Año 3, N°85, Viernes 08 de julio de 2005

Parque Arrieta

Un legado del siglo XIX

Ubicada en los faldeos cordilleranos de las comunas de La Reina y Peñalolén, este lugar posee una vista privilegiada del valle de Santiago, una arquitectura única y jardines de abundante vegetación. En sus más de ciento sesenta años de vida ha sido mudo testigo de los cambios sociales, políticos y culturales de nuestro país, además de servir de morada a destacados personajes de la historia nacional.


Mariano Egaña redactó la Constitución de 1833 en la vieja casona del Parque Arrieta y, aseguran algunos textos de historia, también firmó el documento en Peñalolén.

En plena pre cordillera capitalina se sitúa esta reliquia histórica del Chile de principios del siglo XVI. Con la figura imponente de los Andes nevados como telón de fondo y con una vista privilegiada del valle de Santiago.

Al llegar, un portón de hierro y un muro de ladrillo decorado con cuatro musas de las artes, dan la bienvenida al visitante. Al pasar la verja, una escalinata elaborada en piedra es custodiada por dos esculturas que representan a la Justicia y la República, para dar paso a una pileta de agua.

Todo lo anterior con un marco de vegetación de carácter romántico -basado en los parques de la Inglaterra del siglo XVI-, donde sus caminos curvos y sus lomajes arbolados van revelando al invitado una serie de esculturas -de por lo menos cien años de antigüedad- traídas de Europa por los sucesivos dueños.


Sus bellos jardines se encuentran coronados por una gran casona de dos pisos, que en sus más de ciento sesenta años de existencia, ha sido mudo testigo y protagonista del desarrollo cultural que ha tenido nuestro país.

Por sus amplios salones y extensos pasillos han pasado visitas de la categoría de Juan Egaña y su hijo Mariano, Manuel de Salas, Eusebio Lillo, el venezolano Andrés Bello, el filósofo y literato José Ortega y Gasset, además de Juan Domingo Perón, entre otros personajes destacados.

La familia Egaña fue propietaria de la residencia entre los años 1813 y 1860 (cuando fue vendida a don José Arrieta). Durante esos casi sesenta años, la casa albergó una de las bibliotecas más completa del país y sus pasillos estaban decorados por bustos de personajes históricos (Rosseau, Napoleón, etc.).

Desde 1800, la construcción fue el centro cultural santiaguino. En las tertulias que se realizaban era posible encontrar a los intérpretes musicales más importantes de la época, así como los primeros conciertos de cámara que se pudieron escuchar en la capital y que datan de 1890.

Desde la residencia y subiendo hacia la cordillera se encuentra otro jardín, que aprovechando la topografía descendente del terreno, cuenta con una serie de terrazas donde corre el agua que deriva en una gran piscina. La obra se encuentra basada en el arte renacentista italiano.

La construcción es resguardada por la figura de los dioses hermanos Apolo y Diana. En la parte superior de la estructura, dos figuras de león vigilan la espectacular vista que se tiene del patio posterior de la casona.

Cada dueño que ha tenido el parque y la casona (que en total superan los diez) se han caracterizado por aportar algo a la arquitectura del mismo. Es por eso que en 1991 son declaradas Monumento Histórico "Las casas y el parque de Peñalolén", como forma de preservar el legado histórico de la hermosa construcción enclavada en los faldeos cordilleranos y que hoy alberga a la Universidad Internacional SEK.

1. Datos Útiles

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En los fonos:

La Universidad también instaló a disposición de la comunidad buses de acercamiento para las personas que quieran asistir al parque, además de realizar eventos en las instalaciones del recinto y que son de entrada liberada.

 


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