El corazón se acelera, la tensión arterial aumenta, la respiración se dificulta, los músculos se tensan y las pupilas se dilatan. ¿Le parecen conocidos estos síntomas?, pues estamos describiendo un típico cuadro de ansiedad, un estado de activación biológico que el cuerpo asume cuando se ve enfrentado a diferentes situaciones diarias o de peligro.
Ahora bien, cuando estos síntomas se presentan de un modo extremo, que incluso llegan a paralizar a una persona y a permanecer en un estado de catástrofe continua, es cuando esa emoción se ha convertido en enfermedad. Según datos del departamento de psiquiatría de Clínica Las Condes, hasta un 20% de la población puede presentar alguno de estos trastornos en su vida, y si bien las que más consultan son mujeres, esta patología afecta en la misma proporción a los hombres.
En una definición médica exhaustiva, "la ansiedad es un estado subjetivo de aprensión, inquietud o desasosiego, que se acompaña de síntomas físicos como palpitaciones, taquicardia, sensación de ahogo, mareos y cambios de temperatura", entre otros.
Como los síntomas son físicos, es común que las personas consulten a un médico general, pero cuando éste les señala que se trata de una enfermedad psicológica, se produce una frustración frente al temor de ser catalogados como enfermos psíquicos.
Para el doctor Rodrigo Erazo, especialista de psiquiatría adulta de Clínica Las Condes, es indispensable señalar que "los trastornos de ansiedad son enfermedades con una base biológica, aparte de las consideraciones psicológicas y sociales".
La medicina moderna ha tipificado y determinado que existen varias formas de ansiedad patológica, y para cada una de ellas hay tratamientos médicos y terapias del comportamiento que ofrecen una solución.
Son cuatro los tipos de trastornos de la ansiedad:
* Trastorno de Ansiedad Generalizada
Estado en que el paciente experimenta una permanente sensación de apremio, de expectación ansiosa, de desasosiego físico y psíquico, asociado a una tensión muscular constante, dolores de cabeza, dolores lumbares o dorsales persistentes. También existen cambios de temperatura corporal, manos frías y sudorosas. En estas personas además, son frecuentes la dificultad de concentración, la fatiga y problemas para conciliar el sueño.
* Trastorno de Pánico
Episodios intermitentes que duran pocos minutos. Presenta síntomas físicos, cognitivos y conductuales. Los síntomas físicos más frecuentes son taquicardia, palpitaciones, dolor en el pecho; sensación de ahogo o disnea; temblor de extremidades, hormigueo en el cuerpo, mareo, náuseas y malestar abdominal.
Desde el punto de vista cognitivo, el paciente con este tipo de trastorno vive una sensación de terror, de pérdida de control, de temor a una muerte inminente o de "volverse loco".
*Fobias
Quienes presentan estas patologías sufren crisis de angustia en forma crítica, en respuesta a un estímulo externo específico, que pueden ser de distintos tipos:
1.-Social: El paciente se siente el centro de las miradas de los demás.
2.-Simple: Miedo extremo a objetos o animales.
3.-Agorafobia: siente imposibilidad de escapatoria o que está en riesgo inminente.
* Trastornos obsesivo-compulsivos
Quienes padecen esta enfermedad, experimentan angustia en relación con ideas recurrentes y persistentes que los invaden (obsesiones). También presentan comportamientos repetitivos indeseados, que habitualmente se realizan para escapar o neutralizar la angustia que proviene de un sentimiento de amenaza a sí mismo o a otros (compulsiones).
Desmitificando la angustia
Para el doctor Erazo, uno de los pasos que permitirán la recuperación del paciente es la aceptación de que estamos frente a una enfermedad biológica con elementos psíquicos y conductuales. Por ende, el tratamiento de estos cuadros debe ser realizado por un médico especialista, quien después de elaborar un diagnóstico podrá recetar distintos tipos de tratamientos con fármacos. En la gran mayoría de los casos, los trastornos de la ansiedad se mejoran con un buen tratamiento y el alivio de los síntomas lleva a la recuperación funcional, laboral, personal y familiar del afectado.
Sin embargo, el doctor asegura que un elemento indispensable en el tratamiento de estos pacientes, es la cooperación de la familia. Asegura, que esta debe ser capaz de comprender la naturaleza de esta enfermedad y apoyar al afectado. Además, ésta debe evitar presionar a la persona a que se "mejore sola", porque no estamos frente a un cuadro depresivo causado por situaciones especificas, sino que más bien, se trataría de una enfermedad con raíces biológicas que afecta distintas áreas de la vida de la persona, y que el apoyo, el sentirse querido y comprendido serán factores determinantes en la mejoría de estos pacientes.
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