Año 5, N° 128, viernes 18 de mayo 2007

Bulimia

Silenciosa y peligrosa agonía

Se le considera más mortífera y adictiva que la anorexia. Su difícil detección permite a las afectadas esconder por años el trastorno mientras el cuerpo sufre un deterioro irreversible. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sus principales víctimas son mujeres entre los 12 y 30 años, de estratos socioeconómicos altos y que viven en países desarrollados.


Clasificada como un trastorno alimenticio igual que la anorexia o la obesidad, la bulimia nerviosa tuvo su primera definición clínica rigurosa en 1979.

Su definición más simple, es la presencia recurrente de ataques de voracidad o atracones de comida, en los que el paciente puede consumir más de dos mil calorías en un lapso de dos horas al menos dos veces a la semana. Acto seguido, aparecen las conductas compensatorias tales como vómitos, abuso de diuréticos o laxantes y ejercicio exagerado. Inicialmente, los episodios de atracones y vómitos ocurren en forma esporádica. Sin embargo, con el tiempo aumentan en frecuencia.

Según datos recientes de la OMS, la bulimia es más frecuente que la anorexia -aproximadamente un 4 por ciento de todas las adolescentes mujeres versus 0,5 a 3-, y también más fácil de ocultar, ya que las pacientes bulímicas pueden mantener un peso normal por largos períodos, incluso pueden experimentar un ligero sobrepeso que disipa las dudas de una conducta errática y en todos los casos, los signos no son notorios como en la anorexia. Sin embargo, las consecuencias biológicas pueden ser irreversibles, ya que los episodios de vómitos excesivos y provocados, producen fuertes dolores faríngeos, laceraciones a nivel de esófago y garganta, diarrea, constipación e irregularidades menstruales.

Los signos más notorios de la bulimia serán las lesiones en el dorso de la mano, causadas por la inducción de vómitos, erosiones y ulceraciones alrededor de los ojos y de la boca, hiper-pigmentación en el rostro y formación de callosidades en manos y dedos.

¿Pero cuáles son las causas más recurrentes en la aparición de este trastorno alimenticio y mental?

Al igual que en la anorexia, la ciencia establece que las causas pueden ser una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales, pero lo que diferencia a bulímicas de anoréxicas, es que las primeras tienden a poseer una personalidad más impulsiva y a ser más inestables anímicamente. Estos rasgos necesariamente, se acentúan con la enfermedad. En las familias de las pacientes bulímicas se ha observado una mayor expresión de sentimientos negativos y más conflictos manifiestos y los factores sociales involucrados en el desarrollo de la enfermedad, serían la sobrevaloración de la delgadez en la mujer como un poderoso elemento cultural, que prolifera en individuos con familias vulnerables. Las pacientes tienden a localizar sus conflictos en el peso y la imagen, asociadas estas conductas siempre a la presión que las sociedades actuales ejercen sobre los jóvenes. Tal como vimos en el artículo sobre anorexia (El Periodista Nº 125) los estereotipos de belleza transmitidos por los medios de comunicación, la moda, la presión de las industrias dedicadas a la fabricación de productos light y la televisión, como uno de los vehículos más eficientes a la hora de diseminar conceptos sociales y establecerlos como verdades categóricas, venden la idea que estar delgado va asociado a la felicidad, al éxito laboral, a las relaciones sociales, a la belleza, juventud y a una mejor calidad de vida. Pero para que estos cánones se adopten al punto de arriesgar la vida, también deben estar presentes una serie de factores individuales que hacen posible su desarrollo.

Aunque la ciencia no puede predecir quién se verá afectado por este trastorno mental y quién no, hay ciertos rasgos característicos en las pacientes bulímicas. En un estudio realizado en enero de 2007 por expertos de la Universidad catalana de Jaume I, el 48,5 por ciento de las jóvenes diagnosticadas con bulimia, padecía también trastornos de personalidad, problemas de autonomía, miedo a madurar, déficit de autoestima y un obsesivo perfeccionismo y autocontrol.

Qué hacer

Aunque el pronóstico para las pacientes bulímicas es bastante negativo, ya que un alto porcentaje, entre 30 a 80 por ciento, tienden a presentar nuevos episodios de atracones y/o vómitos autoprovocados en su vida y al menos entre un 5 a 15 por ciento continuará abusando de laxantes o diuréticos, el tratamiento médico se enfoca en corregir y prevenir las complicaciones nutricionales y las derivadas del abuso de estos medicamentos.

Dado que las pacientes con esta patología tienen un peso habitualmente normal, la educación nutricional tiene los siguientes objetivos: volver a una alimentación normal, ordenada y relajada, la que debe incluir todo tipo de alimentos, incluso aquellos ingeridos durante episodios de atracones; evitar los períodos de restricción alimentaria o ayuno prolongado; aprender a tolerar un peso tal vez mayor al deseado, pero ante todo, para poder llegar a un tratamiento adecuado es indispensable contemplar tanto los aspectos médicos como los psicológicos, ya que la bulimia posee un carácter multifactorial y su abordaje clínico debe considerarlo.