 (Por: Roberto Pizarro) En lo estructural, los estados perdieron capacidad de gestión, los pequeños empresarios se debilitaron con la apertura económica, la clase obrera se vio disminuida y desorganizada con el retroceso sufrido por la industrialización y los políticos tradicionales se consumieron en una rampante corrupción.
En lo coyuntural, el ciclo económico recesivo 1998-2002, empujado por la crisis asiática, fue la gota que colmó el vaso: produjo una violenta caída del PIB, con aumento de la pobreza y el desempleo y una ampliación inédita de las desigualdades. >>> |