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Conciencia
Dos imágenes marcaron con fuego el verano 2005. Una, la muerte de cisnes en Valdivia; otra, el incendio que destruyó casi 15 mil hectáreas en las Torres del Paine.
Ambos hechos, sin duda, impactaron a la comunidad, y mostraron cuán inútiles somos cuando los desastres, partiendo de errores humanos, se expanden por efectos de la naturaleza. Y también demostraron que sin prevención y control, y sin recursos en serio para enfrentar los problemas, es imposible que en lo sucesivo no lamentemos más catástrofes de este tipo.
No somos dueños de lo que tenemos, sino simples administradores generacionales, y por ello no podemos delegar nuestra responsabilidad. Menos cuando nuestro andar hacia el "desarrollo" está dejando demasiadas huellas.
En 2001, en estas mismas páginas, preguntamos si servía el caza F16 para apagar los incendios forestales. La respuesta obvia es no. Pero Chile, país que ve reducir dramáticamente su bosque en alrededor de 40 mil hectáreas cada año, compró aparatos para la guerra aérea y no para combatir el fuego; como tampoco destina recursos para medir la contaminación de las aguas e impedir el deterioro que producen ciertas faenas industriales. Menos para actuar con rigor para los que no cumplen o no hacen cumplir las normativas.
Lo que se haga "después" está demás: ni los cisnes podrán revivir, ni los bosques quemados recuperar su vigor y función en el escenario natural.
Tendremos dentro de poco algunos F16, muchas aves menos y escasez de bosques. ¿Estará conforme la generación de relevo?
Dolor
Gladys Marín, luego de una batalla de 18 meses contra un cáncer demasiado agresivo, dejó de existir. Su desaparición conmovió y duele.
Lo hizo en marzo, coincidente con el regreso de los chilenos de las vacaciones y ad portas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer; tanto, que sus funerales se realizaron durante esa jornada.
Fue unánime la opinión sobre su consecuencia.
Curioso, sin embargo, que aquellos que más la combatieron en vida también reconocieran sus virtudes, aunque aclarando que no compartían sus ideas, como si ello fuera necesario. Gladys Marín, así como habría disfrutado viendo la columna de decenas de miles de chilenos que la acompañó hasta el crematorio del Cementerio General, de seguro se hubiera sonrojado por la forma en que fue utilizada por algunos sectores políticos.
El PC, acompañado de mucha gente en lo humano, inicia un duelo que, en lo político, tiene que ser muy corto para enfrentar los desafíos que se le presentan a una colectividad que a Recabarren, Neruda, Víctor Jara y Allende, al cual hizo suyo a pesar del PS, ahora suma la consecuencia de Gladys.
Lo concreto es que la gente que salió a la calle o que visitó el féretro en el ex Congreso Nacional sintió que una igual a ellos, una verdadera aliada, que luchó por lo que creía y ansiaba, se fué cuando todavía tenía mucho que ofrecer. ¿Tendrá relevo generacional?
Resignación
Los números no engañan. Lavín no ha podido dar con la estrategia para enfrentar a las presidenciables de la Concertación.
Desgastado y, al parecer cansado, el ex alcalde es prácticamente un ignorado en la pelea política que sostendrán durante los próximos tres meses sus contrincantes hasta definir cuál de ellas va a La Moneda el 2006. Por ello Lavín se pelea con el Gobierno, olvidando que la administración de Lagos alcanza una popularidad jamás soñada en su último año de ejercicio.
Ni los samuráis ni los nombres que ha sacado bajo la manga, como Cristina Bitar, alejan su candidatura de la modorra en que ha caído desde que el país conociera el informe Valech y los civiles de su sector se vieran en el difícil trance de argumentar por qué no hicieron lo que debían haber hecho durante los años que gobernó Augusto Pinochet. Cuando hay que dar tantas explicaciones, urge el relevo, y tanto RN como la UDI no parecen darse cuenta del Chile que están viviendo.
Ley y oportunidad
No habrá acoso sexual, al interior de las empresas, que no pueda perseguirse judicialmente. La nueva ley, que favorece a la víctima de este flagelo, se pone en marcha, y de su funcionamiento en los primeros meses, de acuerdo a los resultados que muestre, dependerá que la mujer (y los hombres) sientan que pueden acudir a los organismos competentes para enfrentar un caso que antes solía ser conversación de pasillos. Y, a veces, ni siquiera eso. La ley es una oportunidad. Como también lo es, para los jóvenes chilenos, la posibilidad de que el Congreso Nacional amplíe los horarios de funcionamiento de los registros electorales. No habrá inscripción automática. Sí, mejor atención. Ello podría posibilitar un rejuvenecimiento del padrón electoral chileno y una oportunidad, además, para que el grupo etario que hoy no vota, se pronuncie masivamente en diciembre. Como los de España, tras los atentados de Madrid, nuestros jóvenes han tenido sus propias desilusiones y no pueden sentarse a esperar.
La ley es una oportunidad. Pueden ser consecuentes con lo que piensan, y actuar para lograr que el país invierta menos en F16 y más en protección del medio ambiente y en los derechos de las personas.
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