DESTACADO DE MUSICA
Los experimentos de Ismael Serrano

Por Guillermo Maser


Basta escuchar apenas unos minutos a Ismael Serrano para confirmar que sigue la herencia del cantautor hispanoamericano, ese al que le gusta la poesía, la política y el movimiento, como Joan Manuel Serrat o Silvio Rodríguez.

El español no pretende escapar de esos conceptos, pero esta vez, con "Sueños de un Hombre Despierto", quiere aportarle un poco más de sus propios condimentos. En "Nana para un Niño Indígena" incorpora el arpa, un violín "Canción de Amor y Oficina", trompetas en "Cassandra" y también un sitar en "Somos".

Y, tal como confiesa el propio autor, estas novedades no son casualidad. "En este disco hay un paso más en la búsqueda... Apostamos por la crudeza musical y por el sonido más acústico", reconoce Serrano sobre este álbum, el séptimo de su carrera.

El proceso de experimentación no se limitó a la elección de instrumentos, sino que también en la forma de encarar el proceso de creación.

"Por primera vez grabamos con todos los músicos en el estudio tocando a la vez. Incluso, en la mezcla hemos intentado imprimir esa cercanía, esa crudeza, con muy pocos efectos de reverberación y dejando sólo los ambientes de la sala", comenta el madrileño, un artista en constante movimiento.

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