Año 4, Nº95, Viernes 25 de Noviembre de 2005

Vida y Pasión de Isadora Duncan

“Por qué”

La admirable fábrica de ensueños del Gran Circo Teatro (GCT) ha renunciado temporalmente al tumultuoso y barroco mundo que caracterizara hasta ahora la mayor parte de su repertorio dramático. En éste, su último estreno, ha resuelto incursionar en el difícil arte del monólogo, llevando a escena una síntesis del pensamiento y la pasión de la bailarina y revolucionaria de la danza Isadora Duncan.

BAJO LAS LUCES

Una serie de festones blancos y un amplio tapete definen horizontal y perpendicularmente, en valores de azul y blanco, el escenario.

En uno de los ángulos, las flores de un jarrón se destacan junto a una adormidera de mimbre. En el otro, una tarima alfombrada, cubierta de cojines forrados con telas ocres de rico brocato.

La ambientación es acogedora, cálida, delicada, íntima.


Una oscuridad total borra todas las formas. Sólo queda, allá en el fondo, un cuadro azul, un panorama como de acuario de profundidad incierta, rematado arriba por las siluetas de las olas estáticas de un decorado de mar.

Sumergida en esas aguas, y llevada por la melodía de un piano invisible, la sombra de una mujer comienza a danzar, como en trance de sortilegio.

Tal es la paz y la gracia de este preludio de baile, que no hay motivo alguno para sospechar que esta delicada silueta desencadenará de un momento a otro las fuerzas elementales de una tormenta.

Porque eso habrá durante la próxima hora. Y ¡ay! de aquél que no alcance a sujetarse a tiempo y con todo el corazón de las graderías, porque nadie podrá asegurarle que no saldrá despedido por la borda de las emociones.

SOBRE LA SOMBRA

El espectador habituado a los monólogos lineales y a los golpes de efecto y artificio, no hallará en "Por Qué" un pretexto para el solaz y el esparcimiento comunes...

Después de investigar con atenta y amorosa dedicación a su personaje –en el libro "Mi vida" y en los trabajos de Cipe Linkevsky, entre otras fuentes–, la directora y actriz Rosa Ramírez debió transformar un ciclón en poesía.

Asociación de ideas, imágenes superpuestas, recuerdos fragmentados, bruscas transiciones, contrastes brutales, asonancias, consonancias, disonancias...

La Duncan es todo pasión. Todo en ella es acto de fe. Todo lo vive con el mismo y desmesurado apasionamiento que caracterizan al artista absoluto. Y fue aclamada por su arte. Y repudiada por su estilo de vida.

Y esa es la existencia que Ramírez ha traducido. No con la precisión que cabe al biógrafo, sino con ese profundo sentido del drama que reduce a sus valores esenciales la expresión artística de una vida.

Gracias a ello, la voz de la Duncan nos llega desde los años y la distancia con desconcertante nitidez y actualidad: "¿Quién dice que mi país no es mi país?" "¿Porque fui recibida por reyes? ¿Porque bailé con los obreros? "¿O tal vez porque fui aclamada por los intelectuales? ¿Es ese mi pecado?"

"¿O será porque en este país hay libertad para pensar pero no la hay para decir lo que se piensa?". "La libertad de la danza nace de la libertad de la vida, porque danza y vida son una misma cosa".

La actriz acomete las palabras con rara e inquietante expresión. A veces es dulce, amable, delicada; otras despiadada, intransigente, conminatoria.

"Allí sorprendí a Deidre tantas veces, danzando un baile de su propia fantasía. Oh, esa figura infantil y su dulce voz, diciéndome: ‘Mamá, yo soy un pájaro, y vuelo muy alto. ¡Más alto que todas las nubes!’ O si no: ‘Ahora yo soy una flor, y ese pájaro se ha posado en mi rama. Y se mece así’".

Pero la suerte de la vida de sus hijos no es sino parte de otras vidas que también la rodean. La Duncan no podía habitar las torres de marfil de su tiempo, cuando la danza le reclamaba para su expansión el pueblo llano.

"¿A quién le sirve la guerra? ¿A quién le sirve que el hombre mate al hombre? ¿A quién le sirve destruir aquello que costó tanto construir? No es verdad que mueren cientos de soldados. No: muere uno... y otro, y otro... y cada uno muere su propia muerte. Yo no tengo derecho a llorar la muerte de mi hijo ante tantas familias que lo han perdido todo."

La batería de los focos –orientados cenital, frontal y diagonalmente– define los estados anímicos, proyecta las circunstancias dramáticas, multiplica y transforma las presencias del personaje, comunicando a las escenas un ritmo trepidante.

Andrés Pérez Ramírez, el director musical de esta obra, ha sabido escoger y graduar con exactitud y amor de artesano la materia musical necesaria a la escenografía acústica de esta obra –frases de piano clásicas, notas incidentales, sonidos de evocación exacta, ruidos, estridencias.

Rosa Ramírez, en tanto, logró captar un espíritu cabal, difícil, contradictorio a veces, talentoso siempre; desplegando todo su conocimiento y talento teatrales para infundir el dinamismo necesario a una obra cuya puesta en escena, más que una propuesta teatral, es un hecho.

Un hecho por los problemas que plantea, por las visiones que anima, por el arte que trasciende, y por la emoción que debe al arte del GCT todos sus valores y sentido.

"Por Qué" Compañía GCT, Vicuña Mackenna 37 Sábados: 21.00 hrs. Domingos: 20.00 hrs. Hasta fines de Noviembre Entrada General: $ 2.500