Año 6, N° 147, viernes 11 de abril 2008

Encuentro en Rosario

Operación Derecha

Los principales referentes de la derecha latinoamericana se reunieron en Rosario a debatir sobre: “Los desafíos de América latina: entre las falencias institucionales y las oportunidades de desarrollo”. Entre ellos, Roger Noriega, Mario Vargas Llosa y Sebastián Piñera.

La segunda ciudad más importante de la Argentina es Rosario, ubicada a más de 300 kilómetros al norte de Buenos Aires y recostada sobre la ribera del Río Paraná, el curso de agua dulce que desemboca en el Río de la Plata, considerado el más ancho del mundo y ahora transformado en una febril ruta de tráfico de alimentos hacia todo el orbe.

Su puerto administra el 75 por ciento de las exportaciones cerealeras del país y es uno de los principales símbolos de la reactivación local, especialmente del campo, el sector que mantiene una dura pelea con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Ése fue el lugar y el escenario elegido para que los principales referentes de la derecha latinoamericana se reunieran a debatir sobre: "Los desafíos de América latina: entre las falencias institucionales y las oportunidades de desarrollo".

El pretexto fue un seminario organizado entre el 27 y 28 de marzo para conmemorar los 20 años de la Fundación Libertad de Rosario, una de las organizaciones argentinas que mantiene "vínculos inmejorables" con los sectores más conservadores de la derecha republicana de los Estados Unidos. Tan estrechos que la mayor parte de los discursos fueron atentamente escuchados por Roger Noriega, el polémico ex subsecretario de estado para América Latina que llegó a la "Chicago Argentina" en calidad de "invitado especial".

"Hay liberales fanáticos que le han hecho mucho daño al pensamiento liberal. Creen que todo se resuelve con la economía, por eso el liberalismo no puede quedar en un partido político: no debemos ser sectarios ni dogmáticos", advirtió el escritor peruano Mario Vargas Llosa en su discurso de apertura. El escritor fue la estrella del evento. Como presidente de la Fundación Internacional Libertad, encabeza una organización apoyada por Washington para articular "la defensa de las ideas y los valores de la economía de libre mercado" entre los republicanos norteamericanos, sus aliados latinoamericanos y la derecha española, encarnada en el Partido Popular, cuyo principal referente, el ex jefe del Gobierno José María Aznar terminó el encuentro con un encendido discurso a favor de la política guerrerista de George W. Bush en Medio Oriente.

Entre la apertura de Vargas Llosa y el cierre de Aznar, durante dos días desfilaron los ex presidentes Francisco Flores, de El Salvador; Osvaldo Hurtado, de Ecuador; Jorge "Tuto" Quiroga, de Bolivia, Luis Alberto Lacalle de Uruguay, y Vicente Fox de México quienes hablaron sobre "Una visión sobre el futuro de Latinoamérica", aunque todos se dedicaron a multiplicar sistemáticamente sus críticas contra los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Raúl Castro en Cuba.

Ante el polémico ex subsecretario de Estado para América Latina Roger Noriega y los empresarios argentinos Francisco de Narváez, Santiago Soldati y el chileno Sebastián Piñera, los ex presidentes coincidieron en que "los populismos son una verdadera amenaza para la región".

El ex presidente boliviano "Tuto" Quiroga cosechó las mayores ovaciones cuando dijo, soy un ex presidente, y tengo el honor de saludar el futuro mandatario de Chile, Sebastián Piñera, que ha venido a debatir entre nosotros. El dueño de LAN se limitó a saludar la deferencia y sonreír con elegancia, pero su presencia fue leída en Rosario como un fuerte espaldarazo del chileno a la última etapa de Bush en el gobierno y una muestra de las excelentes relaciones que mantiene con Washington, ya que ex funcionarios presentes como el oscuro Roger Noriega no ahorraron elogios a la hora de evaluar la performance electoral que desarrolló Renovación Nacional en las últimas presidenciales. Para la mayoría de los asistentes, "la salida a tanta amenaza populista es el modelo chileno", aunque todos los consultados por El Periodista dijeron tener serias dudas acerca de la existencia de grandes desigualdades en Chile, algo que sorprendió a la prensa presente por la falta de conocimiento de la situación nacional y la realidad latinoamericana. Los discursos fueron, al menos, un recorte polémico que despertó críticas y repudios en todo Rosario.

"Las exposiciones fueron bastante superficiales, están muy comprometidos con la coyuntura", dijo el economista y politólogo español Pedro Schwartz a El Periodista. El intelectual colabora con la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que preside el ex mandatario José María Aznar y fue la única crítica que se pudo escuchar.

La presunta mesura inicial del autor de "Pantaleón y las visitadoras" fue ignorada por sus pares. El filósofo guatemalteco Armando De la Torre dijo que "la pobreza es el estado natural del hombre" y que gracias a la economía de libre mercado "la humanidad esta en uno de sus mejores momentos", por lo que "las opciones colectivistas de Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador" estaban "condenadas al fracaso".

A su turno, el economista argentino Alberto Benegas Lynch recordó que Hugo Chávez es un "ejemplar del Orinoco" que llevará a su país al desastre y el militante anticastrista Carlos Alberto Montaner consideró que hay "tres tipos de izquierdas en América Latina: una clásica, otra vegetariana y otra carnívora". El escritor, residente en Miami, "amigo de los Estados Unidos" y vinculado, según sus opositores, a la CIA, consideró que el continente tiene la suerte de tener al gobierno de Michelle Bachelet en Chile y goza de "la reeducación de Alan García en Perú. Qué alguien me diga qué tomó ese hombre para dejar de ser un peligro...", dijo el orador, ante al aplauso rabioso del auditorio.

Por su parte, el ex canciller mexicano Jorge Castañeda consideró que "las FARC son una narcoguerrilla que ignoran las elecciones legítimas en Colombia" y olvidó una guerra civil de 40 años en solo segundos.

El ex mandatario azteca Vicente Fox, mientras tanto, reconoció que "en México estamos en medio de una verdadera guerra contra el narcotráfico: hay muertos todos los días". Sus palabras estuvieron orientadas para relacionar el caso mexicano con Colombia a fin de hacer un reconocimiento público al presidente Álvaro Uribe con la implementación del Plan Colombia y la guerra que mantiene con las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Para todos los expositores, no hay dudas sobre las noticias difundidas por Bogotá acerca de la presunta existencia de plutonio en manos de la guerrilla colombiana. "Qué poca prudencia, todavía no está confirmado y estos señores lo repiten a boca de jarro", dijo un corresponsal español a esta revista.

Ésas fueron las últimas arengas que se escucharon, antes de que comenzaran los repudios. Luego del último almuerzo del evento, todo terminó en piedras, balas de goma y gases lacrimógenos, cuando distintas organizaciones sociales de Rosario se concentraron en la Plaza del Che para repudiar la presencia de los representantes de la derecha internacional.

Cuando el acto estaba finalizando, se vivieron momentos de tensión. Un grupo de manifestantes intentó cruzar el vallado policial que protegía el área del seminario y en un instante, comenzaron a volar las piedras. La policía respondió disparando balas de goma y gases, logrando dispersar a los manifestantes. No hubo detenidos, pero para los jóvenes militantes que organizaron el acto, "se trató de un repudio globalifóbico de Rosario, la tierra natal del Che, contra toda esta gente", dijo Manuel, un joven de 22 años que resumió así su experiencia ante El Periodista, cuando salía de los gases lacrimógenos.

Pero, a pesar del mal rato, los más de 400 asistentes no se privaron de hablar de la situación por la que atraviesa la Argentina.

Durante los días del seminario, el tránsito de las embarcaciones fue reducido y desde la ribera se podía ver a los cargueros anclados, esperando el momento de recibir la preciada carga. "No llegan al puerto porque los camiones que traen todo no han llegado por culpa de la intransigencia del gobierno", dijeron desde la organización del evento. Otros llegaron más lejos: "están todos ahí porque ya no hay granos para cargar, el paro agropecuario está poniendo al gobierno de Kirchner al borde", repitieron durante dos días. Pero El Periodista se comunicó con dos exportadoras de cereales y nunca reportaron problemas para los embarques mientras duró la crisis del campo. Entre visiones polémicas y el repudio de sus habitantes, Rosario fue mucho más que un espejismo para la derecha latinoamericana, fue el escenario elegido para decirle al mundo que todo podría ser peor.