Año 5, N° 137, viernes 28 de Septiembre 2007

Reacción histérica

“Las leyes, que regulan la convivencia, así como las grandes decisiones de Estado, deben estar fundadas en trabajos serios y especialmente en principios”


La histeria es "un trastorno psíquico encuadrado en el grupo de las neurosis, caracterizado por respuestas emocionales agudas en situaciones de ansiedad".


Sus síntomas son muchos y es un mal que afecta a un porcentaje alto de la población.

Se trata de una definición entendible. Tanto que, a diario, hablamos de reacciones histéricas cuando vemos que alguien pierde el control.

Al principio se pensó que era propia de las mujeres y luego su influencia se amplió a los hombres.

Hoy, sin duda, podríamos decir que algunos países lo sufren y Chile, en este momento, pareciera ser uno de ellos. De otra manera no es posible entender que sin mediar estudios de fondo y análisis de expertos, sólo motivados por las escenas que vimos por la TV, algunos hayan comenzado a hablar de "colombianización" y otros, más audaces, plantearan en el programa Tolerancia cero de Chilevisión, la tortura como un mecanismo válido para conseguir información.

Un país serio no se construye sobre imágenes ni sobreentendidos. Las leyes, que regulan la convivencia, así como las grandes decisiones, deben estar fundadas en trabajos serios y especialmente en principios.

Si bien es cierto que causa inquietud la violencia que mostró la TV en la noche del 11 de septiembre, esa situación es un punto de partida. Conocimos un hecho, ahora debemos investigarlo. ¿Hay armas? Cuántas son, quién las tiene, con qué objetivo. Son muchas o sólo las que aparecen en cámara. Eran de alto poder de fuego o simples hechizas. ¿Había o no fusiles de guerra?

Pedir la salida de ministros, alentar allanamientos, duplicar la formación de carabineros en los próximos años o endurecer la mano, sin conocer la real dimensión del fenómeno, puede ser peor. Eso lo saben los expertos. No los gritones.

Este no es un tema para sacar aplausos de la galería sino de Estado y, como siempre, aquellos que vociferan no son precisamente los que más aportan. La democracia, en el respeto a los derechos humanos y con pluralismo, no puede dejar vencerse por los que ven en esta ocasión una oportunidad cierta de aparecer en pantalla, obtener dividendos económicos y cosechar votos.

O usted realmente cree que los "carepelotas" o "los guarenes" son comparables a los carteles colombianos. Entonces… súmese a los que quieren actuar con seriedad.