Año 5, N° 128, viernes 18 de mayo 2007

Halcón corrupto

“Los fundamentalistas y los poderosos ven la paja en el ojo ajeno y actúan con impunidad cuando cometen sus tropelías”


El informe de la comisión investigadora del Banco Mundial (BM) es concluyente en señalar que Paul Wolfowitz violó las normas de la institución al ordenar la duplicación del salario de su novia y subalterna Shaha Riza.

Esta fue la primera decisión que tomó el ex subsecretario de Defensa de Bush cuando asumió la presidencia del BM, a pesar que su discurso se concentraba en una vigorosa campaña anticorrupción. Sucede siempre lo mismo. La historia se repite majaderamente. Los fundamentalistas y los poderosos ven la paja en el ojo ajeno y actúan con impunidad cuando cometen sus tropelías.

Bush impuso a Wolfowitz como presidente del organismo multilateral, poco después de la ocupación norteamericana en Irak. A pesar de las controversias que provocaba un halcón de la guerra a la cabeza del BM, el presidente de los EEUU no tuvo delicadeza alguna para mostrarle al mundo que su voluntad imperial era superior a cualquier otra consideración. Ahora, el principal promotor de la invasión a Irak se encuentra en la cuerda floja. Resulta paradójico, sin embargo, que Wolfowitz en vez de ser juzgado por crímenes contra la humanidad haya sido cuestionado por corrupción. El parecido con el caso Al Capone es de una coincidencia insoslayable. Ambos cayeron en desgracia por delitos menos graves de los que eran responsables.Como ideólogo conservador, Wolfowitz ha sido el principal impulsor del unilateralismo norteamericano en los asuntos mundiales, al sostener que los Estados Unidos deben bloquear la emergencia de cualquier competidor potencial a su hegemonía económica, política y militar. Por otra parte, abogó decididamente por la instauración de un nuevo régimen en Bagdad, de corte occidental y funcional a los intereses norteamericanos, después de haber lamentado el retiro del ejército estadounidense de suelo iraquí cuando la guerra con Kuwait, en época de Bush padre. Luego, como segundo hombre a cargo del Pentágono, y en complicidad con Donald Rumsfeld, el ex ministro de Defensa y del vice presidente, Dick Cheney, pudo convertir en realidad su teoría de la "guerra preventiva", precisamente en Irak.

Las concepciones de Wolfowitz han significado la destrucción de Irak, con cientos de miles de muertos y millones de desplazados. Al mismo tiempo, producto de sus ideas y accionar los ciudadanos del mundo viven en una inseguridad permanente, con una guerra santa virtualmente declarada entre el occidente industrializado y los musulmanes.

En los ochenta y noventa el Banco Mundial ya había sido cuestionado éticamente por las terapias de shock pro mercado que impuso a los países del Tercer Mundo. En Rusia, Argentina, Chile y otros países, esa política del BM se tradujo en la venta a precio vil de las empresas públicas y en el enriquecimiento de unos pocos individuos ligados a las esferas del poder político. Ahora, cuando el Wolfowitz utiliza su cargo para beneficiar a su novia, la poca autoridad moral que le quedaba al Banco Mundial ha quedado minada por completo.