Año 5, N° 120, viernes 22 de Diciembre 2006

Alegría, alegría

“Declarar la ‘ilegitimidad’ del gobierno es un llamado a la sedición, lo que no deja de sorprender cuando tales despropósitos vienen de un precandidato a la Presidencia”


Hace un par de días el diario madrileño El País se refirió al milagro chanta de la economía chilensis aseverando que ni la política de la dictadura ni los cambios introducidos por los gobiernos de la Concertación han logrado mitigar las desigualdades derivadas de una distribución de la riqueza que pasa por ser una de las más inequitativas del mundo. El diario cita a un conocido patriota: "Es nuestro mayor fracaso. Después de seis años al frente de la política económica del Gobierno de Ricardo Lagos, sé que cada vez que intentábamos una redistribución más justa, un poderoso establishment impedía adoptar las medidas más elementales", explicó el ex ministro Nicolas Eyzaguirre en una reciente entrevista con ese periódico. Eyzaguirre pretende que a su jefe y a él mismo el gran capital se los pasó por salva sea la parte durante seis años, pero en su defensa los patrones alegan que no fue una violación sino una relación consentida entre adultos a tal punto que Lagos se fue "con el amor de los empresarios".

Si uno le cree a los que manejan la manija, este Eyzaguirre es como el cuento de la niña que se acuerda después del polvo que la mamá no le había dado permiso. Como quiera que sea, uno se siente aliviado cuando sabe que ni a Andrés Velasco ni a Michelle pudiese ocurrirles lo mismo. Para ello hay diferentes métodos, uno de los cuales consiste en nombrar comisiones para despistar, o ir a dar una vuelta a Dinamarca con el pretexto de que al menos los daneses no se hacen los suecos. No obstante los resultados son más o menos los mismos, o al menos eso pretenden Roberto Alarcón, Raúl de la Puente y Arturo Martínez hablando de la reforma de la previsión, y los estudiantes y los profesores en el caso del Consejo (con ese) de la Educación. Otro método, consiste en hacer hablar a Escalona que encuentra que todo es una maravilla y uno no sabe si es porque nunca fue dirigente sindical o porque no frecuentó demasiado las escuelas. En fin, se ve que los senadores aportan lo suyo para consagrar la alegría de fin de año. Entre otros el esotérico Longueira quién, usando el pretexto de la mala utilización de los fondos reservados (que según Martner, Schaulsohn y otros "teléfonos con patas" eran de verdad muy "reservados") se permite declarar que "estamos frente a un gobierno que tiene vicios de ilegitimidad". Entre los llamados de Jaimito desde el más allá y la muñeca que le habla (a menos que no sea lo contrario) razones no faltan para estimar que Longueira es un cretino pero nadie puede acusarle de analfabeto.

Declarar la "ilegitimidad" del gobierno es un claro llamado a la sedición, lo que no deja de sorprender cuando tales despropósitos vienen de un precandidato a la presidencia de la república. Hay quién sugiere que se trata de un chiste de humor negro visto que en los últimos días Longueira ha estado de duelo y en una de esas lo entrevistaron en el "Quitapenas". Pero los tontos graves opinan que si Longueira no tuviese una tortícolis de los cojones y un Alzheimer demasiado precoz tal vez pudiese mirar hacia atrás para avergonzarse de haber apoyado una dictadura criminal que se caracterizó por el más alto nivel de corrupción y de inmoralidad de la historia del país. Lo que no hace sonreír a nadie. Lo que si lo hace es el anuncio de Alejandro Foxley. ¿Cómo que quién? Sí, sí, ese mismo, el especialista del modelo holandés para terminar con el desempleo que ahora oficia de ministro de relaciones exteriores aunque parece que no le avisaron a nadie.

Que es ministro, digo. Aunque parezca mentira Alejandro Foxley logró encontrar un país con el cual Ricardo Lagos no firmó ni un TLC y ni corto ni perezoso anuncia la rúbrica de ese magno acuerdo con Japón para marzo de 2007. Los japoneses suspiran aliviados, por fin lograrán equilibrar su gigantesco déficit presupuestario (900%). Por lo menos el TLC con Japón llegará antes que el aumento de pensiones previsto para el 2009, año en que Andrés Velasco ya no será ministro de Hacienda, en fin, digo yo, no siempre lo peor es cierto, que tengamos buenas fiestas, un próspero año nuevo y quién sabe, a pesar de Longueira, mucha alegría.