Año 5, N° 128, viernes 18 de mayo 2007

Luis Posada Carriles

El terrorista bueno

Una Corte de EEUU lo sobreseyó de siete cargos y dejó en libertad. En Cuba, mientras tanto, anuncian un juicio simbólico al hombre que acusan de ser el autor intelectual del sabotaje del aparato de Cubana de Aviación, el que fue hecho estallar provocando la muerte de 73 personas, minutos después de haber despegado del aeropuerto de Barbados, el 6 de octubre de 1976.


La liberación del anticastrista acusado de terrorismo, Luis Posada Carriles, por parte del Quinto Tribunal de Apelaciones de Nueva Orleans (Luisiana) -luego que se pronunciara en contra de una moción presentada por el gobierno estadounidense para que se le mantuviese en prisión preventiva- ha provocado fuertes reacciones, particularmente en los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Sobre Posada, de 79 años, pesaban siete cargos por fraude migratorio.

Tras su liberación, regresó a Miami, según su abogado, donde es considerado como un héroe por la numerosa comunidad del exilio cubano por haber dedicado su vida a combatir a Fidel Castro.

Pero ¿Quién es Luis Clemente Faustino Posada Carriles, alias "Bambi"?

Nacido en Cuba, el 15 de febrero de 1928, se asiló en la embajada de Argentina en La Habana, uniéndose de inmediato a la contrarrevolución después del triunfo de Fidel Castro en 1959, para salir de la isla caribeña en febrero de 1961.

Fue reclutado por la CIA ese mismo año, recibiendo instrucción en técnicas militares, tácticas de espionaje y sabotajes, pasando por diversos cursos para misiones especiales, manejo de explosivos, demolición y armas de fuego.

En 1964 se enroló como tripulante del buque madre de la CIA de nombre Venus, para posteriormente radicarse en Venezuela donde se nacionalizó y pasó a formar parte de los órganos represivos en aquel país. Primero integró la dirección de inteligencia política, Digepol y después la policía política de aquel país, la DISIP. Ha sido vinculado, entre otras acciones terroristas, a los planes de asesinato en contra de funcionarios cubanos en Chile y en el intento de magnicidio en contra del presidente de Cuba, Fidel Castro, que debía llevarse a efecto durante la visita que el líder cubano le hizo a Salvador Allende en 1971.

Participó en diversas misiones criminales en varios países del área y colaboró con la DINA como miembro de los servicios represivos y de inteligencia de Venezuela. Se sospecha que estuvo vinculado con los grupos anticastristas que participaron en el asesinato de Orlando Letelier y de su colaboradora, Ronnie Moffit, en Washington.

Sin embargo, el cargo más grave que existe en contra de Luis Posada Carriles es el de haber reclutado a los venezolanos Hernán Ricardo Lozano y a Freddy Lugo, que fueron sindicados como autores materiales del sabotaje del aparato de Cubana de Aviación, el que fue hecho estallar provocando la muerte de 73 personas, minutos después de haber despegado del aeropuerto de Barbados, el 6 de octubre de 1976. Fue detenido junto a Orlando Bosch Ávila el 7 de octubre de ese mismo año, acusado de ser uno de los autores intelectuales del criminal acto.

Justamente, cuando la policía de Venezuela detuvo a Posada Carriles, después de la explosión de la aeronave, descubrió en su oficina un mapa de la ciudad de Washington donde aparecía el recorrido que diariamente hacia para ir a su trabajo el asesinado ex-canciller, Orlando Letelier.

FUGA OPORTUNA

El 18 de agosto de 1985 Posada Carriles logró fugarse de la cárcel de máxima seguridad en San Juan de los Morros, cercana a Caracas, para reaparecer más tarde en El Salvador, país que se convirtió, desde entonces, en el santuario preferido del terrorista cubano-venezolano. En septiembre de ese mismo año se le unió el también terrorista de origen cubano, Félix Rodríguez Mendigutía, quien había llegado en febrero a la capital salvadoreña con instrucciones del teniente coronel Oliver North de organizar el suministro aéreo a la contra nicaragüense y apoyar las actividades de contrainsurgencia en ese país.


Tiempo después es capturado en Panamá junto con otros cubanos en el marco de la X Cumbre de Jefes de Estado, con un cargamento de explosivos que estaban destinado a cometer un atentado contra Fidel Castro. El Juzgado Tercero de Instrucción de San Salvador pidió su extradición acusándolo de haber obtenido fraudulentamente una partida de nacimiento, cédulas y pasaportes. Después de permanecer casi cuatro años en prisión, las autoridades panameñas iniciaron el juicio contra los cinco cubanos y un panameño sindicados de pretender atentar contra Fidel Castro.

Finalmente, a pesar de que Posada Carriles fue condenado a ocho años de cárcel, la presidenta panameña otorgó su indulto al cubano-venezolano y a otros tres terroristas también condenados, saliendo en libertad. Meses después ingresó clandestinamente a Estados Unidos, burlando los controles de inmigración y, aunque el activista tiene una orden de deportación diferida, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) de EEUU decidió concederle la libertad supervisada. Su liberación se produjo en medio de un gran secretismo por parte de las autoridades norteamericanas.

Hasta el momento, al anticastrista acusado de terrorismo le ha sido imposible encontrar algún país que lo acoja y no puede ser enviado a Cuba o Venezuela porque en un proceso realizado el año 2005 por el juez William Lee Abbott de Miami, éste invocó insólitamente la Convención Internacional de Protección contra la Tortura, estableciendo que en caso alguno podía ser deportado a cualquiera de esos dos países donde corría el riesgo de ser torturado.

"ACTO DE COMPLICIDAD"

La liberación de Posada Carriles provocó de inmediato la reacción de Cuba, país que condenó "la doble moral" de la Administración estadounidense al permitir la liberación bajo fianza del terrorista.

La Asociación de Familiares de las Víctimas de Barbados, que agrupa a los parientes de los 73 jóvenes deportistas cubanos muertos en la explosión aérea, también manifestó su repudio por la decisión de liberar al anticastrista, procesado como autor intelectual del criminal atentado.

Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, criticó severamente la excarcelación del terrorista cubano-venezolano y afirmó que a Washington "se le cae la máscara" toda vez que intentan convencer al mundo que condena el terrorismo, en circunstancias que ampara y promueve actos de esa naturaleza en el mundo si así conviene a sus intereses, y la liberación de Posada Carriles seria una prueba más de ello.

La cancillería venezolana, a su vez, calificó la liberación del anticastrista como "un acto de complicidad, cometido por el nefasto mandatario estadounidense" mediante el cual se perseguiría "comprar el silencio de Posada Carriles, quien durante largos años de actuación criminal ha sido agente de la CIA y pieza del clan Bush, como lo demuestran los documentos desclasificados del gobierno de los Estados Unidos, y conoce, por lo tanto, valiosas informaciones de las actividades criminales en contra de los pueblos de América Latina y el Caribe".

En un enérgico comunicado la Cancillería venezolana señaló que el gobierno norteamericano tenía en sus manos distintas opciones legales para detener a Posada Carriles, declarándolo terrorista, tal como acostumbra hacerlo cuando le conviene, pero prefirió esta vez dejarlo en libertad. Asimismo, se asegura que la Administración Bush bien pudo haberlo mantenido en prisión por el delito de inmigración ilegal, teniendo entre otras alternativas, disponer su arresto con fines de extradición, acogiendo la solicitud formulada por la República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo con el convenio vigente sobre el particular entre Caracas y Washington.

Cabe recordar que las autoridades venezolanas han solicitado a Washington, sin obtener aún alguna respuesta, la extradición de Posada Carriles hace ya más de 22 meses, antes de que éste fuese capturado por entrar ilegalmente a EEUU, entregando dos mil páginas de evidencia documentada para sustanciarla. Sin embargo, como se ha señalado, el Departamento de Estado todavía no ha reconocido siquiera que ha recibido tal pedido.

Consultado un especialista internacional, que solicitó reserva de su nombre, dijo que "el caso de Posada Carriles viene a poner en evidencia un hecho que no es nuevo. Ciertamente que existe una clara contradicción entre el discurso de la Administración Bush de condena al terrorismo y sus acciones dirigidas a garantizar la impunidad de Posada Carriles. El rigor la acción por omisión del Departamento de Estado en el caso del terrorista cubano-venezolano es plenamente coherente con la posición que tradicionalmente Estados Unidos ha mantenido en esta materia, entre otras. Y es que la frontera entre terrorismo internacional y la agresión o la amenaza del uso de la fuerza es bastante tenue en las esferas de poder estadounidense".