Año 6, N° 145, viernes 14 de marzo 2008
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Educación
El costo de “congelar” la carrera
(Por Francisco Aravena)Anualmente son cientos los jóvenes que tras firmar un contrato, se comprometen a pagar costosos aranceles para obtener un título profesional. Pero ¿qué sucede cuando se ven obligados a dejar definitiva o temporalmente sus estudios? Muchos deben pagar igual, porque el contrato así lo determina, porque no leyeron la letra chica o, peor aún, porque son amenazados con embargar sus bienes.


Cuando Carolina Vivar decidió firmar el contrato que le aseguraba sus estudios en Cientista Criminalistico en la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) lo hizo entusiasmada, pensando en el prospero futuro profesional que le aguardaba. "Entré súper ilusionada. Me ofrecieron una carrera con convenios en Carabineros, Investigaciones, Servicio Médico Legal, Ministerio de Justicia y en el Registro Civil. Me aseguraron que me sería fácil encontrar trabajo en estas instituciones. Además me dijeron que si quería terminar la carrera de Derecho, la UTEM tenía convenios con la UNIACC, y podría sacarla en dos años y medio". Con esa idea en la cabeza, Carolina se matriculó en enero de 2004 en la universidad estatal, comenzando sus estudios normales en marzo, y terminando todos los ramos pertenecientes al primer año en enero de 2005.

Ese mismo año, al momento de retomar sus estudios para el segundo nivel, se le informó que debía cinco letras correspondientes a morosidades del año anterior, lo que la imposibilitaba para seguir estudiando. Ahí comenzaron sus problemas. "Me dijeron que pagara mis deudas sin ningún apuro, tranquilamente, y que cuando terminara de pagarlas me matriculara nuevamente. Terminé de pagar, y en junio de 2005 firmé un nuevo contrato, que regía hasta julio de 2006, y me matriculé. Como el año ya iba avanzado me dijeron que comenzaría en el segundo semestre, en un curso diferente al que iba". Sin embargo, dos meses más tarde, en agosto de 2005, a Carolina se le informa que no había cancelado los meses correspondientes de marzo a junio de ese año, y que debía retirarse de la universidad a pesar de estar matriculada. "Ellos me explicaban algo y después me desfasaban los años. Me sacaron de la lista, no me tomaban pruebas, en resumen, iba como alumna oyente, una alumna fantasma".

Frente a este escenario de deudas y contratos difusos, Carolina decidió postergar sus estudios y viajar al norte junto a su padre, con el fin de trabajar vendiendo artículos escolares en colegios, mientras que los fines de semana se desempeñaba en ferias locales. "En agosto de 2006 pagué la deuda completa con la universidad, es decir, cerca de un millón 500 mil pesos. Con eso el 2004 y 2005 ya estaban cancelados. Sin embargo, a fines de septiembre (2006) cuando quise retomar los ramos, otra vez la universidad me informa que debo retirarme por morosidad, alegando que para poder estudiar debía presentar las boletas de pago. Pedí una reunión con el rector, pero él me dio como respuesta de que si yo no pagaba me iban a echar".

Como antes, Carolina se sintió frustrada, dejó la universidad y se inició como vendedora ambulante para reunir el dinero y saldar los nuevos cobros. Trabajó en micros y ferias, hasta que, gracias a la ayuda de su madre y su pareja, logró juntar la plata. "Conseguí un millón 700 mil, y el 2007 volví a la UTEM, me matriculé en mayo, cancelando todo el año académico 2006, junto con la matrícula y tres meses de 2007".

Comenzó sus clases normalmente en el mes de mayo de 2007, y como ya no tenía deudas, le dieron la posibilidad de ponerse al día con los ramos, estudiando en jornadas diurnas y vespertinas. Así lo hizo, y cuando empezó a pagar y estudiar regularmente surgieron rumores al interior de la casa de estudios, de que la carrera era una estafa. "Mi padre comenzó a averiguar, y cuando se supo todo sobre la carrera, decidí retirarme en julio de 2007. En la universidad me dijeron que no me preocupara y que desde ese momento mis estudios estaban congelados. Sin embargo, cuando quise ir a buscar mis papeles, para hacer trámites de salud para mi hijo, me dijeron que debía cerca de 700 mil pesos, equivalentes a los meses que no estudié, o sea, de julio a diciembre de 2007. Entonces lo que no entendía era que si había dejado de estudiar por qué me cobraban hasta diciembre".

Carolina apeló, y contrariamente a lo que le habían dicho, la respuesta de la casa de estudio fue que ella no había congelado y que debía pagar el año completo. "Actualmente debo cerca de 550 mil pesos porque además me suman intereses y cobros judiciales. Me llaman para decirme que si no pago me van a embargar los bienes".

En 2005 Dominique Valencia decidió ingresar al Instituto Profesional de Chile para estudiar la carrera de Trabajo Social. Durante su primer año en la institución, no tuvo mayores complicaciones para el pago del arancel, contaba con la ayuda de un crédito, lo que la aliviaba de pagar mes a mes. Para el segundo y tercer año de carrera perdió este beneficio, lo que le obligó a optar por un trabajo paralelo a sus estudios que le otorgara los ingresos necesarios. "Entré a trabajar como part time, pero lo que ganaba no me alcanzaba para el arancel. Además, emocionalmente no me sentía lo bastante motivada para continuar estudiando, así que decidí congelar mis estudios y trabajar". De esa manera, en junio de 2007 Dominique optó por postergarse temporalmente como estudiante, pero al momento de hacer los trámites de rigor, fue informada que debía pagar lo estipulado en el contrato firmado a principios de ese año, es decir, estaba comprometida a cancelar hasta el mes de diciembre. "Cuando congelé me dijeron que debía leer bien el contrato, porque éste decía que debía pagar todo el año, independiente de estar estudiando o no. Pero eso no me lo dijeron antes, cuando me matriculé. Desde el momento que dejé de estudiar, me anularon la tarjeta del instituto y no puedo ocupar ninguna dependencia, ni la sala de computación ni la biblioteca, a pesar de estar pagando. Ahora estoy atrasada en seis meses con una letra cercana a los 97 mil pesos más los intereses, pero estoy trabajando y espero cancelarla este año para no deber nada, ya que me llaman del instituto todos los meses para cobrarme y decirme que si no pago pasaré a DICOM".

Leonel Ampuero cursaba en 2006 el segundo año de Educación General Básica, en la Universidad de Ciencias de la Informática (UCINF), cuando comenzó a sufrir de graves problemas de salud. Los gastos de su enfermedad y el préstamo conseguido para financiar la anualidad completa y la matrícula de sus estudios, lo obligaron a tomar una pronta decisión. "Solicité ante la dirección de la Casa de Estudios el congelamiento del año académico, adjuntando la documentación correspondiente. Después de algunos meses la Universidad resolvió interpretar como retiro temporal mi obligada ausencia, determinando que los 867 mil pesos pagados al contado por el año 2006 no serían devueltos ni tampoco existía la posibilidad de cubrir los estudios el 2007, como lo había solicitado". Ante el hecho, Leonel decidió buscar algún tipo de asesorías o ayudas legales, acudió al SERNAC, pero su caso no tuvo respuesta. "A la fecha no he tenido ningún tipo de contacto y por supuesto cero interés de la gente de la universidad. El tiempo ha pasado, he perdido y reventando mis sueños y esfuerzos. Nunca he solicitado la devolución de mi dinero, lo que en realidad exijo es que todo este pago del 2006, incluida matrícula y anualidad, sea considerado como pago para el año siguiente, pero mi dinero se ha desvalorizado, y a nadie parece importarle".
Casos como el de Carolina, Dominique y Leonel ocurren en muchas instituciones y a muchos alumnos. De acuerdo al análisis Índice del Consejo Superior de Educación, emitido el 2007, las matrículas de enseñanza superior se han incrementado considerablemente, alcanzando cifras por sobre el 39 por ciento desde el 2002. Para el año pasado, la cantidad de matriculados reflejaba un número cercano a los 660 mil estudiantes, y se espera que para éste el número sea similar. Frente a esto, el índice de alumnos que deciden desertar de sus carreras profesionales o técnicas no es menor, pensando además que muchos de quienes interrumpen sus estudios deben continuar pagando el contrato que pactaron en un principio. Según las cifras concluidas por Índice, de los cerca de 370 mil estudiantes universitarios matriculados en 2004, el porcentaje de deserción alcanzó un 31 por ciento en su segundo año de carrera. Llevado a la práctica, esto significaría que sólo en las universidades, más de 100 mil alumnos podrían estar o estuvieron en situaciones similares. Además, el estudio refleja el desgaste que han sufrido carreras como Arquitectura e Ingeniería Civil, donde del total de alumnos matriculados sólo un 64 por ciento se mantiene en segundo año. Contrariamente, el área de Medicina, que es una de las más costosas y extensas, es la que registra la menor cantidad de deserción, sólo el 10% de los estudiantes. Mientras que en institutos profesionales y centros de formación técnica, el porcentaje de deserción a nivel general de las carreras ofrecidas aumenta hasta un 48 y un 46 por ciento, respectivamente.

Arrepentidos de firmar

El Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), con el fin de evaluar en materia de cobros cuáles son los temas e instituciones de Educación Superior que poseen mayores reclamos, entregó un estudio al respecto. De los mil 482 casos recibidos por el servicio, 113 fueron catalogados como "Cobros indebidos y/o injustificados", representando el 24,5 por ciento, porcentaje mayoritario dentro de los distintos tipos de reclamos recibidos.

Gran parte de estas denuncias (55,75%) fueron reunidas bajo la categoría de "Información de pagos", que incluye aquellos reclamos sobre deudas canceladas y que aparecen como morosas, trayendo como consecuencia para el alumno, el ingreso al registro de deudores y cobranzas judiciales.

A esta categoría le siguen los reclamos por intereses moratorios injustificados, abusivos e ilegales ante un atraso en el pago de las mensualidades (17,7%), mientras que un 8,85 por ciento de los reclamos fue debido a denuncias de "Incumplimiento de contrato" o cobros asociados a condiciones no establecidas en los contratos de las prestaciones educacionales. (Ver gráfico 1)

En relación a cuáles fueron las instituciones con mayores denuncias, del total de los reclamos analizados, 66 casos (58,4%) fueron atribuidos a universidades, de ellas 35 estatales y con aporte fiscal, y 31 en el rango de privadas. Por otro lado, los institutos profesionales presentaron 41 casos, alcanzando un 36,3 por ciento de los reclamos, mientras que los Centros de Formación Técnica obtuvieron la menor cantidad de denuncias: 5,3 por ciento, equivalente a seis de los casos analizados.

A pesar de que anualmente la cantidad de reclamos por parte de alumnos y apoderados supera el centenar, quienes se arrepienten de firmar el contrato educacional no tienen más alternativas que denunciar y esperar una posible solución a sus casos, la que no siempre llega, y a la que muchos dan por perdida, mientras deben pagar mes a mes la deuda que sus respectivas casas de estudios continúan cobrando. De los 113 casos analizados por SERNAC, sólo un 30,85 por ciento tuvo un resultado "favorable al consumidor", mientras que el 36,7, resultó desfavorable. El resto recibió orientación al respecto, desistió de su denuncia o su caso quedó en manos del Juzgado de Policía Local. (Ver gráfico 2).

Al enfrentar este escenario de incertidumbres muchos de los alumnos han decidido recurrir a otras instancias de apelación, como foros de denuncia en Internet, donde ven un espacio de libertad para presentar sin tapujos sus malas experiencias, y conocer a más estudiantes víctimas de este tipo de cobros, organizándose y recibiendo alguna asesoría para tratar de hacer algo en conjunto. En esta línea el sitio web Reclamos.cl es el más visitado, tanto por denunciantes como por empresas que desean conocer cómo son percibidas por el público. El foro recibe día a día casos de denuncias de alumnos sobre cobros irregulares y falta de transparencia en diversos ámbitos, tanto de universidades como de institutos o centros de formación técnica.

Con la relevancia de estos índices, la cantidad de estudiantes que deciden voluntaria o involuntariamente dejar sus carreras y que deben cumplir con los pagos contractuales no puede resultar insignificante. Y a pesar de que las casas de estudio ofrecen facilidades de pago, no todas tienen la disposición de rehacer un contrato, y al ser consultadas sobre este tema, la respuesta no es muy clara, aludiendo a que en tales situaciones los casos son analizados alumno por alumno, buscando siempre la mejor solución para cada uno. Si bien, la mayoría de los estudiantes ve estos cobros como injustos, también realizan una autocrítica, admitiendo la falta de atención en la lectura de los contratos que estuvieron dispuestos a firmar. Es lo que señala Carolina. "Fui demasiado confiada. Me fié de una institución del Estado que resultó ser una estafa. Cuando firmé el contrato, todo fue muy rápido y uno no se toma el tiempo para leerlo. Yo simplemente firmé". Por su parte, Dominique no cree ser víctima de cobros ilegales ni situaciones de estafas, pero sí ve estos como injustos, asumiendo gran parte de la responsabilidad de su situación actual, debido a su despreocupación por el contrato. "Lo que lamento es que no existan alternativas para anular las deudas cuando uno deja de estudiar, porque no hay otra solución que la de pagar. Son cobros injustos, lo ideal es que yo terminé de pagar cuando deje de estudiar".

 

¿POR QUÉ "CONGELAR" LA CARRERA?



En Chile, el tema de la deserción en la educación superior no se ha estudiado profundamente, y los escasos análisis para detectar sus razones están fundamentalmente orientados a la estimación de la magnitud del fenómeno, según publica el Consejo Superior de Educación, mediante diversos artículos en su sitio web.



De acuerdo al Informe Final sobre Deserción Universitaria, presentado por dicha entidad en enero de 2007, los estudios han llegado a la conclusión de que entre la gran variedad de factores explicativos, "los no académicos, son más importantes a la hora de explicar la deserción que aquellos que se vinculan con asuntos académicos". Esto significa que los aspectos de tipo vocacional/motivacional y socioeconómicos "resultaros ser los más influyentes a la hora de organizar situaciones de abandono temporal y permanente en la educación universitaria".


Al momento de ingresar a la educación superior, muchos jóvenes "desconocen o cuentan con escasa información y orientación sobre lo que significa estudiar una carrera, esto lleva a que tomen decisiones poco racionales o inconsistentes con sus preferencias".


En relación a los aspectos socioeconómicos, el informe señala que este tema es especialmente relevante para explicar los casos de deserción permanente. Se habla de aspectos socioeconómicos, y no solo económicos, ya que "están fuertemente asociados a cambios en las condiciones familiares de los jóvenes. Estas modificaciones en la estructura y composición familiar, que fundamentalmente se vinculan al nacimiento de hijos, muerte o enfermedad del jefe o sostenedor de familia, tienen un impacto negativo en términos de bienestar económico familiar, ya que alteran substantivamente la estructura presupuestaria".




 

 

 


SERNAC RECOMIENDA

Llamados a estudiar pausadamente la oferta de carreras e instituciones existentes, leer el contrato antes de poner la firma y consultar en la universidad o instituto por un reglamento interno que pueda ayudar al proceso de congelamiento, son algunas de las recomendaciones del subdirector del Servicio Nacional de Consumidor (SERNAC), Sergio Corvalán.



¿Es realmente ilegal el cobro por los meses en que los alumnos no estudian?


Es ilegítimo cuando el establecimiento cobra al alumno por algo muy distinto a lo que le ofreció en un principio, es decir, cuando el estudiante paga por un servicio que no recibe. Pero, cuando los servicios educacionales son los estipulados en el contrato, y es el alumno quien desea dejar de utilizar esos servicios, una vez firmado el documento no se puede hablar de ilegalidad. Los contratos son, por lo general, elaborados con una visión por parte del establecimiento con una proyección a 12 meses, que es el tiempo que en teoría, debería los estudiantes utilizar los servicios educacionales.



¿Cuál es el mayor beneficio que se puede tener en estos casos?

Si se da la situación de que la institución no cumple con lo que ofreció al estudiante, se puede ordenar una indemnización por lo que ha significado el gasto en dinero y además por daño moral. Pero esto lo determinan los tribunales, y hay casos en donde se devuelve sólo lo que se estipuló pagar en el contrato. Cuando la institución no paga lo que se ha comprometido a devolver, el caso puede llegar al Juzgado de Policía Local.



¿De qué manera los estudiantes pueden evitar este tipo de cobros?


Hay reglamentos internos que facilitan al estudiante el proceso de congelamiento. No son cláusulas existentes en el contrato, sino que normas que establece cada institución según sus principios. Pero, el llamado principal es a estudiar muy detenidamente antes de matricularse, porque los servicios educacionales no son regulados como compra/gusto. Tú puedes comprar una camisa y si no te gustó, devolverla o pedir un cambio. La educación no se regula de esa manera. Muchas veces ocurren decisiones a la ligera, alumnos que se matriculan en carreras que remotamente le gustaría, y que después no quieren pagar. Entonces, deben buscar muy bien con anterioridad, conocer la oferta académica y luego optar por sus preferencias.



 



 


Tipos de reclamos

Intereses



17,70%



Información de pagos



55,75%



Información de venta



7,96%



Aumento arancel



3,54%



Retracto



6,19%



Incumplimiento de contrato



8,85%



* Departamento de estudios. Sernac. Enero 2007


Resultado de denuncias

Resultado desfavorable al consumidor



36,70%



Resultado favorable al consumidor



30,85%



Desistimiento



3,72%



Se orienta



1,60%



Sin ítem



1,60%



Denunciado al JPL



0,53%



Información Sernac



0,53%



Varios



24,47%



  • Departamento de estudios. Sernac. Enero 2007


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