Año 5, N° 124, Viernes 23 de Marzo 2007

Shut up

“Farándula deriva del alemán “Fahrender”, que significa vagabundo. (Ajá!!!)”


La farándula se ha vuelto tan importante en nuestro país (y en el mundo, me temo), que se está confundiendo el concepto de "figura pública" con el de responsabilidad pública. Quienes tienen que dar respuestas o explicaciones por errores personales o colectivos no son ni los futbolistas, ni las modelos ni nadie más que quienes son responsables por servicios o por asuntos que involucren a la ciudadanía o al menos a un grupo de ciudadanos. A menos que se trate de no haber marcado goles, o definitivamente algo que tenga que ver con su oficio (cuando lo hay). Su ego es tan grande que sienten que durante mucho tiempo han sido modelos dignos de imitar, quizá por una vida esforzada (como si nadie la tuviera) y, cuando se equivocan, tienen la necesidad de justificarse hasta en conferencia de prensa de las maneras más vergonzosas, como nos ha tocado ver en nuestros diarios y en nuestras pantallas últimamente

Demás está decir que las únicas crisis matrimoniales que a uno le debieran interesar son las propias y las de gente que uno quiere (cercana, digo, que uno además la conozca personalmente, ¿se entiende?).Habría que recordar entre quienes pertenecen al mundo de la "farándula", el origen de esta palabra, más allá de tener históricamente una asociación con el teatro o con los "cómicos" para ser más justos.

Miren la definición que encontré en Internet, según el profesor Ricardo V. Accurso. Farándula deriva del alemán " Fahrender", que significa vagabundo. (Ajá!!!). Designaba inicialmente a quienes integraban la profesión de los farsantes, literalmente: representantes de una comedia o farsa.

La definición continúa haciendo historia, pero es esta primera parte la que deja en evidencia su etimología. Alguna vez alguien me comentó que tenía origen griego, y que se refería a aquello que no trascendía. Más claro echarle agua, ¿no?

No puedo tampoco hacerme la loca y sentirme totalmente al margen. Soy actriz, parte del mundo del espectáculo, al que se denomina también farándula. Asimismo he tenido que dar entrevistas en las que el único interés de quienes me hacen las preguntas es indagar "algo más" sobre mi intimidad. Y a veces algo consiguen, y esto me hace sentir horriblemente ridícula. Y para coronar mi contradicción, escribo en una revista (esta) en la que hablo (¡y opino!) sobre cualquier cosa y, aunque también lo haya hecho, muy pocas veces lo hago sobre mi oficio. Bueno… pero lo hago en mi calidad de farandulista o faranduliente, no por eso farandulera. Habría que crear un partido de oposición entre tanto vagabundo (¡OH, perdón!) digo "farandulés". Si ya prácticamente se ha fundado un país, ¿o es que no ha escuchado aún el término "farandulandia"?

Además, lo que resulta más horroroso, es que fonéticamente, no lo niegue, es una bonita palabra, esdrújula, totalmente musical… Yara-yara-ya, farandulí-farandulá.

Y si continúo con tanta verborrea farandulesca, creo que quemaré aún más neuronas inútilmente. Creo que por hoy basta. Apágueme. Shut up.