Año 4, Nº 101, viernes 24 de marzo de 2006
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Capitán ® Raúl Vergara, subsecretario de Aviación
“En algún momento tendré la oportunidad de entregar mi experiencia en combate”
(Por Francisco Martorell)El flamante subsecretario se refiere a sus primeros días en el cargo, habla de reconciliación y rechaza el olvido, se pasea por los temas de Defensa y dice que, además de querer volar un F-16, está seguro que la compra de éstos obedeció a la necesidad de renovar material y que, en caso alguno, rompe el equilibrio en la región.


El actual subsecretario de Aviación, Raúl Vergara ha vivido experiencias fuertes desde antes de asumir el cargo.

Fue cuestionado, hasta por gente de la propia Concertación, por haber firmado una carta de apoyo al frentista Apablaza, tema que -según él- está completamente superado.

Luego, volvió a ingresar, tras 33 años a la Escuela de Aviación, donde estudió y posteriormente fue llevado esposado tras el 11 de septiembre.

Ha sido un verdadero reencuentro, de miradas, a sí mismo y a sus ex compañeros de armas. Reflexivo pero llano a todas las preguntas, Vergara es de los hombres que acepta los desafíos y a este, como cuando se opuso al Golpe de Estado o asumió la tarea de formar la Fuerza Aérea Sandinista, no le hizo el quite… Hoy es subsecretario y ocupa el piso 19 del edificio Diego Portales.

¿Cuál fue la impresión de su reingreso a la Escuela de Aviación?

Frente a eventos de esta envergadura he tenido una experiencia curiosa. Me parece estar viviendo dos personajes: este capitán Vergara que le pasa esto, y este Raúl que mira.

Mirado desde afuera este evento era muy importante, y lo calibraba más bien en su dimensión intelectual, aunque sintiéndolo también. Es una experiencia muy difícil de explicar con claridad.

Yo me hacía la idea de cómo sería la entrada, y la verdad es que esta experiencia en sí opaca un poco las expectativas previas.

En un sentido práctico fue muy impresionante. Porque de haber entrado la última vez en condiciones precarias -esposado, amarrado, etc.- y ahora hacerlo con un conductor hasta el estrado, recibido por un general y acompañado por el alto mando…, es un cambio tremendo.

Y algunos me lo decían en la propia Fuerza Aérea: "Bueno, ya es la hora que escribas el libro. Ya tienes el final".

¿Es el final? ¿Se siente totalmente reconciliado con la institución?

Hay dos cosas en este final. En cuanto al tema de la reconciliación institucional, yo creo que sí, se ha cerrado un ciclo; aunque siempre quedan hilachitas sueltas, pero eso ya es cosa de la vida.

Pero en cuanto a lo que el general Sarabia ha llamado el reencuentro de la familia aérea, en mi concepción (y no sé si es válido para todos), sí, en ese aspecto es un capítulo cerrado.

Dijo que usted se miraba a sí mismo Pero, ¿cómo siente que lo miran los miembros activos de la Fuerza Aérea?

He observado en el recultivo de mi relación con la institución dos miradas: la de los oficiales más antiguos, mis superiores; y la de los que son posteriores a mí. En estos últimos creo que hay más matices que en los más antiguos, hay una gama más extensa. Hay desde aquellos que aún están reticentes y creo que hasta descontentos con esta designación, hasta los otros, que no, aquellos con los cuales he convivido perfectamente en este último aniversario.

En el segundo grupo hubo una gran recepción. Por qué. Hay una lógica detrás. Creo que los menos antiguos ven al instructor de vuelo, que iba a la universidad (y después los eventos que siguieron en mi vida, esta mezcla político-militar)… yo creo que esto lo ven con cierta admiración. No así los de arriba.

Obviamente son cada vez más los menos antiguos. La Fuerza Aérea sigue creciendo hacia allá. Para estos últimos sí es una historia antigua, que no les toca personalmente, no vivieron el evento, y no creo que sientan nada.

¿Nada? ¿O sienten que se cometió una gran injusticia? Porque ése sería el verdadero cambio, ¿no?

Es un tema que está en el fuero interior y que es difícil medirlo.

Sí, algunos me manifiestan eso; es decir que sienten un gran pesar porque haya pasado eso; otros expresan solidaridad sin valorar los acontecimientos.

¿Cómo ve esa Fuerza Aérea que dejó el 73 respecto a la de hoy?

Tremendamente distinta. Me refiero a la calidad del nuevo oficial.

Un gran porcentaje de ellos tiene estudios universitarios y post grados en distintas disciplinas; y eso te convierte en otra persona en muchos sentidos. No solamente en el ser una persona con la mente más abierta: también te hace más independiente respecto de la propia institución.

Es decir, el oficial tradicional que conocimos, y al cual yo hasta un cierto momento pertenecí, éramos eso: oficiales. Los pilotos a lo mejor somos una excepción por el hecho de que la profesión aérea tiene cabida también en el mundo civil; pero pensemos en cualquiera otra profesión militar tradicional, que tiene solamente vigencia y validez al interior de la institución, y que si sales de ella la pierdes, por lo tanto quedas sin nada. Aparte de todo el significado totalitario que tienen las instituciones en cuanto uno pertenece a ellas en cuerpo y alma, familia y todo.

Este nuevo tipo de oficial es más independiente, tiene mayor flexibilidad para aceptar o no aquello que a él le parezca; y por lo tanto no tiene una dependencia a ultranza como la tenía el oficial tradicional.

¿Y es un oficial más desideologizado respecto del que conocía, más pragmático?

Sí, como la sociedad en su conjunto. Creo que la ideologización de las FF.AA., si podemos hablar de esa categoría, pasó en el 73 porque también pasó en el país.

Debemos recordar la gran polarización que se generó. La Iglesia, las FF.AA., todo el mundo finalmente tomó partido. Hoy, en un mundo bastante más homogéneo en cuanto a ideas sociales, económicas… creo que la gente está muy metida en lo suyo.

Por otro lado, la Fuerza Aérea, es una rama, un arma, cada vez más sofisticada.

¿Cómo entiende la reconciliación?

La interpreto como la comprensión del otro. En un escenario de alta polarización era legítimo, desde un punto de vista personal, tomar opciones.

Nosotros tomamos una opción, y ellos también. La acción de ellos era una opción institucional que implicaba simplemente seguir las órdenes. Nosotros nos rebelamos a eso.

Por lo tanto hubo un momento en que había que optar, y era legítimo.

Con esto no me estoy refiriendo a los excesos; ése no era un tema de opción, era un tema de moral, personal, y ahí estamos hablando de otra cosa.

Nosotros pensamos otra cosa, y optamos por la legitimidad institucional republicana y de gobierno, y seguimos esa línea.

Entonces, reconciliación implica que unos y otros aceptemos como legítimas aquellas opciones personales que adoptamos en ese momento.


¿Y ella pasa también por el olvido?

Depende de lo que entendamos por olvido y por recordar. Creo que uno no se olvida de aquellas cosas que han sido importante en la vida -buenas y malas. Depende de cómo las asumamos. Ahí está la diferencia. Si ese no olvidar es para alimentar amargura, rencor y sentimientos negativos, creo que no. Si es para validar experiencias de vida, lo recuerdo con aprecio; lo cual no significa que quisiera volver a vivirlo, pero es una realidad de mi vida que está presente. Fue una experiencia muy dura, pero creo que me hizo crecer. La asimilé bien. Otros no tuvieron la misma suerte.

"ME GUSTARIA VOLAR UN F-16"

En la clase magistral que dio Vivianne Blanlot me dio la impresión de que su discurso hacia las FF.AA fue un discurso más civilista -el servicio militar, la justicia militar… ¿Todo esto tiene que ver con que en estos cuatro años se van a ver más los temas que tienen que ver con la civilidad que los relacionados con las estrategias de Defensa?

Ambas cosas. Pero sí, tienen un cariz más cercano a lo civil. Pero también en el nuevo diseño del ministerio está prevista la existencia de una subsecretaría de Defensa destinada exclusivamente a la producción de políticas -de defensa, militares- y por lo tanto abocada a elaborar doctrina y pensamiento militar nacional desde una perspectiva de Estado.

Y en lo que tiene que ver con compra de armamento, ¿también se puede pensar que lleguemos en estos cuatro años a que las cuatro ramas compren de una manera concordada?

Sin duda. Hay avances en ese terreno. Es una cuestión de lógica…

¿Y por qué si es una cuestión de lógica, no ha se ha hecho hasta hoy de ese modo?

Es cierto que ha habido decisiones muy parcializadas, pero las exigencias de defensa modernas, puestas por el escenario internacional, y por la tecnología, obligan cada día a un nivel de concertación mayor.

El nuevo diseño del ministerio también contempla un mayor nivel de coordinación en el tema "compras", de ahí la instauración del Consejo Superior de Defensa.

¿Ha piloteado un F16?

No.

¿Le gustaría hacerlo?

No sé si podría hacerlo a estas alturas de la vida, pero me gustaría volarlo.

¿Cómo evalúa el proceso de compra de los F16?

Desde un punto de vista nacional y militar estamos dando un salto tecnológico importante, porque tiene exigencias técnicas que deben satisfacerse con profesionales tanto militares como civiles.

En segundo lugar es una compra que nos pone en buen pie por largo tiempo. Creo que ha sido definida y decidida con esa perspectiva.

Los críticos a esta adquisición dicen que este es un avión de ataque, no de defensa. Y Chile siempre ha dicho que tiene una política de defensa persuasiva.

Son términos muy relativos.

Pero con un F16 llegamos muy rápido a cualquier lugar.

Pero también si interceptamos rápido a otro avión podemos llegar a defender mejor ciertos lugares. No olvides que tenemos un país pequeño, pero todo queda lejos. Es importante tener un avión de estas características.

Y no estoy hablando sólo de conflictos bélicos, sino más bien del control de nuestros recursos. Tenemos una gran cantidad de territorio marítimo que vigilar y proteger.

¿Y no rompe esto el equilibrio, como lo ha denunciado Ollanta Humala en estos días?

Quien lo mire técnicamente y con conocimiento de causa, podrá probar efectivamente que es reemplazo de material.

¿Y cómo le cayeron estas declaraciones del líder peruano?

Han sido tomadas con mucha prudencia. Pero hay que considerar que en una campaña eleccionaria, como la que esta viviendo Perú, lleva a que a veces en el fragor de la contienda electoral se digan cosas que apelan a sentimientos muy enraizados como es el patriotismo.

Pero Humala además no sabe que las FF.AA. reciben el 10 por ciento (o lo sabe pero no lo dice) de las ganancias de Codelco. ¿Cuál es su opinión respecto de eso? En general, los partidos de la Concertación -en algún momento- fueron críticos.

Cuando nació esta ley los recursos eran menos importantes que ahora, y era un país con escasez de divisas.

Ahora, frente a una cuestión coyuntural, como es el precio del cobre, claro, parece que hay exceso de recursos para la Defensa, y que el mecanismo, quién sabe, tal vez no sea el más adecuado.

Creo que tendrá que venir una discusión sobre esto. No podría darte una opinión taxativa al respecto.

¿Es el único piloto chileno probado en combate?

Han hecho un poco de exageración en esto. Incluso, por ahí algún medio decía que yo me jactaba de eso. Entiendo que en las misiones de Haití o las que se realizaron en algún momento en Irak, pilotos chilenos tuvieron experiencias si no de combate, muy cercanas a ello.

Yo tuve una experiencia muy específica, en Nicaragua, en una Fuerza Aérea muy pequeña, artesanal, contra fuerzas bastante bien equipadas. Por lo tanto fue una experiencia muy enriquecedora y dura, y muy fuerte personalmente.

¿Y cree que tendrá la oportunidad de traspasar o contar esta experiencia?

Creo que sí. En corrillos todavía es motivo de conversación con camaradas de la Fuerza Aérea. Probablemente, en algún momento tendré la oportunidad de entregar esta experiencia.

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