Año 3, N° 71, Viernes 24 de Septiembre de 2004
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
María Ester Feres, directora del Trabajo
"No sé que más se puede flexibilizar"
(Por Marta Inostroza)La directora del Trabajo, presta a celebrar los 80 años de su institución, analiza la actual situación laboral, desmenuza los problemas de los sindicatos y rechaza la política del chorreo y la flexibilidad como fórmulas para mejorar la calidad de vida de la población. Respecto a la jornada laboral es enfática: "No se puede tener buena calidad de vida, buenas relaciones familiares, una posibilidad de gozar del ocio, si se trabaja 9 a 10 horas diarias".


Es difícil que María Ester Feres pase inadvertida en cualquier escenario que se la coloque. Sus vistosas tenidas, su cargamento de joyas mezcladas con bisutería que cuelgan de su cuello y dan peso a sus muñecas, su porte, sus ojos azules, grandes y vivaces, y su eterna sonrisa que no desaparece aún cuando hable de temas delicados y puntiagudos, han puesto color y diferencia en su acartonado y conservador entorno de la burocracia estatal.

Sus tiempos actuales no son fáciles. A sus tareas permanentes para mejorar las condiciones laborales (sólo 3 de cada 100 chilenos tiene un contrato superior a un año lo que indica la inestabilidad laboral existente), encara las críticas por la mano dura aplicada contra quienes no interrumpieron la actividad comercial durante el feriado del 18 (en total se aplicarán cerca de 190 millones de pesos en multas) y el paro inminente que amenaza a la propia institución.

La Dirección General del Trabajo esta de cumpleaños la próxima semana: 80 años desde que se creara la normativa legal, Primer Código del Trabajo, y luego el órgano que ejecutante de su cumplimiento. El andar de la institución en las últimas tres décadas no ha sido fácil. Desmantelada en los años 70, ha ido recuperando presencia en los últimos años, en un escenario radicalmente distinto. La flexibilización y el deterioro del mercado laboral, los cambios y recomposiciones del empresariado dificultan y tornan compleja una de las tareas centrales del organismo: fiscalizar el cumplimiento de leyes y disposiciones que regulan la relación trabajador/empresario. En el último período la entidad ha estado bajo el mando de Feres, una mujer "fuerte, poderosa y discriminatoria" para muchos de los grandes empresarios. "Sólo una mujer que tiene cierto horizonte", según su propia descripción.

A pesar que sondea la posibilidad de suspender esta entrevista ("estoy realmente agotada, sin capacidad de concentrarme, pero en fin, si ya hice este compromiso lo cumpliré) rápidamente se entusiasma cuando le planteamos los temas: sindicalismo, condiciones del mercado laboral, flexibilidad.

En víspera de este aniversario, ¿en qué pie se encuentra la institución?

De alguna manera la historia de los conflictos sociales y laborales es la del desarrollo económico y social del país. Si uno mira, ahora, las definiciones estratégicas de la Dirección, al inicio de su proceso de modernización en los años 94-95, formulado en palabras distintas, los objetivos y su razón de ser siguen siendo los mismos. Por un lado elevar el nivel de cumplimiento normativo, el respeto, el derecho de los trabajadores y en segundo lugar contribuir fuertemente a la generación de una cultura de dialogo social, en el cual las partes puedan constituirse, se sientan respetadas y puedan plantear su diversidad de intereses, y mediante la negociación y el dialogo para lograr acuerdos.

¿Que pasó durante la década del 70 y del 80?

Objetivamente la Dirección del trabajo al igual que la legislación laboral, fue muy desmantelada. Sin embargo, al día de hoy, vamos a terminar el 2005 con cerca de dos mil funcionarios. Estamos recién alcanzando la cantidad de dotación que tuvimos a comienzos de los 70 con un mercado, que en aquel tiempo no superaba los dos millones de personas, y hoy estamos hablando de cuatro millones y con una cantidad de empresas, entonces, no superior a las 150 mil y hoy estamos entre 650 mil a 750 mil unidades económicas

¿Cuál o cuáles son sus actuales desafíos?

Tengo una personalidad que no alcanza a terminar un desafío y me surgen muchísimos más, y cada paso que uno avanza se ve más claro lo que son. Desde este punto de vista, tengo la necesidad de terminar algunos proyectos institucionales muy importantes antes de finalizar mi gestión. Por ejemplo, deseo hacer que la institución tenga políticas inspectivas, que sean capaces de diagnosticar la verdadera realidad de los distintos segmentos o tipos de empresa, y que tenga procedimientos adecuados para garantizar, no sólo la constatación de la infracción, sino el mejoramiento, la elevación constante del cumplimiento normativo. Luego, consolidar todo lo que son las acciones de la institución como una instancia pre judicial, cuando se termina la relación de trabajo, para poder ejercer cada vez de mejor forma esta función de coadyuvante con el poder judicial, en la garantía al acceso a la justicia laboral. Tercer lugar poder cumplir la nueva función que nos asignó la reforma laboral en materia de defensoría del derecho de libertad sindical.

¿Cual ha sido su relación con el empresariado?

En el trato cotidiano, sea con empleadores individuales o con asociaciones gremiales empresariales, ha sido siempre muy franca, muy directa y muy fluida. Sin embargo, en el trato publico, fundamentalmente a través, de los medios de comunicación y de la calificación que hacen del quehacer de la institución, es más bien de descalificación, es de muy poco reconocimiento de todo lo que se ha avanzado, de todo lo que se les concede cuando es justo lo que se solicita. Existe la percepción en los sectores empresariales importantes del país de que o consiguen todo lo que plantean o no han obtenido nada. Yo no hago la Ley. Además, en toda negociación hay que conceder pero también hay que rescatar en lo que se gana y en lo que se avanza. En cambio la relación con la pequeña y micro empresa es distinta, que es más fluida y con mayor disposición para contar con apoyo

REINVENTAR EL SINDICALISMO

La destrucción del movimiento sindical y de sus organizaciones sucedió a la par del desmantelamiento de la institución que usted dirige. ¿Cómo se está recuperando el antaño papel que tenían los sindicatos?

Difícil momento el de los sindicatos. De alguna manera ellos no han estado a la cabeza de este proceso tan trascendental y la tendencia natural, cuando uno no dirige un proceso, es en un primer momento defensiva, casi contestataria. Yo creo que ese primer periodo se ha ido superando y que en estos momentos el mundo sindical está en un proceso de reinventarse, de ver mejor, de ver cómo se articula con otras organizaciones sociales

Esta reinvención de los sindicatos no viene en forma automática. ¿Cómo generar dirigentes que sean capaces de poder llevar a los trabajadores la inspiración necesaria para volver a creer en el sindicalismo y sus organizaciones?

Bueno, yo creo que la respuesta es siempre la misma. Es una correcta mixtura de ingredientes, entre la experiencia y la dimensión valórica que aporta el antiguo dirigente, con la generación de espacios reales, para una incorporación masiva de mujeres y jóvenes. En esos segmentos hay menos memoria histórica. Esa se la debe aportar el mundo sindical más tradicional. Estos nuevos segmentos debieran tener la posibilidad, como la que tuvimos nosotros, la posibilidad y el derecho de conducir. Muchas veces tenemos sindicatos y sindicalismo, taponeados por muchos dirigentes antiguos. Aquí el sindicalismo tiene que dejar entrar aire nuevo, experiencia nueva&

¿Se podría decir que la descomposición del mercado laboral es parte de las dificultades que el sindicalismo tiene para reagruparse?

Bueno, es lógico. Por ejemplo, nosotros seguimos teniendo como base en la estructura sindical, el sindicato-empresa. Esto viene desde siempre, cuando las empresas (a no ser que fueran muy mal gestionadas económicamente) se mantenían y se desarrollaban en el tiempo. Hoy día, cuando se tiene que más del 80 por ciento de las unidades económicas son pequeñas y micro empresas; cuando un cuarto de las empresas muere anualmente y nacen nuevas; cuando por decisiones que no le compiten a los trabajadores las empresas se dividen, se subdividen, se subcontratan; cuando tenemos sectores laborales con contratos tan tremendamente precarios en que la inseguridad laboral es tal que hasta el exigir sus derechos más básicos se ve como un peligro, cómo no se va a ver como un peligro el asociarse sindicalmente si el empleado manifiesta su descontento o su rechazo a la organización.

¿Esto va unido a la recomposición permanente del mundo empresarial?

Sí, existe una descomposición y recomposición permanente del mundo empresarial, empresas que se dividen, que se vuelven a rejuntar en un holding o grupo. Después existen paralelamente figuras fraudulentas, trabajadores de una empresa determinada aparecen ilegalmente siendo contratados por empleadores distintos que no ejercen sus funciones de tal, por lo tanto tenemos un número no menor de trabajadores que ni siquiera sabe quiénes son sus empleadores.

¿Me imagino, además que ello dificulta y hace aún más compleja la tarea fiscalizadora de ustedes?

Bueno, por naturaleza esos sectores denuncian menos. Por lo tanto nos desafía en nuestra capacidad de actuar de oficio. Debemos definir sectores, tener un diagnostico y actuar sin necesidad que haya petición de parte. Pero, aparte de ello, también nos desafía en términos de la diversidad de instrumentos que debemos usar para que a esos trabajadores se les vayan respetando progresivamente sus derechos, para que el verdadero empleador los acepte como tales, acepte su organización y finalmente los valide como interlocutores para la solución de los problemas. Hay muchos trabajadores o trabajadoras que se sienten pasados a llevar, que deben aceptar jornadas de 12 a 14 horas porque si no los despiden

CALIDAD LABORAL Y FLEXIBILIDAD

La calidad de vida pasa por la calidad del trabajo. ¿En las actuales condiciones del mercado laboral se puede decir que el trabajador chileno tiene una mala calidad de vida?

Pero lógico. Lo que nosotros hemos estado planteando desde hace algunos años, y que se va hacer muy evidente con la rebaja de la jornada laboral, obligatoria para todos a partir del primero de enero del próximo año, es que la calidad de vida de las personas y la calidad de vida en el trabajo, son dos caras de una misma moneda. No se puede tener buena calidad de vida, buenas relaciones familiares, una posibilidad de gozar del ocio, si se trabaja 9 a 10 horas diarias. No hay un concepto de tiempo-descanso una valoración social entre vida laboral y vida privada, entre trabajo, familia tiempo de ocio, crecimiento personal. El tiempo de descanso no responde a un concepto en sí mismo y es visto en la mayoría de los casos como el tiempo exacto de no trabajo.

El Fondo Monetario Internacional ha dicho que Chile tiene que flexibilizar aún más su mercado. ¿Qué piensa usted de ello?

El FMI se contradice totalmente con los estudios del Banco Mundial que señalan que Chile está entre las 9, en algunas materias, y entre las 15 economías del mundo más flexibles y estamos hablando de más de 150 países. El propio Banco Central, a partir de un estudio, planteo que Chile tenía el tercer mercado del trabajo más flexible del mundo. Entonces, yo no sé que más se puede flexibilizar en este país. En EEUU, al que se le mira mucho, existe una legislación laboral de origen muy distinto a la nuestra. Es cierto, no hay limites diarios ni semanal de horas de trabajo, pero eso lo regulan draconianamente a través de dos normas que son sustantivas, que la hora ordinaria, hasta las 40, se paga 5,3 dólares cada una, y que todo por sobre ese tiempo se paga con un 50 por ciento, y ese es un salario hora fijo que está garantizado. Pero, además, la oficina Horas y Salarios que es la que inspecciona esta materia tiene unas facultades que aquí espantarían. Porque, aunque se haya despedido al trabajador, puede investigar hasta dos años atrás, ir a visitar a los ex trabajadores a sus casas, y reconstruir la deuda laboral. Obliga efectivamente a su pago con multas que son fuertísimas.

¿Es posible llegar a una mayor flexibilización del mercado y que se pueda con ello responder a los intereses de los empresarios al mismo tiempo que proteger los derechos de los trabajadores?

Mientras cada uno le asigne al concepto de flexibilidad un contenido distinto va a ser muy difícil ponernos de acuerdo y dialogar sobre ello. Existen economistas, fundamentalmente macro economistas, que entienden el mercado laboral como cualquier otro, como el de las papas o las peras, y plantean, por lo tanto, que se debieran bajar todas las normas protectoras y que tenemos que dejar operar libremente el mercado de la oferta y la demanda. Aquí no nos vamos a poner nunca de acuerdo. Además no existe economía que haya demostrado que sólo a través del chorreo y con un trato totalmente desregulatorio del mercado laboral se pueda efectivamente aspirar a crecer y a mejorar la calidad de vida del conjunto de la población.

Da la impresión que el deterioro de las condiciones de trabajo no es un tema que ocupe parte importante del debate público&

Es que el debate que hemos llevado adelante en Chile, aunque ello está cambiando, ha estado muy ideologizado, muy marcado por determinadas visiones económicas y sociales. Desde ese punto de vista, incluso, se plantea por muchos, también por profesionales muy inteligentes, que el proteger a quien tiene trabajo implica una injusticia con quienes no lo tienen. Se parte del supuesto que se puede crecer y mantener en el tiempo este crecimiento utilizando la fuerza de trabajo como material desechable. Pero, lo queramos o no, a partir de este mundo global, de estas enormes potencialidades que se abren en términos de mercado sólo van a poder hacerse realidad, y aprovechadas en plenitud, cuando Chile sea capaz de mostrarle al mundo que produce respetando la dignidad de las personas, produce con trabajo decente, produce por lo tanto a través de sujetos con derechos y fundamentalmente contribuyendo a la cohesión social.

 

 

Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Brasil
Buscador

Ingrese una palabra
Ediciones Anteriores
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Otros artículos de
Lea además
Director: Francisco Martorell
Dirección: José Manuel Infante 1960 - Ñuñoa
Teléfonos: 2046958 - 2046953
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine