandante Marcos.

Escribió el libro "La Cofradía Blindada", el reportaje de investigación que escudriña y saca a la luz la estructura íntima del Ejército chileno; trabajo que realizara paralelamente a la confección de una serie de labores periodísticas de entre las que destacó el enfocado a la riqueza del clan Pinochet y a las maneras oscuras de adquirirla.

No ha tenido el éxito de Moore -mera consecuencia de una tarea bien realizado. Pero ha madurado un espíritu de igual temple y coraje que el este gringo que escribió "Estúpidos hombres blancos".

Patricio Fernández

El que fundara y comenzara a dirigir The Clinic en el 98, poco después de la detención de Pinochet en Londres, es afín al sarcasmo y la ironía.

No es desacertado afirmar que si las "armas" de Moore son la cámara o sus libros, las de Fernández son el photoshop y los chistes.

La risa es un medio poderoso, ya lo decía Bergson. Y tal vez por ello el poder económico ha permitido a Fernández solventar un tiraje considerable, siempre y cuando...

Pero el poder político le ha privado de incursionar en la televisión con el programa "Tejado de vidrio"; aun cuando haya pensado que era un ejemplo de pluralismo el realizarlo con la esposa del ministro del Trabajo Ricardo Solari y editora general de la revista Paula, Milena Vodanovic, y el abogado y asesor de la UDI Jorge Reyes.

El veto del directorio de TVN no dio la oportunidad de que se demostrara que "una cosa el `Clinic' y otra cosa es Patricio Fernández en un programa de televisión", como explicó Vodanovic a un medio.

Menos mal que las aprensiones gubernamentales no dejaron que la siempre temible coopción echara mano sobre Fernández. Si no, estaría como Julio César Rodríguez: ponderando malabarismos corporales y virtuosismos de imitadores en la pantalla.

Nicolás Larraín

Bajo la égida de Ricardo Claro, Larraín es un hombre obediente. Si no hubiera votado por el Sí, podría ser hasta sensato.

El genio vocinglero de Larraín le sugirió que su sino era el comentario, pero no tuvo la precaución de advertirle que éste podía ser desarrollado sólo en su círculo íntimo-entre familiares y amigos.

Por ello tal vez le fue tan mal durante sus primeros escarceos y tientos en el ámbito de lo público. Decir que Margot Khal recibía un sueldo del Hogar de Cristo por sus servicios filantrópicos le costó no sólo su plaza laboral, sino también un trabajo enorme a sus glándulas sublinguales en la elaboración de la saliva necesaria para pedir las mil disculpas en las que se deshizo.

No obstante, retomaría luego su veta histriónica en el Chile To Day; proyecto de corta data que daría paso a la copia del argentino y no menos corrosivo que político CQC.

Esta versión criolla que anima Larraín también emplea el humor negro en sus ataques frontales o arteros, pero con la debido acatamiento a las reglas que le impone su dueño; uno de los "Grandes Pensadores" del lucro en Chile.

Mercedes Ducci

"Lo que nadie se atreve a contar", tampoco lo cuenta Mercedes Ducci en su Contacto: deja que sean sus periodistas los que lo hagan; siempre y cuando no se animen a enfrentarse a los empresarios de influencia política y publicitaria.

Es poco probable que crea en la mala suerte, puesto que trabaja en el canal 13 desde hace 13 años. Pero como cree en la buena, su programa Contacto ha pasado a ser baluarte en la denuncia social.

Lamentablemente sus contenidos, en la mayoría de los casos, están centrados en los peces que arroja la ola; no en los que moran y depredan en los fondos abisales del poder. Por eso tal vez prefiere a las cámaras submarinas las ocultas.

Su ojo, que algunos consideran sagaz, se posa con frecuencia en los submundos que suelen coexistir con los otros de Plaza Italia hacia abajo. Y cuando no, sobre los problemas que aquejan o atribulan a los de la misma plaza pero hacia arriba. Es cosa de quién provee la dosis: el perverso traficante o el hiperestésico consumidor.

El viernes 7 de Mayo, en el campus San Carlos de Apoquindo de la UC, dio algunos consejos a los futuros comunicadores sociales: a) rescatar siempre la verdad de los hechos; b) darle valor a la persona, dentro de cualquier noticia; c) guiar positivamente a través de las imágenes; d) intentar crear un contexto donde predomine el optimismo y utilizar el lenguaje para construir en vez de destruir...

Lo que no dijo es que no había que seguir el ejemplo de Moore, el consejo e), es decir: todos los anteriores.

Guido Girardi


Donde hay que estar, está. No lleva las cámaras personalmente, pero las cámaras lo siguen. Denuncia y se enfrenta a los poderes. Girardi contra el portaaviones USS Ronald Reagan, solo; solo contra la basura; solo contra algunos planes del Gobierno. Solo en la pelea frontal con la UDI.

No le teme al poder. Se siente un poder, y lo usa. Girardi, si bien no dirige las cámaras, las aglutina, las convoca, las atrae desde que trabajaba en el Sesma y entraba con ellas a los restaurantes.

Sabe, entiende y comprende el poder de lo mediático. Y es odiado por aquéllos a los que se le puso enfrente. No mide consecuencias ni saca cuentas políticas: se lanza. Tal vez, en cuestión de enfrentamiento al poder, es el más parecido a Moore; claro que como médico y no como documentalista. Si no fuera parlamentario, tal vez sería aún más frontal.

Víctor Gutiérrez


Dicen que el periodista es un buen investigador. Pero nadie está en condiciones de decir lo que podría aparecer si es investigado, ya que hasta ahora todo el mundo desconoce qué intereses le siguen como la sombra.

Del mundillo de la farándula, al cual siempre le sacaba algún trapo sucio, se pasó sorpresivamente al orbi et orbe de la política; casi siempre hablando más de lo que escribía.

Se atrevió con el Comando Conjunto, al denunciar su rearticulación de facto; pero la tesis tuvo que volver a los fueros de la hipótesis, y de ahí a la nada. Y después no tuvo reparos en hacerlo con la UDI; pero tampoco pudo cribar la verdad que creía en el cernidor de falsedades del menor L.Z.

Así como no pudo probar lo de Michael Jackson en un juicio en EEUU tampoco ha entregado pruebas de la relación entre Bolocco y Coelho; una causa judicial que lo tiene contra las cuerdas.

Se fue de Chile. Va y viene. Usa fuentes anónimas y cámaras ocultas. Se infiltra en lugares... ; pero jamás se lo ha visto enfrentar, cámara en mano, a alguno de los personajes que denuncia. Y estando tan cerca la escuela de Moore.

 

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