En términos narrativos Mauricio Wacquez (1939 - 2000) es un seductor; su prosa continente, evasiva y elegante, arrastra al lector más desencantado a construir/deducir los vacíos, los silencios, con que hábilmente forja sus historias.
Es precisamente esto lo que encanta de "Excesos", volumen de cuentos originalmente publicado en 1971 y que Editorial Sudamericana reedita este año con prólogo de Carla Cordua.
Contribución fundamental para la literatura chilena, las once narraciones de las que consta "Excesos" fueron escritas en Francia entre los años 1967 y 1969 y se presentan divididas en tres secciones: Excesos, Transparencias y Secuencias, cuyas temáticas oscilan entre la violencia extrema; la ambigua presencia de la figura paterna y el conflicto con la materna; la indefinida sexualidad; la protectora intimidad amenazada; la fragilidad; y los recuerdos de una niñez solitaria donde se adivinan las experiencias personales del autor.
Para este doctor en filosofía, traductor de Flaubert y Cocteau, entre otros, no parece haber existido un alejamiento real de la tierra que lo vio nacer ya que todos los cuentos ocurren en Chena, Quillota, El Quisco, Valdivia, Santiago.
Están los que desfilan cubiertos por una bruma somnífera, en algunos casos casi surreal, como en Ilsemedeayocasta, relato de un oscuro e inquietante sueño en el que una película exhibida en un cine de la calle Bilbao transmuta a un festín en que la sangre femenina es derramada "en honor de la todopoderosa fuerza del hombre"; en Después de almuerzo se está ante un día fallido en la vida de un doctor que a causa de una abundante comida no puede despertar del sueño de su vida diaria.
Dignos de mencionar resultan también los cuentos El atraso y El papá de Bernardita; el primero evidencia la condición ilusoria de seguridad; el segundo, narración que con voz ingenua, casi virginal, hace una joven respecto del solapado -más bien insospechado- homosexualismo de su hermano.
El volumen, que cierra con unos exquisitos cuadros que ilustran la vida familiar en una casona de la V Región, es la cuarta contribución que desde su muerte se realiza para desmitificar la obra de este erudito.
La obra de Wacquez es para algunos -los menos- una mera moda literaria, algo así como el reemplazo de lo ocurrido con Bolaño; sin embargo hace falta ser un poco curioso y darse el tiempo de leer a Wacquez para entender que la escuálida literatura chilena no puede prescindir de este gran seductor.
Excesos.
Mauricio Wacquez.
Editorial Sudamericana. 2005.
115 pags.
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