Año 5, N° 128, viernes 18 de mayo 2007

José Antonio Viera-Gallo, ministro

“Tenemos una prensa escrita claramente adversa”

Adelanta que el mensaje presidencial del 21 de mayo apuntará a fortalecer el programa que trazó Michelle Bachelet y que ha perdido el cauce por las disidencias en los partidos de la Concertación.

Ingresar al Palacio de la Moneda en un frío atardecer de mayo, es dar con un silencio casi sepulcral. A las seis y media de la tarde no se ve un alma, salvo la guardia.

Al encaminar nuestros pasos al gabinete de Viera-Gallo, vemos deambular sólo al ministro del Interior, Belisario Velasco, quien nos saluda con un rostro que refleja el cansancio de lo que se debe vivir en la casa donde tanto se sufre.

Prematuro aún para pensar en la soledad del poder.

Justo en el día después de la tormenta, cuando los ánimos aun no se apaciguaban del de un lunes plagado de conflictos simultáneos.

¿Te das cuenta lo que es esto?– nos dice a boca de jarro el ministro secretario general de la Presidencia. José Antonio Viera-Gallo Quesney (63 años, casado con María Teresa Chadwick, tres hijas), como queriendo señalar "mira la locura que estamos viviendo".

Fue difícil para él pasar de estar en una cómoda posición semi crítica del gobierno de Michelle Bachelet –según dejó huella en algunas entrevistas del pasado mediano–a formar parte del mismo.

Abogado que estudió en Argentina, República Dominicana, Perú, Francia y Portugal debido a la carrera diplomática de su padre, reconoció que el apellido compuesto Viera-Gallo, responde a una avivada de un abuelo suyo.

Por lo menos lo reconoce. Otros se jactan de tal siutiquería.

Con su hija Pepi, escritora, en Nueva York, que lo convertirá en abuelo, añora esa libertad que tenía para viajar por el mundo. Ahora está encerrado en la caja de problemas que es el palacio Toesca.

Miembro del comité central del partido socialista, paradojalmente es católico y le puso trabas a una rápida tramitación de la ley de divorcio en su tiempo.

Para algunos, postula a Ricardo Lagos para el 2009, cosa que no confirma señalando que "hay otros candidatos como Alvear, Insulza y Eyzaguirre" y sostiene que aún es muy prematuro de hablar de presidenciales a poco más de un año de gobierno.

Hay una simultaneidad de cosas preocupante. Enfrentamientos policiales en Rancagua por subcontratistas de Codelco impagos. Los manifestantes son reprimidos con inusitada violencia. Por otro lado, carros lanza agua en el centro por el Transantiago. Es un panorama que no se había visto antes. ¿Cómo se vive esto dentro del gobierno?

Bueno, hay que trabajar en muchos frentes a la vez. Muchos más de los que la opinión pública alcanza a percibir, porque cuando ésta lo percibe es porque ya ha habido un problema. En cambio, son muchas las cosas que se resuelven antes de que lleguen a convertirse en un conflicto. Es difícil el arte de gobernar en la sociedad moderna.

¿Cómo se siente José Antonio Viera Gallo en este cargo, porque habitualmente estaba en misiones un poquito más tranquilas?

Me siento con mucho entusiasmo y energía; siento que es un bonito proyecto, que vale la pena emprenderlo pero al mismo tiempo no se me escapan los problemas que tiene este cargo.

¿Qué piensa del proyecto de Eduardo Frei de estatizar la locomoción colectiva?

Encuentro que él tiene razón en un punto y es que en la mayoría de los países el transporte público es municipal, vale recalcarlo, no estatal.

Así ocurre en Estados Unidos y en Europa. En Chile hemos apostado por una asociación publico-privado que ha resultado bien. El Transantiago, sin embargo, ha sido un traspié pero el ministro René Cortázar esta intentando reorientarlo.

Ricardo Lagos señaló que la alta contaminación que hemos sufrido esta semana es producto de las industrias porque usan petróleo en vez de gas. En consecuencia, se contradice con el haber sacado de circulación las micros amarillas en parte por la contaminación, tanto de monóxido como acústica.

El Transantiago va a tener al final como una de las facetas positivas el hecho de que va a haber menos contaminación y ruido. Pero, obviamente, primero hay que solucionar el problema fundamental que es el transporte de los santiaguinos. Yo creo que el gobierno de Lagos hizo bastante por la ecología.

Dudoso…

Quizás no todo lo que los grupos ecologistas hubieran querido. Lo más emblemático fue el conflicto con Celco.

Ricardo Lagos Weber al responder a críticas de la oposición sobre el caos que vivió la ciudadanía con el Transantiago, manifestó que la derecha se olvidaba del tema de los derechos humanos que también afectó a los chilenos. ¿Cree que eso merece venir a colación ahora, de mezclar un tema con otro?

Si, porque esta en la memoria de todo el mundo y todos sabemos cual ha sido el comportamiento de cada fuerza política en los últimos años. No me parece incorrecto lo que dijo Lagos Weber.

¿Qué viene ahora? Ya dijo que Bachelet va a recalcar el 21 de mayo sobre la necesidad de cumplir su programa, pero igual nos asombra la represión tan violenta que hay de parte de Carabineros que actúa por órdenes superiores.

La perspectiva nuestra es volver a colocar la idea que corresponde a la realidad de que éste es un gobierno que tiene un programa de profundas transformaciones sociales, algunas muy ambiciosas que nunca habíamos soñado que podíamos hacer como el cambio de sistema de pensiones, de protección a la infancia; por lo tanto, vale la pena jugársela.

El gobierno se ha hecho partícipe del tema Transantiago como lo más importante del país, dándole afrecho también a la oposición. Quizás podrían haberle, en la medida que fuese posible, bajado un poquito el perfil.

El Transantiago no lo es todo pero eso lo coloca mucho la prensa santiaguina en primer lugar. Y como está en los quioscos de todo el país, pasa a ser tema nacional.

Jorge Pizarro dijo que es muy alto el riesgo para la Concertación que el gobierno termine antes del 2009.

La verdad, no lo creo. Tengo la firme convicción que la confluencia de fuerzas políticas y culturales en torno a un proyecto progresista es algo muy sólido y duradero en el país.

Es que a diferencia de otros gobiernos de la Concertación ahora vemos muchos brotes disidentes y de conflicto al interior.

Yo recuerdo que cuando era diputado decía que la Concertación era tan poderosa que era gobierno y su oposición al mismo tiempo. Pero creo que eso en este tiempo se ha llevado a una exageración sobre todo porque hay síntomas públicos de desconcierto y de dispersión y es muy importante volver a las líneas gruesas del proyecto que nos une.

Dirigentes de la Concertación afirmaban hace dos semanas que estaban frente a un serio problema pero ahora estaban frente a un problemazo .

El gobierno tiene una ruta clara y un programa con prioridades bien definidas que la presidenta va a reafirmar el 21 de mayo. En cuanto a los desórdenes políticos, de alguna manera después de la Junta de la Democracia Cristiana se dan las condiciones para superarlos.

¿No ha habido algún intento de evitar que algunos altos personeros de la Concertación emitan juicios tan alarmantes como "esto no da para mas" al estilo de Soledad Alvear y que son frutos deliciosos para la Alianza?

Lo que ella quiso decir –y otra cosa es lo que la derecha trató de usar– es que no da para más el desorden, las pequeñas peleas; que después confirmó la Presidenta. Siempre los dichos de uno pueden ser usados; me parece que lo que ella señaló a la Presidente va en la línea correcta.

Para muchos ciudadanos cuando hablan de gobierno lo están relacionando con boches, represión y gases lacrimógenos, en cambio los logros sociales y de salud pasan inadvertidos.

Todos los gobiernos de la Concertación han tenido esa dificultad. Gobernar también es comunicar y hemos tenido problemas en ese sentido, además tenemos una prensa escrita claramente adversa que genera opiniones en la elite política. Felizmente contamos con un sistema de radio más pluralista y una red de televisión, sobre todo en el ámbito comunal y regional. Por lo tanto, al final a información se difunde; pero nos gustaría tener una prensa escrita más pluralista.

Patricia Rivadeneira, antes de partir a Roma, dijo que el gobierno le temía más a un titular de El Mercurio o La Tercera que a la crítica de un dirigente de la Alianza.

Puede ser porque evidentemente quizás al dirigente de la Alianza no lo conozca nadie, en cambio obviamente el poder mediático de las dos grandes cadenas de prensa escrita es muy grande porque genera opinión e imágenes. Esto después es comentado y debatido en programas de opinión de radio y se difunde por todo el país.

Harald Bayer afirmó que el problema de la derecha es que hay una parte del electorado que per se tiene decidido no votar por la ella.

Si uno mira el comportamiento electoral de los chilenos desde la década del 50 hasta ahora, es muy constante. En este país la derecha ha ganado en los últimos 60 años sólo una vez, con Jorge Alessandri. El triunfo electoral de la derecha es algo siempre posible pero no frecuente. Mientras permanezca unida la Concertación, mientras haya convergencia de las grandes corrientes progresistas socialcristiana, laica y socialista es muy difícil que gane la derecha, pero reitero, no imposible.

Pasando al tema de la Educación que también produjo divisiones en los partidos de gobierno, ¿cree que una superintendencia solucionaría el problema?

Puede ayudar mucho porque hoy día están confundidas en el ministerio las funciones de planificación, ejecución y control o supervigilancia. No existe actualmente una fiscalización más bien externa, más objetiva de lo que sucede. Me parece que una superintendencia, semejante a la que existe en salud que fiscaliza tanto al sector público como al privado, puede ser muy importante para descongestionar el sistema

La gente desconoce como funciona el entorno Bachelet. ¿Cómo son los domingo en la tarde en la casa de la Presidenta, dicho sea de paso es un sistema que instauró Ricardo Lagos en su residencia de Admundsen?

Son reuniones del equipo político con la presidenta; se conversa de los temas de la semana que comienza, se toman decisiones y luego –en la cena– se sigue trabajando. Considero que son bastante productivas esas reuniones.

¿Qué se come?

No. No

¿No come?

Es una comida común y corriente.

¿Muy formal?

Bueno, es una reunión de trabajo, por tanto se discuten problemas que son muy trascendentes para el país y se hace con toda la seriedad del caso. Informales en el sentido de que no son de etiqueta, ni ceremoniosas, pero formales en el sentido de los temas que se abordan.