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Autor de Ygdrasil
El segundo golpe de Baradit
(Por Ignacio Bazán)Hace rato que Jorge Baradit viene dando que hablar. El 2005 publicó Ygdrasil, la primera novela de ciencia ficción chilena editada por una editorial tradicional, y que causó gran impacto en el mercado nacional. El año que recién pasó, Baradit ganó el premio más importante de la ciencia ficción en castellano, el de la Universidad Politécnica de Cataluña. Trinidad es el nombre de la novela que se impuso sobre las demás y que se edita este mes simultáneamente en España y Argentina. Chile, como casi siempre, tendrá que esperar.


Desde chico a Jorge Baradit lo llamaban Marciano. Pudo ser una premonición, un llamado de las estrellas. Baradit vivía en Valparaíso y le reventaba que lo nombraran de esa forma. Sus padres decidieron cambiarlo de colegio para que pudiera comenzar de nuevo en un lugar donde nadie lo conociera. La idea era que el apodo pasara al olvido. El esfuerzo probó ser inútil, ya que Baradit no pudo escapar de la maldición. Sin saber nada de su pasado, sus nuevos compañeros lo volvieron a ungir como el Marciano.

Puede que la forma de los ojos del escritor menos convencional de las letras nacionales del último tiempo sugiera un origen cósmico. Claro que de ser cierto, Baradit nunca confesaría la verdad. Jamás. Lo único seguro es que él sabe algo que nadie sabe. La prueba está en la alquimia de sus textos, en Ygdrasil, una novela que tomó por sorpresa al alicaído mercado editorial nacional y que dejó sin aliento a críticos y lectores por igual. La razón fue más simple de lo que muchos podrían llegar a creer. De profesión diseñador, Baradit escribió una novela de ciencia ficción alejada de los rígidos cánones de la ciencia ficción más técnica y ortodoxa. Eso le bastó para dar un golpe a la cátedra y atraer una gran masa lectora que nunca antes había leído el género. La figura del escritor creció junto al mito de Ygdrasil, una novela que hasta el día de hoy tiene fama de única en las letras nacionales. Baradit explica el fenómeno:

"Nunca tuve conciencia de que estaba escribiendo ciencia ficción. Al escribir tenía en la cabeza escritores como Borges, Dante, Artaud, Burroughs, Campbell, mitología germana, griega, etc. Es extrañísimo que una novela de las características de Ygdrasil se haya elevado como un libro superventas y que siga armando revuelo después de casi dos años desde su primera edición. Me resulta halagador que se haya convertido en un texto de culto para algunos grupos, que se estén escribiendo tesis en universidades (la de Chile, por ejemplo) acerca de él y que se haya vuelto motivo de fanfics, spin offs y fan arts. En fin, me tiene perplejo su alcance como fenómeno cultural dentro del fandom".

Algunos definen la novela como ciber punk chamánico. Para hacer las cosas más simples, Baradit, medio en broma, medio en serio, lo llama realismo mágico 2.0. "Es claro que no hago literatura tipo García Márquez de los sesenta, pero en mis textos queda una machi llamando por teléfono o una auténtica guerrera chilena de interfase como Mariana, la protagonista de Ygdrasil. La idea, es que lo más autóctono y tribal de Latinoamérica se encuentre frente a frente con lo más descabellado de la ciencia ficción".


El escritor y periodista Francisco Ortega dijo en su momento que la salida de Ygdrasil "fue un milagro". No era descabellado decirlo cuando parte importante del contexto editorial del momento se limitaba a un mercado reducido y poco arriesgado como el chileno. Tan desolado era el escenario, que a Baradit ni siquiera se le había ocurrido mandar la novela a una editorial. Escribir y pensar tramas no era más que el pasatiempo de un hombre que se gana la vida diseñando.

"Un amigo mío había leído un cuento que le pasé", explica el autor. "Le gustó y me preguntó si tenía algo más para mostrar y le dije que tenía una novela entera hecha. Me la pidió y fue él quien la terminó mandando a Ediciones B. Unos meses después me llamaron para firmar contrato".

Trinidad la rompe

Con Trinidad, la novela ganadora del premio ciencia ficción de la Universidad Politécnica de Cataluña, fue diferente. Esta vez fue el propio Baradit el que se animó a mandar inconspicuamente el manuscrito, junto a la consabida carga de fe y resignación que lleva consigo un texto participante de un concurso. Baradit sabía de antemano que ganar estaba muy lejos de ser un simple trámite.

"En un arranque irresponsable mandé la novela como cualquier cristiano: anónimamente y con un sobre cerrado revelando la identidad del seudónimo. No quería enredar el tema involucrando a mi editorial ni a nadie. Si la novela era buena se abriría paso solita, ya que el Premio UPC tiene una reconocida y cuidada categoría de honesto. A fines de septiembre recibí un sorpresivo email que escuetamente me informaba que era el ganador ex aequo del primer lugar del PREMIO UPC 2006".

La distinción es histórica para las letras fantásticas nacionales, ya que es la primera vez que un chileno gana el premio más importante de ciencia ficción en castellano (aunque también compiten novelas en inglés, francés y catalán). Si Baradit se había hecho un nombre en Chile y en reducidos círculos de admiradores de hispano América, el galardón lo condecora con las medallas necesarias para pasar a la primera línea de las letras iberoamericanas en forma automática.

Por ambición, Baradit no se queda. Trinidad encaja en el comienzo de una trilogía de novelas que termina con Ygdrasil. Al medio se encuentra Atacama, la novela que por estos días mantiene ocupado a Baradit en sus ratos libres. La cosa no para ahí:

"Desde noviembre que estoy desarrollando un proyecto colectivo con una docena de amigos, entre ellos Alvaro Bisama (Caja Negra), Francisco Ortega (El Número Kaifman), Pablo Castro, Gabriel Mérida, Mike Wilson, entre otros, llamado "Ucroniachile" (http://ucroniachile.blogspot.com). Es un blog donde estamos reescribiendo la historia de Chile a nuestra pinta: un Chile que perdió la Guerra del Pacífico, un Chile donde Salvador Allende mandó preso a Pinochet el 10 de septiembre, un país que descubre un platillo volador con una suástica enterrado junto a La Moneda, que haciendo excavaciones para el Metro se encuentra con túneles llenos de españoles originarios de la conquista convertidos en bestias fotofóbicas, etc. El ejercicio busca explorar y estimular el nacimiento de un ideario fantástico nacional a punta de patadas".

Ese es Baradit y las imágenes de su mente febril. Sus compañeros de colegio en Valparaíso ya lo habían anunciado: Baradit es un marciano. Nada mal los niños, si se considera que para escribir ciencia ficción hay que tener al menos una pata afuera de este mundo. Baradit la tiene y también tiene las tripas bien puestas. El Marciano sabe algo que los demás no saben. ¿Alguien más se atreve a comprobarlo?

Baradit anticipa Trinidad

Trinidad es una nouvelle en tres actos. Son tres cuentos autoconclusivos: Mariana, Angélica y Magdalena. Una asesina, una Inteligencia Artificial y una policía. Cada historia tiene su propia lógica y desarrollo, pero el denominador común es un proyecto experimental que busca poblar el ciberespacio con conciencias humanas "levantadas" permanentemente, un plan de soberanía para colonizar el ciberespacio. El conflicto aparece cuando se descubre que el ciberespacio no es más que una versión artificial del "más allá", compatible con éste y capaz de conectarse entre sí. Los intereses oscuros detrás del proyecto buscan trasladar entidades desde el más allá hacia el ciberespacio y luego "bajarlas" hacia devices y periféricos, desde fundas humanoides hasta tanques, aviones de combate y empresas corporativas completas (bajar a grandes asesinos a máquinas de combate, por ejemplo). Resulta que los orígenes del proyecto están en entidades muertas que a partir de 1947 crearon, en el más allá, el "Proyecto Aurora", un desarrollo que busca la manera de regresar a nuestro plano de realidad. Pero otras entidades y organizaciones, creadas en el más allá, tomaron el control y lo que ahora quiere regresar al plano real es algo horrible y tenebroso.

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