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El país de todos
Francisco Martorell“Abrir el juego, permitir que al directorio de TVN llegue gente ajena a los partidos pero en sintonía con la sociedad, cultural y políticamente, es la tarea que debe aunar hoy a aquellos que creen en la libertad de pensamiento, buscan una sociedad pluralista y pretenden mejorar el ejercicio de la democracia”


Los partidos deben abrir el juego. Las encuestas, como dice Lily Pérez en su columna, sirven para dos cosas, una de ellas –quizá la más importante– es para trabajar con sus resultados y mejorar el accionar si el juicio ciudadano así lo requiere.


Hace unos días, una medición mostró que los partidos, que siempre han logrado inscribir a una parte ínfima de la población chilena, han caído aún más en la aprobación ciudadana y cada vez son menos los que se sienten identificados absolutamente con un color político.

El mensaje es directo y al mentón. Existe un mundo de independientes que hoy, ya sean ciudadanos de izquierda, centro o derecha, combinan ideas y se proyectan sin prejuicios, buscando las mejores recetas para construir una sociedad. Esto, gústenos o no, es realidad.

Menos inscritos en los registros electorales y en los partidos, más librepensadores y, una gran mayoría, entregada en cuerpo y alma a la cultura del entretenimiento, la farándula o el deporte. Otros consumidos por el consumo. Pero también una sociedad rica en diversidad, llena de ideas, ganas, deseos de surgir, crítica, intelectualmente activa, consumiendo cultura hasta en la cuneta y dispuesta a movilizarse y, hoy especialmente, abierta a entender los reclamos de los otros.

Todos ellos conforman nuestra sociedad. Los complacidos, los autocomplacientes y los que quieren que se los complazca. Son aymarás, mapuche y pascuenses, chilenos de la ciudad y del campo, pobres y ricos, jóvenes, adultos y ancianos, niños, profesionales y empleados, hombres, mujeres, niñas, niños. Nadie sobra. Todos tienen cabida. Por eso, más que nunca, resulta fundamental integrarlos en el gran debate, dejarlos que ocupen los puestos que les corresponden y hacerlos participar del juego.

Todos han mencionado el caso del socialista Mahmud Aleuy, cuyo nombre fue rechazado por el Senado para integrar el directorio de TVN, pero poco se habló del DC Edmundo Pérez Yoma, hijo de un ex vicepresidente de la República, ex ministro y ex cónsul en Bolivia, con múltiples cargos en los años que la Concertación lleva en el Gobierno, hábil para todo, incluso para la televisión.

Tanto él, como el otro candidato, fueron escogidos por sus partidos y, curiosamente rechazados por políticos, algunos de su misma colectividad, como fue el caso del socialista Alejandro Navarro y el DC Adolfo Zaldívar, a quien hoy amenazan con las penas del infierno.

Abrir el juego, permitir que al directorio de TVN llegue gente ajena a los partidos pero en sintonía con la sociedad, cultural y políticamente, es la tarea que debe aunar hoy a aquellos que creen en la libertad de pensamiento, buscan una sociedad pluralista y pretenden mejorar el ejercicio de la democracia.

Chile no termina en los tribunales de disciplina. Nuestra cultura menos.


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