Indignación, y sorpresa, causó entre los empleados del Congreso Nacional el despido de JMC, un trabajador de más de 65 años, que padece SIDA, pocos días antes de la Navidad.
La decisión, tomada el 5 de diciembre por Lissete García, se habría fundamentado en un ajuste de presupuesto y que podían quedar sólo dos auxiliares en sus cargos. El despedido, como no puede permanecer hasta más tarde y, tampoco servir café, dicen, fue el elegido.
En el Congreso aseguran que la misma austeridad en los gastos no se ha notado en otras decisiones de García, como por ejemplo agrandar su oficina a costa de la sala de reuniones del personal y pagarle, durante dos meses, honorarios al ahora procesado ex de Chiledeportes, Juan Michell.
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