Año 5, N° 120, viernes 22 de Diciembre 2006
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Tucapel Jiménez Fuentes, Diputado
"Si las condiciones se repitieran las FF. AA. volverían a asesinar”
(Por Susana Rojas)“ Tenía 20 años cuando su padre, el dirigente sindical y presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, Tucapel Jiménez Alfaro, fue baleado y degollado en un camino vecinal de Lampa. 24 años después, ocupa un sillón en la Cámara de Diputados representando a la Región Metropolitana, y desde esta tribuna, Tucapel Jiménez hijo se hace escuchar. A dos semanas de la muerte de Pinochet, el diputado independiente, en entrevista con El Periodista, analiza las implicancias del pinochetismo en Chile, el papel de la derecha en los funerales y el actuar del Ejército y Carabineros.


Lunes 5 de la tarde. Palacio Ariztía en Santiago.

Diputados, intelectuales y académicos, se reúnen a debatir los beneficios del régimen parlamentario versus el presidencialista que nos rige. Tucapel Jiménez, es parte del panel.

Difícil es abstraerse de la contingencia y Pinochet se asoma poco a poco en las intervenciones. Concluido el debate, nos acercamos a Jiménez Fuentes con el fin de repasar agenda a las últimas semanas. Asertivo, el diputado afirma: "apuesto que vamos a hablar de Pinochet y no del régimen parlamentario". Y era de esperar. El caso de su padre ha sido uno de los más emblemáticos de la transición por el procesamiento del primer general en servicio activo, Hernán Ramírez Hald y la condena de 12 personas más, entre civiles y militares.

Cercano y afable, Tucapel Jiménez hijo se muestra dispuesto a analizar en profundidad las implicancias políticas de la muerte del dictador, mientras sentencia resignado: "Bueno, hablemos de Pinochet".

Usted presentó una moción para la anulación de la ley de amnistía y no tuvo respaldo de senadores concertacionistas. ¿A qué cree usted que se debió?

Mi idea siempre ha sido avanzar en la nulidad de esta ley, no en su derogación.

En el parlamento, se nos dijo que sólo el senado podía ver los temas de amnistía, cosa que discutimos porque no queríamos hablar de la amnistía sino que de la nulidad de una ley, de esta o de cualquier otra, y para no dilatar más el tema, lo llevamos al senado. Para mi sorpresa, no sé si para los diputados antiguos también, nos encontramos con que no había ni un senador dispuesto a firmar. No había voluntad política ni del gobierno ni de los senadores de nuestro conglomerado. Me produjo una gran decepción y tristeza. Después Girardi me llamó y me dijo: "Tucapel, yo lo firmo" y así también Mariano Ruiz-Ezquide, Alejandro Navarro y uno más. El resto, no firmó ni quiso discutirlo. Hablo de Escalona, de Juan Pablo Letelier, lo que me desilusionó mucho.

¿Y qué explicaciones le dieron?

Ninguna. Simplemente, no firmaron y cuando no hay voluntad no se puede hacer nada.

Pienso que el gobierno evaluó que no era el momento de tratar este tema, porque no faltó el que dijo que esto sólo reabría las heridas.

Entonces ¿tenemos una cámara de senadores que no revisa ciertos temas en función de acuerdos políticos transados?

No sé, pero si sé que el tema de la amnistía es muy sensible. Muchas personas me dijeron, que éste era un tema complicado porque soy afectado directamente, pero no es así. El caso de mi padre está fuera de esta ley y además está cerrado y con gente condenada. Yo no

estaba haciendo esto por mí, pero en este país hay temas que aún son tabú y que se esconden bajo la frase de "no se pueden revisar ahora", y yo pregunto ¿entonces cuándo? Pero la perseverancia es lo que permite hacer cosas y así aprobamos, por un voto en la cámara de diputados, la reinterpretación del artículo 93, lo que significa que todos los crímenes de lesa humanidad van a ser inamnistíables e imprescriptibles. Va a ser para casos futuros, aunque queríamos que fuese también para los ya juzgados, pero al menos es algo.

¿Qué opina sobre los que señalan que con la muerte de Pinochet la Concertación pierde su principal razón de ser?

No creo eso. Pinochet fue un objetivo de la Concertación como también para la mayoría del país que quería democracia. De ahí nace la Concertación, pero Pinochet en sí, en el momento de su muerte, no representaba nada. En el caso de mi padre, y a pesar que habían razones, no quise seguir intentando llevarlo a tribunales porque sabía que me iba a tomar años, solamente desaforarlo. Ahí hay una gran responsabilidad de los tribunales de justicia, pero creo que a Pinochet lo juzgó la historia. Internacionalmente está juzgado y el año preso en Londres, me bastó. Lo ideal hubiese sido que recibiera condena, aunque todos sabíamos que no iba a ir a la cárcel, pero la historia ya lo condenó.

¿Entonces qué produjo la muerte de Pinochet?, en su opinión.

Algo que no esperaba. Volvió a reabrir heridas, volvió a remecernos, nos hizo darnos cuenta que nada es como creímos. Yo pensaba que la Fuerzas Armadas habían cambiado. Pensaba que la derecha de este país, había cambiado. Que cuando hablaban sobre "el nunca más", era verdad. Hoy no les creo. Después de la muerte de Pinochet, me doy cuenta que todo fue una estrategia comunicacional de las Fuerzas Armadas y el alejarse de Pinochet, una estrategia electoral de la derecha. Con su muerte reflotó todo. Quedó claro que el pinochetismo existe, y que su muerte no va a eliminar el pinochetismo duro.

Y para usted ¿qué significa Pinochet?

Para mí no representaba nada. Era un anciano sin fuerza política. El problema es el pinochetismo. Personalmente, lo que representa y la violencia que avala su nombre, es lo preocupante. La gente que vimos en ese funeral, llegó a unos niveles de violencia extrema. Yo no abrí una botella de champaña, porque tengo valores y mis padres me enseñaron a no odiar y no celebré su muerte. Tampoco estuve triste por la muerte de quien mandó a asesinar a mi padre, pero me violentó la violencia de los pinochetistas, violencia que, además, es contenida y que cuando salen a expresarla, da miedo. El pinochetista clásico lo vemos expresado en Luz Guajardo, que cuando la entrevistan parece una mujer normal, tranquila, pero de pronto se transforma y pierde el sentido, es capaz de disparar si tiene una pistola en la mano. Eso me provoca un pesimismo tremendo en el futuro del país, porque se reabrieron heridas. Ahora sabemos quiénes son y quiénes no son, y estoy convencido y lo dije en el hemiciclo de la cámara, que si las condiciones se volvieran a dar, las Fuerzas Armadas nos volverían a asesinar a nuestros seres queridos, que en este caso seríamos nosotros. Nos volverían a exiliar, a torturar, a exonerar, pero ahora lo harían mejor, como muchos pinochetistas han dicho: "no quedaría ninguno vivo", no dejarían cabos sueltos.

Estoy muy pesimista sobre el futuro de Chile. Creo que hoy estamos más lejos que nunca de reconciliarnos.

¿La muerte de Pinochet lo alejó de la reconciliación?

Totalmente. Lo siento mucho, porque tengo hijos y por ellos me gustaría que este tema se sanara y pensé que la muerte de Pinochet serviría para eso, pero las manifestaciones de odio, la forma en que actuaron los pinochetistas, fueron muy extremas. Creo que las celebraciones con champaña fueron una forma de opacar los gritos y las muestras de odio de esta gente. Hay que ver lo que pasó con los periodistas, que pagaron el estar ahí frente a la pasividad de carabineros, lo que también me impactó mucho. Nos dimos cuenta, a través de los medios, cómo carabineros tiene criterios para actuar dependiendo el sector político. Ocurrió cuando detuvieron a Pinochet en Londres y quedó de manifiesto ahora, cuando en un momento histórico del país actuaron pasivamente frente a ataques como el de la periodista española. Ese es el pinochetismo.

Entonces, podríamos decir ¿que la muerte de Pinochet sirvió para situar a cada uno en el lugar que le corresponde?

Exacto. La derecha usurpó del discurso de la democracia, "del nunca más", y no era cierto. Sólo fueron estrategias. Lo bueno es que la gente se dio cuenta. ¿Por qué no fueron claros y directos desde un principio?, y dijeron: "sí, somos pinochetistas". ¿Por qué ocultarlo?

Es inevitable pensar que aquí hubo estrategias comunicacionales, pero con esto quedaron al descubierto y nosotros, los antipinochetistas, también quedamos en evidencia.

Y ¿qué opinión le merece el discurso del nieto de Pinochet?

Creo que el dolor de la familia es diferente. Era su nieto y dijo lo que sentía. Su gran error fue haber usado uniforme. Pero entiendo a la familia Pinochet, especialmente a sus nietos y bisnietos, que no tienen nada que ver y están sufriendo el dolor de la pérdida de un familiar querido, pero el resto, la gente que no tenía relación directa, estuvo mal. Sin embargo, fue correcto haberlo dado de baja, porque utilizó el uniforme y se saltó la jerarquía militar.

Seguramente, Pinochet fue un buen abuelo, un buen padre, pero los actos que cometió y el sufrimiento causado a tanta gente, ellos no lo viven ni lo comparten, y ese es uno de los primeros pasos para la reconciliación, entender el dolor ajeno, empatizar con la experiencia del otro, y la familia Pinochet no lo hace. No entienden el dolor de miles de familias, no entienden que mis hijos crecieron sin conocer a su abuelo, y es lamentable porque nunca habrá reconciliación.

Y para las familias de los desaparecidos, ¿la muerte de Pinochet produce calma o decepción?

Decepción. La mayoría no piensa como yo respecto al juicio histórico. Personalmente, me basta el año en Londres, la condena de la historia, de la mayoría del pueblo chileno, de la comunidad internacional, pero a la mayoría de los familiares, no le basta eso. Hay una gran responsabilidad de los tribunales de justicia y los mismos jueces han reconocido que hicieron mal su trabajo. Nunca fueron capaces de condenarlo, sólo de desaforarlo, aún sabiendo que su gran motivo para eludir sus crímenes, su mala salud, era falso.

Siempre se dijo que padecía demencia senil, y hasta el día de su muerte hubo gente que aseguraba que él hablaba y comentaba las noticias. Los tribunales le fallaron una vez más al país.

¿Cree que la derecha gana algo con la muerte de Pinochet?

No. Sus acciones los ligaron más que nunca a la imagen del dictador. Pero también puede pasar que el pueblo olvidé esto. Chile tiene una memoria muy frágil, lo olvida todo.

Pero vimos a la derecha en pleno y también sus inconsecuencias, porque yo no puedo ir al funeral de una persona que está procesada por crímenes, por torturas, por tráfico de armas, por robos y después aparecer en la cámara de diputados fiscalizando robos de Chiledeportes, eso es una inconsecuencia y una falta de moral increíble. Hoy más que nunca la derecha arrastra el peso del pinochetismo.

¿Cómo será recordado Pinochet?

Como un dictador, que cometió tremendos abusos y violó sistemáticamente los derechos humanos de las personas en Chile. Como alguien que no tuvo piedad para aferrarse al poder y usar la represión como método. Así será recordado.

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