¡ Bienvenidas las encuentas!
( Escribe Lily Pérez )"No existe hoy, una cultura en nuestros partidos de tomar a las encuestas como un elemento importante en el trabajo estratégico de la acción del grupo político”


En las últimas semanas la aparición de diversos estudios de opinión han generado variadas reacciones en el mundo político. Gobierno y Oposición han esperado casi con ansiedad sus resultados para saber cómo se les aprecia desde el electorado. La atención y el alto grado de importancia que se le otorga a los resultados de dichas encuestas, sobre todo el de la CEP, han provocado opiniones de todo tipo y a veces hasta sorprendentes conclusiones respecto de cómo estamos haciendo las cosas desde la Alianza. Frente a este fenómeno, desde una mirada de la centro derecha, se han podido visualizar dos maneras de cómo interpretar estos instrumentos. Por una parte, hay quienes nos indican que no debemos tomar en cuenta los resultados perjudiciales para nuestro sector, dado que éstos, adolecen, a veces, del necesario rigor técnico
y que además sus conclusiones no son significativas para el trabajo político que actualmente desarrollamos. Algunos incluso las minimizan al punto de presumirle fines ocultos.

Frente a esta posición que se asemeja muchas veces a la avestruz
"que esconde su cabeza", o a quien se niega a escuchar aquello que le resulta
incómodo estamos quienes creemos que es necesario recoger, en su justa dimensión, los alcances que nos entregan estos verdaderos "barómetros de la ciudadanía" con una actitud de autocrítica en pos de una búsqueda permanente de fórmulas para mejorar nuestro trabajo diario
en la acción político partidista, y así concordar que nuestra acción y discurso público sean coherentes y estén en verdadera sintonía con lo que las personas esperan de nosotros. No necesariamente para decirle a la gente lo que quiere oír sino precisamente para orientar a la gente en qué debiese oír.

Cabe preguntarse ¿Cómo la centroderecha, debe mejorar su relación
con las encuestas de opinión? Ciertamente en los últimos años, hemos estado frente al fenómeno de utilizar las encuestas solamente como herramientas de medición de preferencias y conocimientos de personajes públicos. Todo ello con la finalidad de posicionar a dirigentes políticos y, por qué no decirlo, alimentar el ranking de la vanidad de cada partido. No existe hoy, una cultura en nuestros partidos de tomar a las encuestas como un elemento importante en el trabajo estratégico de la acción del grupo político. Debemos trabajar entonces, por crear una nueva cultura de acción con las encuestas, es decir, contar con todos los estudios de opinión posibles, y que puedan servirnos como elementos de guía en diversos aspectos de la vida nacional. No basta quedarnos con la noticia si la gente aprueba o rechaza una determinada manera de hacer las cosas, debemos avanzar en indagar qué motivaciones existen tras esas opiniones, qué acciones concretas espera la ciudadanía de nosotros, y cuáles son los medios que las personas requieren para recibir nuestro mensaje
de forma más exitosa. Sólo si somos capaces como Alianza de situar a las encuestas como un insumo necesario para la acción del día a día, evitaremos sobrereacciones erráticas y a veces oportunistas frente a eventuales resultados adversos a nuestras posiciones. Por ello,
¡bienvenidas las encuestas!, aprendamos de ellas, pero no para cambiar nuestros principios políticos frente a la ciudadanía sino con el fin de lograr el desafío de transmitir mejor nuestras ideas y tener un instrumento más para alcanzar el día de mañana el Gobierno de nuestro país.

*Política

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