Dicen que la revolución será total. Que el salto será mayor que el cambio que se dio con el color o que la transformación de hábitos que trajo consigo el cable. Que la repercusión será tan grande que pondrá de cabeza todo el negocio de la entretención a través de la cajita rectangular. Y sin embargo, todavía nadie toma la decisión de encarar de lleno en Chile el -hasta ahora- confuso concepto que llaman televisión digital.
Primero se intentó implementarla en el país en 2002 y el proyecto fracasó (al igual como ocurrió en Estados Unidos, de donde se copió el esquema de adopción). Después se habló que este mes de diciembre era clave para definir los pasos que se seguirán. Pero el propio ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Sergio Espejo, se encargó de aclarar que no hay para qué apresurarse, y que probablemente recién en los primeros meses del próximo año se conocerá por cuál modelo tecnológico se inclina el Estado para decirle adiós a la vieja televisión analógica. Las opciones son tres: el modelo estadounidense ATSC, el europeo DVB y el japonés ISDB, cada uno con características tecnológicas particulares.
"A estas alturas todos ofrecen lo mismo, las diferencias son de énfasis. Es como comparar un automóvil Sedán con un todoterreno. Ambos te llevan de la casa a la oficina, pero varía la manera en que lo hacen", señala Sergio Godoy Etcheverry, académico de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica y autor del informe "Desafíos regulatorios para la adopción de la televisión digital en Chile".
En términos prácticos, la transmisión digital optimiza el espacio radioeléctrico, reutilizando los mismo 6 Megahertz actuales que tiene cada canal. La opción que deben tomar los operadores es aprovechar la banda transmitiendo una sola señal con mayor calidad de imagen y sonido (modelo estadounidense), o también que cada estación emita en su ancho asignado varios canales con la calidad estándar que se utiliza hoy (modelo europeo). Una posibilidad combinada es la que plantea el modelo japonés.
En opinión del profesor Godoy, el ATSC americano es el sistema que más favorece a los canales de TV abierta chilena, porque enfatiza la alta definición y el costo de adopción recae mayormente en los receptores. Es decir, los dueños de televisores son quienes tendrán que comprarse aparatos más modernos o, en su defecto, algún decodificador para recibir la señal. "El problema del ATSC es que muy pocos países lo han adoptado (USA, Canadá, México, Corea del Sur), y hay dos que se han arrepentido (Taiwán y Argentina)", advierte.
En cambio, la norma europea DVB ha sido adoptada por más de 50 países y, proporcionalmente, saldría más barato a los compradores de receptores, ya que la mayor inversión la tendrían que hacer los canales en comprar equipos de transmisión.
ALTA DEFINICIÓN
El ruido sobre cuál norma será elegida se instaló desde principios de año, y se agudizó a medida que se acerca el momento en que la Subsecretaría de Telecomunicaciones anuncie la decisión. Claro que ese será recién el disparo de salida para la maratón que significa implementar un sistema totalmente nuevo de ver televisión. Una verdadera carrera de largo aliento, porque para hablar de funcionamiento completo en los canales y mientras se espera que todo el universo de televidentes se deshaga de sus antiguos televisores, podrían pasar entre cinco y 10 años, según calculan los expertos en el tema. Así que la discusión, como sea, tiene para rato.
"Si es alta definición o multiplicidad de contenidos, va a tener que ser el resultado de un debate nacional y, sin duda, de cambios legislativos", opina Francisco Vidal, presidente del directorio de TVN. "Ahora, en nuestra opinión, cada canal debe tener la libertad de optar por uno u otro camino", manifestó en el panel "Nuevos pensamientos para la nueva televisión", realizado en noviembre.
De manera distinta piensa el ex candidato presidencial Sebastián Piñera, propietario de Chilevisión. "Nosotros creemos que el principal beneficio de la televisión digital va a ser la alta definición, la televisión de calidad, que significa que en lugar de tener 550 líneas como las que se tienen actualmente, tener más de dos mil. El camino va por ahí, más que por el multicasting", aseguró en la revista del Consejo Nacional de Televisión.
Su certera mirada empresarial le indica que mientras más señales existan "se generaría el problema de cómo financiarlas, cuando hoy en día a medio morir saltando los canales apenas podemos financiar una señal. Mientras más segmentado, la torta publicitaria va a tener que subdividirse en más señales".
De forma similar reflexiona Ricardo Claro, presidente de Mega, quien ya hizo pública su idea de que es mejor aumentar la calidad antes que crear nuevos canales. Para su gusto, la multiplicidad de contenidos ya está cubierta por las actuales ofertas.
La postura de los principales empresarios televisivos no extraña al profesor Godoy. "El tema es bastante complicado para los actuales operadores, porque el cambio favorece el aumento de canales pero no de los ingresos". Desde su perspectiva, "la única solución obvia es meterse al mercado de la TV por suscripción (para lo cual se requiere un modelo de negocios diferente al de un canal de TV abierta) o bien fusionarse entre empresas operadoras, como ya ha ocurrido en radio y en prensa".
Para el director ejecutivo de TVN, Daniel Fernández, se trata del "próximo quiebre" de la TV, donde "escenario y contenido cambiarán". "Los usuarios, sostuvo en un foro de la UDP, se encontrarán con una mayor variedad de contenidos y tendrán la libertad de administrarlos".
Para él, entonces, el desafío de los medios será mantener la "fidelidad y confianza".
"DA LO MISMO LA NORMA"
El debate suma y sigue confrontando posturas. Una de las más divulgadas es la del sonidista y productor audiovisual Ignacio Rodríguez, quien a través de su página web www.canal.cl se ha encargado de difundir los principales aspectos que implica el cambio de señal analógica a digital. "La televisión digital en nuestro país está naciendo obsoleta", asegura en su blogspot. "No vamos a comprar un televisor de mil dólares sólo para oír el matinal en sorround", critica.
Su idea es que a largo plazo los usuarios preferirán otros sistemas de comunicación, como ver programas a través de los celulares, así que da lo mismo cual norma sea la escogida por el Gobierno. Su propuesta es que la televisión digital se implemente como un servicio de Estado, centralizando la transmisión para abaratar los costos. "Hasta usando ATSC, que es la norma más precaria, se podría implementar de inmediato 30 canales nuevos de definición estándar, sin interferir con los actuales, en la zona metropolitana de Santiago", asegura.
PANORAMA MUNDIAL
En el estudio "Situación de la televisión digital en el mundo e implicancias en Chile", del Consejo Nacional de Televisión en junio de este año, se elaboró un mapa actualizado de la televisión digital. Aquí hay algunos ejemplos.
Japón: Primera transmisión en diciembre de 2003, en Tokio, Osaka y Nagoya. Este año se extiende al resto del país y el servicio debiera alcanzar la totalidad de los 49 millones de hogares en el 2011. Hasta la fecha se han vendido dos millones de receptores de alta definición.
Estados Unidos: Sólo el 9 por ciento de los hogares posee TV digital. Los operadores se centran en la alta definición, postergando otras ventajas, como las características interactivas. Cierre de transmisiones analógicas para el 2009.
Inglaterra: El gobierno anunció que el cambio a digital sólo se concretará cuando todos los usuarios puedan recibir los servicios. Su plazo es el 2012.
Brasil: El país sudamericano que más ha invertido en televisión digital. Después de intentar crear su propia norma, optó por la japonesa. Se encuentra en pleno debate, y aún no tiene una fecha definida para el cierre de las transmisiones analógicas. Se habla entre 10 y 15 años.
México: Fue el primer latinoamericano en adoptar un modelo, el ATSC en 2004. Se esperaba que este año hubiera transmisiones comerciales en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, pero el cronograma se atrasó. El proceso debería culminar el 2021.
PREGUNTAS Y EXPERIENCIA
En el documento elaborado para el Consejo Nacional de Televisión de Chile, denominado "Desafíos regulatorios para la adopción de la Televisión Digital Terrestre en Chile", Sergio Godoy se hace una serie de cuestionamiento que, para entender la situación, El Periodista resume para sus lectores.
¿A quién darle las nuevas concesiones: sólo a nuevos entrantes, a los existentes, o a una combinación de ambos?
La propuesta chilena favorecía a los broadcasters establecidos, al igual que en Estados Unidos. En el Reino Unido, el ordenamiento original favorecía en cambio a nuevos actores, aunque a la larga la TVDT terminó siendo desarrollada por la BBC, que contaba con importantes privilegios.
¿Más canales, más resolución o más operadores?
Cuando a fines de los 90 ANATEL, la asociación de teledifusores chilenos, evaluó la eventual llegada de la TVDT en Chile, la opción preferida fue emitir en alta definición. Eso evitaba aumentar la cantidad de canales disponibles, dadas las dificultades de los operadores para siquiera autofinanciarse con apenas una señal analógica. Por lo mismo, también recelaban de la posibilidad de abrir el mercado a más operadores.
La propuesta CNTV/SUBTEL favoreció esta postura. El énfasis en la TV de alta definición en el marco regulatorio estadounidense parecía obedecer a una lógica similar de proteger de la competencia a los operadores tradicionales de TVA.
¿Quién va a pagar el cambio a digital?
En Chile, los consumidores ni siquiera conocen la TVDT, los canales de TVA no están dispuestos a invertir y el Gobierno ha priorizado una agenda digital en torno a Internet y los computadores, no la TVDT. En contraste, Brasil asignó 20 millones de dólares para el desarrollo de su propio estándar de TVDT (Galperin, 2005). Carlos Catalán sugiere aprovechar los abundantes fondos que generará el royalty a la minería y que será priorizado para investigación y educación. Para que sea posible atraer esos fondos, la TVDT debiera colaborar al sistema educativo nacional, tal como hoy se hace con los computadores que el MINEDUC instala en liceos y escuelas de todo el país. En este campo, los canales universitarios tendrían una ventaja enorme. Esta idea es consistente con las propuestas de usar esta tecnología para ayudar a masificar la Sociedad de la Información.
¿Qué hacer por mientras en Chile?
En nuestro país, un adaptador de tecnologías foráneas, es bastante arriesgado dejarse sorprender por un cambio tecnológico como el que podría producirse con la TVDT. Sería prudente entonces formar capital humano capaz de producir y de exportar contenidos para las señales temáticas que irán surgiendo en los sistemas digitalizados, de gestionar procesos creativos cada vez más exigentes por la creciente complejidad técnica, legal e industrial de la televisión. Todo ello requiere destrezas más finas que las disponibles hasta ahora, y no es algo que pueda improvisarse. La relativa estabilidad y tratados comerciales firmados por Chile podrían aprovecharse así más allá de los commodities.
¿Seguirá habiendo concesiones perpetuas en televisión?
Quizás podría discutirse la idea de "propietarizar" de una vez por todas el espectro electromagnético, a menos que exista voluntad política de modificar la actual ley de televisión Nº18.898. No es necesario ir muy lejos para tener una experiencia piloto al respecto: basta con ver lo que ocurre con la radiodifusión, donde no hay restricciones especiales al traspaso, reventa, arriendo y posesión de múltiples frecuencias.
Finalmente, y aunque parezca obvio y frívolo: ¿para qué cambiar la tecnología? ¿Sólo para ver más nítidamente los mismos programas de siempre?
Si la respuesta es afirmativa, quiere decir que la TVDT no tiene mucho futuro en nuestro país.
DEBATE TEXTUAL
"¿Qué ocurrirá si en vez de cinco redes nacionales pasamos a tener 20? ¿Con qué material se llenarán las horas de programación? ¿Será posible multiplicar la creatividad o nos hundiremos en recetas baratas y de fácil consumo masivo? ¿Quién hará posible que las cosas cambien para mejor y no para peor?"
Diego Portales (Observatorio Fucatel)
"En el papel, la nueva TV se ve auspiciosa, pero basta mirar cuánto costarán sólo las antenas para la emisión digital (unos US$ 70 millones) para dudar. Es que el futuro ya llegó. Pero es caro".
José Andrés Alvarado (El Mercurio)
"El servicio público en televisión consiste en satisfacer a una gran diversidad de público. Si la televisión se plantea desde una óptica comercial, como ocurre hoy en día, los canales ofrecerán programas muy similares a la misma hora"
Manuela Gumucio (El Mostrador)
"El verdadero problema no es qué estándar técnico adoptar, sino que cuál es el concepto de televisión pública que queremos como país para los próximos años, y cómo lo vamos a financiar. Y este es un problema político, no técnico"
Oscar Cabello (Observatorio Fucatel)
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