Consejo para la Equidad Social

“Las grandes y medianas empresas no tienen mayores dificultades para enfrentar el salario ético propuesto por el Obispo Goic”


La propuesta del Obispo Goic sobre el salario ético ha remecido el ambiente empresarial, político y laboral y, a nivel gubernamental, ello ha resultado en la formación de un Consejo Asesor para la Equidad Social.

El propósito práctico de este consejo no es claro ya que los diagnósticos y propuestas de políticas están presentes en el programa de la Presidenta Bachelet. Éste fue además producto de largas discusiones, de muchos políticos y especialistas, y variadas comisiones que culminaron en la conclusión: "La desigualdad es el principal escollo que enfrentamos para hacer de Chile un país desarrollado". Entonces, a que viene este nuevo Consejo.

Algo extraño sucede que ha impedido a los gobiernos de la Concertación enfrentar el escollo de las desigualdades que bloquea nuestro desarrollo. Ello está llevando al país a una creciente desafección política, a la ampliación de la protesta social y al despeñadero de la delincuencia.

Lagos hizo retórica con las desigualdades y culminó su mandato con el aplauso generalizado del gran empresariado, pero con el descontento de los trabajadores y pequeños empresarios. Michelle Bachelet entusiasmó al país con su discurso ciudadano y con un programa que colocaba el énfasis en la protección social. Lamentablemente, el predominio de los economistas neoliberales, el cerco de la derecha y la escasa prolijidad política de la Concertación han bloqueado o debilitado las propuestas programáticas para enfrentar las desigualdades. Se perdió la oportunidad de impulsar una transformación democrática a favor de la educación pública y, después de un año de la revolución pingüina, el gobierno se encuentra empantanado en negociaciones inciertas con la derecha. Por otra parte, la reforma previsional de Marcel ha dejado contentas a la derecha y a las AFP, pero no convence a los trabajadores ni tampoco a los parlamentarios progresistas de la Concertación.

El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez, decidió no participar en el consejo asesor impulsado por el Gobierno, destacando que no tenían "ningún interés en estar en cosas burocráticas. Creemos que este país está lleno de comisiones, de consejos y de cosas que no dan resultado, y al final el ministro de Hacienda termina resolviendo las cosas a su manera".

El Presidente de la CUT tiene toda la razón. Los diagnósticos están hechos y ya resultan majaderos. Lo que se requiere es acción. El programa Bachelet se propuso mejorar las condiciones de negociación de los trabajadores y enfrentar las arbitrariedades que en su contra cometen las empresas. De lo que se trata ahora es de legislar y actuar en consecuencia. Para esto no se necesita un consejo, sino voluntad política y nuevas leyes.

El avance en la sindicalización y la negociación colectiva son fundamentales para los trabajadores y ello requiere modificar el Código del Trabajo. Por otra parte, respetar y proteger a los trabajadores significa terminar con esa mala práctica de la subcontratación que intensifica su explotación por la vía de pagar menos salarios para una misma labor. Esto es materia de regulación en el sector público y de legislación más rigurosa para el privado. Finalmente, las grandes y medianas empresas no tienen mayores dificultades para enfrentar el salario ético propuesto por el Obispo Goic. Y las pequeñas empresas también podría pagar un mínimo más elevado si el Estado las exceptúa del impuesto a la renta de primera categoría, lo que puede ser compensado ya sea con la eliminación de las exenciones tributarias a la empresa constructoras o con una tasa de impuesto mayor a las grandes empresas. Estas y otras medidas a favor de los trabajadores y para enfrentar las desigualdades requieren más voluntad política y menos reuniones.