Esta entrevista tiene la particularidad de haber sido realizada exactamente dos meses antes de que se efectúe la elección presidencial. Sebastián Piñera, de muy buen ánimo y con una socarronería fuera de lo normal, recibe a El Periodista en sus oficinas de Las Condes, pero por un problema de agenda la conversación se desarrolla a bordo de su vehículo, pues lo esperan en Melipilla.
Al parecer, el día se le hace corto a Piñera, pues no logra congeniar la apretada agenda que le prepara su comando con la propia. Así y todo, él no para y tiene cuerda para rato. El reciente fin de semana largo aprovechó de hacer una visita relámpago a Juan Fernández e inmediatamente regresó a Santiago para retomar la campaña que, a su juicio, entra en la recta final y será determinante para marcar distancia con la UDI. Aunque no lo dice abiertamente, el gran objetivo suyo y de RN es liderar a la centro derecha y doblegar al gremialismo.
Hace unas semanas, el presidente de la DC, senador Adolfo Zaldívar, señaló que usted no era el candidato de la clase media, pues es empresario y además tiene mucho dinero ¿Qué le parecen estas declaraciones?
En primer lugar, da la impresión de que mientras más crece y más se fortalece nuestra candidatura, más críticas surgen. Yo les recomendaría que en vez de estar criticando se preocupen de hacer bien su propio trabajo. Quiero decirle a Adolfo Zaldívar que él no es dueño ni de la democracia, ni de la clase media, ni de los valores del humanismo cristiano, y ese carácter de juez moral que se autoarroga no se justifica y nadie se lo reconoce. Yo soy una persona que toda su vida ha creído y ha luchado por la democracia en forma clara, consistente y consecuente y, por tanto, no tengo que recibir lecciones de Zaldívar en ese campo. En segundo lugar, le guste o no a Adolfo Zaldívar, soy hijo de un funcionario público que trabajó toda su vida en la CORFO y que pertenecía a una familia de clase media acomodada, y eso lo sabe muy bien.
Mi padre no nos dejó nada en herencia material. Sí nos dejó cosas extraordinariamente valiosas, como educación, formación en valores, motivación e incluso una de las buenas herencias que he tenido de mi padre, es que he heredado a muchos de sus amigos y yo partí de cero como empresario, con una mano por delante y otra por detrás. Lo que ocurrió es que yo puse mis manos a trabajar y por eso he logrado crear empresas y crear empleos. En esa materia, Adolfo Zaldívar no tiene nada que criticar y le pediría a él que recuerde cuáles han sido sus propias actividades empresariales antes de disparar al cielo.
El pasado 5 de octubre, usted se reunió con Gabriel Valdés para celebrar el trinufo del No, lo que sin duda puede ser interpretado como un llamado a un sector DC para votar por usted el 11 de diciembre ¿Lo hizo con la abierta intención de captar simpatías en algunos sectores falangistas?
No. Simplemente recordar con una persona a la cual aprecio, quiero y que jugó un rol muy protagónico en la gesta del 5 de octubre de 1988, una fecha histórica. Ese día yo estaba absolutamente convencido de que Chile no sólo estaba preparado, sino que necesitaba la democracia tanto como el aire que respiramos y me alegro de haber tenido ese pleno y total convencimiento y de haber actuado con plena y total consecuencia. Hoy estoy más contento que nunca con esa decisión que tomó el pueblo chileno, porque la democracia demostró que no era sinónimo de caos ni de crisis, ni de violencia, sino que era la vía natural del pueblo chileno. Chile necesita ahora un nuevo cambio, para pasar de un país subdesarrollado y con pobreza a un país que logre derrotar la pobreza y que dé un salto definitivo al mundo del desarrollo y de la igualdad de oportunidades, la justicia social.
¿ Y qué dice de las críticas que le hacen desde su propio sector, es decir la Alianza? Es más, en una entrevista publicada el 1º de octubre, Francisco de la Maza dijo: "Piñera quiere apoderarse del sector y tiene tiempo, capacidad y mucha plata". ¿Qué le responde al alcalde de Las Condes?
De la Maza no puede ser como el padre Gatica, que predica y no practica, porque un día habla de unidad y al siguiente dispara contra esa misma unidad. Que sea consistente y sea consecuente. En segundo lugar, me siento un hombre capaz y por eso soy candidato a la Presidencia de la República. Es verdad que tengo una buena situación económica, que me la he ganado con mucho esfuerzo y sacrificio. No pretendo apoderarme, entre comillas, del sector, porque en política las cosas hay que ganárselas con liderazgo, con conductas, con ideas y no apoderarse. Tal vez ese lenguaje a él le queda cómodo, pero a mí no. Y por supuesto, en Renovación Nacional aspiramos legítimamente a recuperar democráticamente un liderazgo dentro de la centro derecha.
DERECHA MODERNA
Esta nueva centro derecha de la que habla y que usted lideraría, ¿cómo se diferenciará de la derecha tradicional? ¿Su propuesta es más liberal?
Aspiro a que el liderazgo lo asuma una centro derecha más moderna, más progresista, más comprometida con la democracia, más respetuosa de los derechos humanos, con mayor compromiso con la igualdad social y que, por sobre todo, tenga un pleno y total compromiso con la libertad de las personas en todos los ámbitos de la vida humana. En lo político, democracia; en lo económico, economía social de mercado; en lo social, igualdad de oportunidades.
Si usted pasa a la segunda vuelta el 11 de diciembre, ¿se convertirá de manera real en el líder de la derecha?
Creo que la inmensa mayoría de la centro derecha comparte en plenitud los valores de los cuales hemos hablado, y hay solamente pequeños grupúsculos que todavía miran con nostalgia o añoranza otro tipo de valores.
En el escenario de que pase a la segunda vuelta, pero que en definitiva Michelle Bachelet gane la elección, ¿usted sería la carta presidencial para el 2009?
Nadie tiene una bola de cristal y nadie sabe lo que pasará. En consecuencia, a lo único que puedo comprometerme es que seguiré en el servicio público, voy a seguir preocupado de los temas que le interesan a todos los chilenos y no sólo de los problemas -que son muchos y muy angustiantes-, sino que también de las oportunidades, que son muchas y muy promisorias.
A propósito de problemas angustiantes, en estos días el debate entre los presidenciables se ha enfocado en la delincuencia ¿Cuál es su llamado a los otros candidatos en este tema?
Hasta ahora he visto una verdadera guerra de guerrillas, de insultos, de descalificaciones entre el gobierno y algunos candidatos presidenciales. Quiero decir de manera categórica que los únicos que ganan son los propios delincuentes, que deben estar felices de cómo la pelea es entre candidatos y no de todos los candidatos contra la delincuencia. Y para combatir la delincuencia, que es un fenómeno que existe en todas partes del mundo, se requiere mucho más que una cuña de 30 segundos. Se requiere voluntad y responsabilidad.
¿Y qué rol juega la civilidad en su esquema de trabajo y en un eventual gobierno suyo?
Es fundamental la participación plena y protagónica de la sociedad civil, con todas sus formas de organización libremente acordadas. Después de todo, el hombre y sus organizaciones son anteriores al Estado y tienen que jugar un rol muy importante en una sociedad que no puede ser puro mercado. Tampoco puede ser puro Estado; lo más importante es la red y el tejido social de esta sociedad civil.
A exactos dos meses de las elecciones, ¿cómo ve las candidaturas presidenciales y en especial la suya en relación con Joaquín Lavín?
La única candidatura que ha estado creciendo de manera permanente y sólida ha sido la nuestra. Ya estamos en un claro segundo lugar, y ahora viene la recta final, donde podremos desplegarnos en plenitud. Estoy convencido de que mi candidatura representa fielmente el alma nacional, que quiere democracia de verdad, respeto a los derechos humanos de verdad, pero que también quiere progreso, libertad e igualdad de oportunidades y también quiere una sociedad con valores. El valor de la vida, el de la familia, el valor de la tolerancia y el respeto son fundamentales.
A propósito de valores fundamentales, ¿cuál es su postura en temas valóricos como el aborto y la unión de parejas del mismo sexo, tema que otros candidatos ya han abordado?
Creo en el valor de la vida. Soy católico y creo que Dios es el único que tiene poder para dar vida y, por tanto, el único que tiene derecho a quitarla y en consecuencia soy contrario a cualquier formula de aborto. Soy partidario de reconocer la unión civil entre personas del mismo sexo, en todo lo que se refiere a derechos civiles como salud, herencia, previsión, etc. Pero creo que la palabra matrimonio debe reservarse para la unión entre un hombre y una mujer, porque eso es de su esencia. Soy partidario de una sociedad más abierta, más pluralista, en que tratemos de convencernos mutuamente de los valores y principios más que de imponerlos por la fuerza.
Aunque la polémica presidencial ha rayado en diálogos dignos del teatro del absurdo, Sebastián Piñera es pragmático y resume su plan para combatir la delincuencia de la siguiente manera:
"Se debe combinar una mano firme y una mano acogedora. La mano firme requiere básicamente 12 mil carabineros más en las calles y una justicia que cumpla su rol de proteger a los inocentes y castigar a los delincuentes. La mano acogedora se hace cargo de que la mayoría de los delincuentes son menores de edad que no han tenido oportunidades de trabajo, ni tampoco la posibilidad de insertarse en plenitud en la sociedad, por lo que se requiere de un esfuerzo grande de rehabilitación para reinsertarlos en la sociedad", explica Piñera.
Este plan ya fue entregado al general director de Carabineros, Alberto Cienfuegos, y al ministro del Interior, Francisco Vidal. Sobre las ideas de cárceles al "estilo americano" y políticas de tolerancia cero el empresario prefiere "no caer en ese juego", dice.
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