Política deportiva

Sepa por qué no superamos el bronce

Como nunca, la parrilla programática de los medios, en especial de la TV, vivió pendiente del desempeño de nuestros deportistas tanto en Venezuela, Canadá como en Río de Janeiro. Un informe del ministerio de Salud, sin embargo, mostró la cruda realidad nacional: el 90 por ciento de nuestra población es sedentaria y más de un 70 no realiza actividad física. La orientación del Estado parece dispar. Mientras se mejora la preparación de nuestras figuras de primer nivel, empeora la calidad de vida de las personas. Chiledeportes al cumplir seis años sigue en pañales, haciéndose cada vez más necesaria una real política de gobierno sobre la materia, más allá de las buenas intenciones.


Los últimos días el ambiente social ha estado alborotado. Los logros de un grupo de jóvenes en el mundial sub 20 de fútbol, volcaron a la gente a celebrar en las calles el tercer lugar del torneo. Pocas veces en Chile se logran dichos resultados, repiten majaderamente los comentaristas deportivos. Los "chicos" –como los bautizara el relator de turnoapenas pisan el suelo patrio son llevados a La Moneda a tomar desayuno con la Presidenta, quien se ha mostrado muy contenta con la campaña en Canadá.

La escena, por más linda que se vea, es repetida. Antes ya ocurrió con Marcelo Ríos cuando fue top one, Fernando González y Nicolás Massú por las medallas de Oro en Atenas 2004, la selección olímpica de fútbol en Sydney 2000, y las "marcianitas" del hockey por su título mundial.

La efusiva preocupación de Bachelet plantea una duda más de fondo. Siendo el deporte una actividad de gran arraigo social, la pregunta que surge tiene que ver con el rol de Estado en relación a éste: ¿Es una actividad privada y que por lo tanto debe ser apoyada y fomentada por capitales privados o tiene que ser el Estado el responsable de difundir, masificar y generar los recursos para el desarrollo de los deportistas?


A lo largo de la historia dicha pregunta siempre se ha respondido ideológicamente. En los sistemas socialistas, el deporte profesional es visto como una corrupción del mismo, es decir, la negación del espíritu de esta actividad al lucrar con ella. Cuba, por ejemplo, eliminó el accionar profesional por uno masivo y recreativo, donde el alto rendimiento lo desarrollan a través del sistema educativo y un organismo de gobierno del cual dependen.

Salvador Allende, en su programa, tenía una idea similar donde los dueños de fábricas debían obligatoriamente ofrecerles a sus obreros un lugar y horas para realizar ejercicio físico.

Otro de los paradigmas es el sistema liberalizado, como el aplicado en EEUU, donde son los privados los que se hacen cargo del tema, en el que el Estado no debe inmiscuirse. No obstante, el modelo no ha dado resultado cabalmente. La realidad y los requerimientos han ido más allá de la ideología y en los últimos veinte años ha existido una política de intervención pública, debido al problema que les causa el deporte representativo, desde que el Dream Team no ganó en 1986 en el básquetbol. Ello fue visto como una afrenta nacional y el Estado tuvo que intervenir llamando a los representantes de la Federación de la especialidad a rendir cuentas. Desde ahí comenzó una intervención directa del gobierno de todas las selecciones de representación nacional.

En todo el mundo, salvo raras excepciones en la que está Chile, tienen un desarrollo de sistema mixto, esfuerzo privado y estatal mancomunados, siendo destacables el caso de Francia y España.

En nuestro país, a pesar de que la mayoría de los gobiernos se han interesado por incluir al deporte dentro de sus planes, el denominador común ha sido la falta de recursos, la desorganización, los enfrentamientos y poca capacidad profesional de sus dirigentes, además de la carencia de una normativa específica al respecto.

En el plano administrativo las deficiencias no son menores. El caos ha sido la tónica a lo largo del tiempo, existiendo una administración disgregada en la mayoría de los casos, que en ocasiones ha llevado al deporte a depender de varios ministerios, que ni siquiera tienen relación en común, o lo ha ligado a carteras que poco tienen que ver con la actividad física, como Interior, Defensa, Educación e incluso Obras Públicas.


Chiledeportes

La crisis que vivió Chiledeportes durante el 2006 sobre su funcionamiento y el presunto uso de platas públicas en campañas políticas, pusieron en tela de juicio al organismo que vela por las estrategias deportivas.

Parlamentarios de derecha pidieron un cambio y los de la Concertación prometieron reformar la Ley de Deporte. Todo mediante un juicio público que lejos de mejorar la visión de la institución, la empeoró dejando su credibilidad por los suelos. Pero no sólo está allí el problema. Para los abogados y autores de un estudio de derecho comparado en materia deportiva, Hernán Domínguez y Andrés Aranda, "sostener que las irregularidades, los abusos o la posible corrupción en Chiledeportes son la causa de nuestro subdesarrollo deportivo, sería una simplificación excesiva del problema. Este obedece a causas mucho más profundas y estructurales, que se vinculan a una incapacidad histórica de generar modelos de desarrollo deportivo verdaderamente eficientes y tecnificados. Para un país que ha experimentado avances tan significativos en diversas áreas, resulta hoy en día ineludible afrontar con rigurosidad este objetivo", dicen (ver entrevista).

Desde su gestación en 1996, año clave para el deporte chileno por la firma del proyecto de Ley del sector, la política de gobierno comienza a tomar una nueva preponderancia, que se concretaría luego con la Ley 19.712 y la creación de Chiledeportes.

Julio Riutort, director de Deportes entre 1994 y 2000 visualizaba un futuro esplendor, declarando en el momento que "la modernización del sector deportivo tiene que tratarse de una política de Estado". Para él, la apuesta era definitiva: despolitizar el deporte.

La Ley del Deporte es sin duda el mayor logró de los gobiernos de la Concertación en la materia. Se publicó en 2001 y, poco a poco, se fue poniendo en marcha, marcando un hito importante: el fin de la era de la Digeder y el comienzo de Chiledeportes.

No obstante, el tiempo jugó en contra de las esperanzas de Riutort y la nueva institución se vio prontamente ligada a escándalos políticos y administrativos, alejándolo de su función primaria. Así ha desfilado desde su creación un variopinto tipo de directores que, con el cargo de subsecretario, han pretendido encabezar a nuestros deportistas. Símbolo de la inestabilidad del cargo parece ser el poco tiempo que ha durado cada uno de ellos y las polémicas en que se han visto envueltos (ver recuadro).

Desde que la Concertación asumió, han variado las formas de ver y manejar el deporte. Sólo en el período de Eduardo Frei Ruiz-Tagle se pidió asesoría externa para ver en qué estábamos fallando. Desde España, principalmente, se obtuvieron las ideas de la Ley del Deporte, de las Sociedades Anónimas Deportivas y las del Proyecto ADO.


Aciertos deportivos

No toda la gestión de Chiledeportes es errada, existe un compromiso entre el Estado con los deportistas de alto nivel.

El IND en conjunto con el Comité Olímpico de Chile (Coch) propusieron la idea de entregar el área de alto rendimiento a un ente especializado que, a partir de principios de año, funcionó bajo el nombre de Corporación Nacional del Deporte de Alto Rendimiento, más conocido como ADO-Chile, donde trabajan en conjunto el Coch, Chiledeportes, Canal 13 y empresas privadas.

Esta idea, es un símil a la puesta en práctica en España con el mismo nombre, país en el que logró un éxito inmediato, aumentando de 17 medallas en las olimpiadas de Seúl en 1988 a 50 en sólo cinco juegos.

Y al parecer ADO-Chile también ha dado resultados. En los Panamericanos, que se desarrollan actualmente, Chile ya alcanzó la cantidad de medallas de Oro que anteriormente sólo obtuviera en le década de los ‘50, y se espera supere la gran actuación de los anteriores en Santo Domingo 2003, donde alcanzó el total de veinte medallas, algo casi inédito.

Neven Illic, presidente del Comité Olímpico, figura clave en el desarrollo de la institución, venía precedido de mandatos bajo acusaciones de mala gestión y de finalización de períodos escandalosos: el del ya fallecido Sergio Santander y el de Fernando Eitel. Illic, fue quien suscribió el convenio con el Gobierno para su apoyo al ADO, en Febrero 2006, además, es compañero y amigo del subsecretario de Deportes, Ricardo Vorpahl, con quien antes de ser nominado trabajaba en conjunto en el Coch.

Nuevos Actores

Tras la creación del Instituto Nacional del Deporte se han sumado nuevas iniciativas privadas para aportar al desarrollo de las diversas prácticas, dentro de las que se encuentra la Fundación Asciende, "una organización civil, sin fines de lucro, constituida oficialmente en el 2003, por una red de profesionales de las ciencias del deporte, educadores sociales y ex atletas", según se autodefinen, y que en la editorial que los representa en su web, centran el núcleo del problema en el fracaso político que es la Ley del Deporte.

En su análisis, además, argumentan la importancia de las Ciencias del Deporte desde una perspectiva científica y profesional. "La existencia de las mismas, especialmente la Psicología del Deporte, ha demostrado a lo largo de la historia, en países deportivamente desarrollados, que los logros en este ámbito, sean seguros y los fracasos explicables".

A su parecer, la realidad nacional aún está lejos de cumplir las necesidades o las expectativas.

Otro ejemplo destacable es el del Cedep –Centro de Estudios del Deporte– nacido en septiembre de 2000, que se autodefine como "una empresa independiente, de servicios comunicacionales que produce y comercializa proyectos, investigación, información y eventos deportivos" y que tiene por compromiso "el contribuir al desarrollo de nuevos hitos que aporten conocimiento, ilusión y alegría a los aficionados y cultores, dándole mayor valor a nuestra historia deportiva".



Hernán Domínguez y Andrés Aranda


" Chile vive una prehistoria en el desarrollo deportivo"

El abogado Hernán Domínguez junto a Andrés Aranda, coordinador de deportes de la facultad de Derecho de la Universidad de Chile, imparten el ramo derecho deportivo en dicha institución, desde donde han elaborado estudios sobre la realidad deportiva chilena, siendo los más destacados: el análisis de derecho deportivo comparado y la tesis que critica la ineficiencia de la Ley de Violencia en los Estadios y analiza el funcionamiento de legislaciones sobre el tema en otros países.


¿Hacia dónde está orientada la política deportiva en Chile?

En estricto rigor, no existe una política de desarrollo deportivo. El documento que data de 2002, llamado la política nacional deportiva, más bien es una declaración de principios, pero en ningún caso contiene los elementos que debiese poseer una política nacional deportiva, pensando en ella como objetivos, instrumentos, etapas, estrategias. Tengo la impresión que estamos actuando de acuerdo a las circunstancias y opiniones que pesan en momentos, más que respondiendo a una planificación, lo cual resulta grave en general porque esto queda sujeto a vaivenes. Una política nacional deportiva debe considerar el desarrollo de sus tres grandes modalidades, las que se dan de manera natural y que en su conjunto forman lo que es la realidad deportiva del país: el deporte de alto rendimiento, el recreativo masivo y el profesional.



¿Qué les parece la Ley del Deporte, que también separa la actividad en diferentes modalidades?

La Ley del Deporte es una de las pocas del mundo en que no se menciona el ámbito profesional e introduce como modalidad al deporte formativo, que es más bien la educación física, la que se inserta bajo el proceso educativo orientado hacia la formación integral de las personas. Por tanto, se omiten cosas y se introducen otras que no corresponden. Entonces, la definición en su conjunto resulta inadecuada.



¿Sería la solución la creación del Ministerio del Deporte?

Para nada. La solución de la realidad deportiva que vive el país pasa por muchísimas cosas, posiblemente un ministerio podría influir positivamente, pero decir que esto pasa exclusivamente por ahí, no nos parece. El empuje del Estado debiese ser completo, con todos sus poderes públicos enfocados en el fomento y no sólo un órgano aislado lleno de problemas como ocurre en Chile.


Lo básico es decir, quienes han resuelto estos problemas, cómo lo hicieron. Eso es fundamental y no se ha hecho. Estamos cometiendo errores que se produjeron en Europa hace 70 años, es decir, Chile vive una prehistoria en el desarrollo deportivo.



¿Avanzó algo en el cambio de DIGEDER a Chiledeportes, salvo el cambio de nombre?

En algunos aspectos se cumplieron algunas finalidades. Digeder era un organismo que estaba muy asociado al régimen militar se hacia imperioso un cambio en ese sentido, de alguna forma u otra se ha tratado de tecnificar un poco más el tema. Pero en lo sustancial, si nos atenemos a los resultados concretos, la actividad física y deportiva del país sigue igual de estancada que hace 15 años.



¿Existe una cultura deportiva en la sociedad chilena?

En general, la cultura deportiva del país es baja, pero en eso hay algo fundamental: el Estado a través de políticas públicas bien elaboradas puede orientar e influir en las conductas de la población. Por lo mismo hay que tener cuidado con quienes plantean un determinismo cultural y que superponen a los argentinos, que están todo el día en la calle haciendo deporte, ante nosotros que somos unos sedentarios y nunca vamos a alcanzar ese desarrollo de cultura física.


Hay muchos políticos que en ningún caso tienen una mala fe respecto al deporte, pero no están los recursos económicos ni humanos, no están los conocimientos ni las personas que puedan diseñar esto adecuadamente, tampoco los elementos jurídicos que permitan plasmar estas políticas y en eso nos hemos enredado por décadas.



¿Cuál sería la solución?

Es un tipo de problema en el cual uno de los mayores engaños es presentar una solución mágica o única. El deporte es una actividad social complejísima que tiene muchas ramificaciones. El tema pasa por un cambio bastante importante de lo que es el modelo deportivo chileno. Hay que verlo de una manera estructural global. Analizar qué hay que modificar, hacia dónde orientarlo y qué modelos internacionales seguir.


Pero para ello primero debe establecerse un sistema jurídico que establezca regulaciones y responsabilidades, donde quienes estén a cargo deban responder legalmente. Además debe por Ley vincular la relación entre Estado y empresa privada, en sus derechos y obligaciones, porque la única forma de sacar adelante esto es a través de un esfuerzo conjunto, teniendo los mismos objetivos. No como ahora, donde cada uno rema para su lado. Es decir, crear una verdadera política nacional de deporte.


Directores de Chiledeportes