Año 5, N° 124, Viernes 23 de Marzo 2007

Chile: entre la vergüenza y el orgullo

“Parece un gobierno de adolescentes, en la edad del pavo, jugando al poder, echándole la culpa a los de antes, los de enfrente, los de al lado”


Este gobierno acumula malas impresiones. He escuchado reiteradamente en estos días la palabra vergüenza entre ciudadanos leales a la Concertación.

Estamos siendo espectadores de cómo se pueden cometer errores cada vez más costosos en el mínimo de tiempo. Pareciera que hay personas dedicadas a embarrarla una y otra vez. Y todos los chilenos les pagamos el sueldo por eso.

Ha habido gobiernos que nos han dado orgullo. Esta administración comienza a dar vergüenza.

Parece un gobierno de adolescentes, en la edad del pavo, jugando al poder, echándole la culpa a los de antes, los de enfrente, los de al lado. Se chocan con todo, no atinan, no entienden, no hay coordinación sicomotora entre cabeza, brazos, piernas, cuerpo. Asoma la soberbia con sus mil cabezas.

Hay emociones encontradas, ausencia de identidad, ausencia de ideas claras, dificultad para explicar lo que se quiere, incongruencias entre lo que se dice y lo que se hace. Graves errores de gestión y de comunicación.

Ausencia de ideas grandes y fuertes, movilizadoras hacia un norte claro.

Los ciudadanos no elegimos adolescentes para gobernar. No podemos ser complacientes. No vaya a creer usted que somos tan poco inteligentes como para no discernir, no darnos cuenta, creer todos los cuentos, aceptar todas las explicaciones.

Que no se le pase por la mente, funcionario o funcionaria de gobierno, que usted pasará piola.

Mire, usted llegó al cargo porque los ciudadanos confiamos en usted y en sus capacidades, porque usted dijo que era capaz de gobernar este país. Todos ayudamos a que usted ganara la elección. Tenemos el pleno derecho a decirle a un año de gobierno, que esto no nos está gustando.

En los últimos 20 años este país ha echado las bases para un desarrollo pleno, todos hemos realizado esfuerzos enormes para lograrlo. Usted no es propietario del éxito alcanzado por todos nosotros. Usted no tiene derecho a echarlo a perder.

Usted debe hacerse cargo de hacer avanzar a este país hacia una democracia plena, participativa, con control ciudadano de la política y con pleno ejercicio de deberes y derechos. Usted debe responder a la promesa de gobierno ciudadano. La única posibilidad de ser desarrollados de verdad.

Déjese de payasadas. Asuma que ha dado un triste espectáculo irresponsablemente. Y que con sus actos le está dando triguito a la derecha, oportunista y sin moral, para aprovecharse de su comedia de equivocaciones y así hacerle creer al país que ellos son mejores.

Corte la tontera. Es tiempo de recuperar la lucidez, la claridad, la visión.

Pregúntese para qué es todo esto. Si no responde que esto es para hacer la vida mejor para todos, entonces renuncie. Si no está dispuesto a abrir las puertas a los ciudadanos y a la transparencia, entonces, váyase.

Recuerde que usted recibió este país con saldo positivo. Como nunca nadie lo recibió. ¿Qué nos va a dejar usted?

La derecha no gobernará este país porque no le ha ganado a nadie. Salvo que usted, a punta de condoros, esté haciendo todo lo posible para que ellos lleguen a "salvarnos" de su mediocridad. ¿O tal vez usted esté jugando por el otro equipo…?

Convertir la vergüenza en orgullo. De eso se trata su trabajo de aquí en adelante.