Año 6, N° 147, viernes 11 de abril 2008

Jaime Orpis

"De frentón, se metieron las drogas duras en el país"

Preocupado por la irrupción del crack y por algunas decisiones en Bolivia y Perú, sostiene que el problema de la droga es "tan grave" que, a su juicio, "deberíamos tener una autoridad dirigida y dedicada en un cien por ciento a este tema". Respecto a la crisis en su partido, Orpis es cauto, aunque no deja de dar recetas, buscando la paz interna y dejando en la "institucionalidad" la búsqueda de responsabilidades.


El senador Jaime Orpis Bouchon (UDI), es abogado, pero claramente su principal profesión es ser parlamentario -como diputado primero (1990-2002) y luego en la cámara alta-, por lo que sabe con creces manejarse en el ruedo político. Por lo mismo, entra con calma a la arena donde aparecen cuestionados y enfrascados en disputas concejales, alcaldes, dirigentes, parlamentarios y el ex candidato presidencial del partido de Jaime Guzmán.
Pero ante la crisis, también tiene algo que decir, principalmente, para retomar la tradicional cara homogénea y monolítica que acostumbraba tener la Unión Demócrata Independiente, la cual claramente se ha ido desdibujando con el tiempo.
Hoy si, su principal preocupación es el norte, la nueva Región de Arica y Parinacota y, por supuesto, el tema drogas, que ha sido motor de gran parte de su lucha política y social, la que ha desplegado a través de la Corporación La Esperanza

¿Cómo ha estado el clima interno dentro de la UDI?
La lección que debemos aprender de todo esto, es que estas cosas, lo ideal, es resolverlas internamente, como lo había sido históricamente en la UDI. Porque si hay algo que siempre se ha querido potenciar dentro del partido, es la amistad cívica que debe existir entre todos los integrantes. Y creo que eso fue lo que llevó a la UDI a transformarse en uno de los partidos más importantes del país. Entonces, cuando se producen estos temas, creo que debe volverse a las raíces. Y me consta que ese es el esfuerzo que ha tratado de hacer la directiva en términos de decir, "mire, a lo mejor no va a ser el primero ni el último problema que vayamos a tener, pero esto hay que resolverlo de otra manera". Muchas veces los partidos al crecer van perdiendo esas raíces, pero también cuando se producen los problemas, ese conflicto entre comillas, puede transformarse en una fuente de autocrítica para lo que viene.

¿Y ha compartido esta visión dura contra Lavín que ha habido en la UDI?
No me voy a referir a personas en particular. Creo que este planteamiento es válido para todos. Para el militante más modesto hasta para quienes van ejerciendo cargos públicos en el partido. Esa es la lección que debemos seguir y creo que la UDI debe realizar un esfuerzo tremendo por salir fortalecido de toda esta situación.

¿Cree que ha habido demasiada declaración cruzada que ha roto la armonía interna?
Hay un dicho que afirma que las palabras sacan palabras, las declaraciones sacan declaraciones, pero me resisto a pensar que esa amistad cívica se haya perdido dentro de la UDI. Pero si se ha perdido, hay que restituirla.

A la luz de estos hechos, han salido a colación diversos municipios con problemas o irregularidades, encontrándose también casos donde hay ediles de RN. Particularmente, hay uno en su circunscripción, en Arica...
Aprendí una lección a partir del caso Spiniak, que es que hay que ser extremadamente prudentes al momento de emitir los juicios. Creo que la institucionalidad es la que al final tiene que operar, porque muchas veces los tiempos de la Contraloría, de la justicia, no tienen una relación directa con los tiempos de la dignidad de las personas. Yo, por lo menos -porque me tocó conocer muy de cerca el caso Spiniak, particularmente con Jovino (Novoa)-, opté por una máxima que es la prudencia. Que sean las instituciones las que se pronuncien y no voy a prejuzgar a nadie antes de que esas resoluciones no estén.

¿Pero en términos generales, coincide con Lavín de que el tema de la corrupción no es patrimonio de la Concertación?
Lo que sostengo es que cada caso hay que demostrarlo. Y no me voy a pronunciar de ninguno en particular mientras las instituciones no terminen su trabajo ¿Qué me deja tranquilo? Que hay una Contraloría que demostró ser tremendamente independiente; están los tribunales de justicia paralelamente; y creo que sólo ellos determinan el tema. Y sobre la base del pronunciamiento de ellos, son las consecuencias y las acciones que tendrá que ejercer cualquier partido en este país al actuar respecto de quienes se vean involucrados.

¿Hay una falencia en la estructura municipal que permite que se den este tipo de irregularidades?
Creo que lo que faltó en una época fue una Contraloría más proactiva. Uno podría irse por el camino fácil que es decir: "bueno, a raíz de todo lo ocurrido, le coloco más cortapisas a la gestión municipal". Y, al final, podemos cometer un tremendo error, en el sentido de que, siendo los municipios las instituciones que están más cerca de la ciudadanía, que tienen que actuar de manera bastante ejecutiva y proactiva para solucionar los problemas reales, en términos legislativos coloquemos cortapisas que van a dificultar su acción. Y hay una segunda línea, que es fortalecer la Contraloría. Y me inscribo, en términos generales, con la segunda, es decir, una Contraloría mucho más proactiva, dotándola de más recursos, de mayores procedimientos. La Contraloría, si uno ve los presupuestos anualmente, es la pariente pobre de las instituciones públicas.

¿Cuál piensa que es la línea más adecuada para conquistar el Poder Ejecutivo: seguir por esta línea del desalojo o la planteada por Lavín?
No creo que esté entre el desalojo y el aliancismo-bacheletista, que son dos polos del tema. Creo que está por que la oposición ejerza la función fiscalizadora como le corresponde a cualquier oposición, pero paralelamente ser capaces de lograr los grandes acuerdos que necesita Chile. Encuentro que son dos cosas que no son excluyentes y que ambas son extremadamente sanas en el país.

DROGAS
Siempre fue su preocupación la seguridad ciudadana, particularmente el tema drogas, después años de lucha desde el parlamento ¿Cómo evalúa el problema de los estupefacientes en el país?
Muy delicado, creo que la gravedad del problema no se condice con el tipo de soluciones que estamos entregando. Hoy día el "cóctel" que tenemos, es mucho más delicado. De frentón, se metieron las drogas duras en el país. La Corporación (La Esperanza) ha ido advirtiendo que un porcentaje significativo de personas que han ido a pedir ayuda ya son adictos al crack. Tenemos las drogas químicas; una frontera completamente vulnerable con países como Perú y Bolivia que producen la mitad de la cocaína del mundo -y que por políticas, particularmente de Evo Morales, de legalización, tenemos una mucha mayor oferta-; y el aumento significativo en el caso de las producciones en el sur peruano. Y esa mayor oferta al final, la termina recibiendo Chile, que hace muchos años dejó de ser un país de tránsito y pasó a ser un país consumidor. Hoy día la droga, definitivamente, dejó de ser un problema individual que afecta a un consumidor determinado, sino que pasó a tener una dimensión pública que está afectando a la comunidad en materias como seguridad ciudadana. Estudios de Paz Ciudadana, por ejemplo, determinan que el setenta y tanto por ciento de los delitos de mayor connotación social se cometen por personas bajo efectos de la droga.

¿El Conace está muy limitado en su funcionamiento o en sus capacidades?
El Conace hace todos los esfuerzos que puede, pero hoy día, en términos institucionales, si uno ve el Conace dentro de la jerarquía institucional del país, está en un rango de tercera categoría. Creo que es tan grave el problema que, en términos institucionales, deberíamos tener una autoridad absolutamente dirigida y dedicada en un cien por ciento a este tema.


"Arica es un problema de Estado"

¿Cuál cree que es el camino correcto que debe tomar el gobierno para enfocar el tema de Arica?
Hoy día son dos provincias y una nueva Región que se encuentran muy deterioradas, que se está produciendo una disminución de la población, con una cesantía estructural sobre los dos dígitos prácticamente por una década, con una falta de inversión feroz y creo que el Gobierno, el Estado de Chile, no ha tomado conciencia de lo delicado de la situación. Después de muchos años de mucho bregar, se nos ha abierto una ventana, que ha sido fruto de que los propios ariqueños se han ido organizando. A partir de esta organización, se ha abierto un espacio, al menos, en el que Gobierno ha entendido que el problema de Arica y Parinacota debe ser tratado como de Estado y no a través de medidas aisladas. Y, por primera vez en la historia, o desde hace mucho tiempo, el Senado, particularmente la Comisión de Economía, ha tomado este tema como de Estado para ser garante de una solución. Y la Presidenta de la República, en una reciente reunión que tuvimos junto al senador Zaldívar, se comprometió a que en 30 días tenían una respuesta respecto a esta política de Estado. Creo que no hay derecho que Chile tenga en esta situación a dos provincias que son la puerta de entrada a dos países con los cuales permanentemente tenemos problemas limítrofes. La mejor manera de ejercer soberanía es a través de tener una zona tremendamente dinámica, en que lejos de producirse un despoblamiento, se produzca poblamiento y que, en vez de tener una economía deteriorada, tener una economía pujante.

Finalmente, queda prácticamente un año y medio para definir si va a la reelección ¿Tiene el corazón divido, supongo, entre Arica y Parinacota y Tarapacá?
Hoy día me voy a concentrar cien por ciento en tratar de sacar una buena propuesta para Arica y Parinacota. Y, después, sé que tengo que tomar una decisión que va a ser muy difícil, porque le destinaba igual tiempo y me he involucrado con la misma intensidad tanto con los problemas de las provincias de Iquique y Tamarugal y las provincias de Arica y Parinacota.