Año 6, N° 151, viernes 20 de junio 2008
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Jaime Gajardo
"La LGE está muerta"
(Por Francisco Martorell y Susana Rojas)A sólo horas de la marcha que el Colegio de Profesores y la Asamblea Nacional convocaran para el pasado 18 de junio en Valparaíso, y que dejó como resultado a más de 160 detenidos entre estudiantes secundarios y universitarios que se adhirieron al paro, el Presidente del gremio explica el porqué del rechazo tan absoluto a la ahora famosa LGE.

Está a la cabeza de uno de los movimientos sociales más fuertes y perseverantes de los últimos años: los profesores. Secundados por la revolución social engendrada por los "pingüinos", el gremio ha sabido hacerle frente a todas las propuestas de mejoras educativas planteadas por los gobiernos de la Concertación. Sin embargo, es hoy quizás cuando enfrentan la máxima prueba de esa lucha que llevan librando con fuerza desde hace años, ya que hace algunos meses, en un histórico acuerdo sellado a fuego entre la Alianza y la Concertación, la clase política se comprometió frente a todos quienes quisieron mirar, a concretar un proyecto que mejoraría la calidad de la educación y que ante todo, corregiría los vicios del sistema actual.
Bautizada genéricamente como Ley General de Educación, la LGE es la misma que tiene hace más de un mes paralizados a colegios y universidades de todo el país, la misma que aúna a los docentes en una sola voz, y la misma que amenaza con transformarse en el último dolor de cabeza de la Presidenta.

¿A su juicio, la Ley General de Educación sobrevivirá a este movimiento o morirá?
Creemos que muere, porque este proyecto se ha descalificado a sí mismo. Por una parte, surge en el marco de los consensos, pero una vez logrado un acuerdo, la derecha plantea una alianza. Después le hace una indicación el Ejecutivo, y vuelve a ser negociada con la derecha. Entonces, partimos con recomendaciones de la Comisión Asesora de la Presidencia; se envía un proyecto que no recoge todo y después debemos hacer un acuerdo con la Alianza, donde podan aún más. Esto ha generado el desgaste del proyecto porque está siendo piloteado por todos lados.

La presidenta ha dicho que sin mayoría lo único que se puede hacer es negociar…
Es que cuando fracasa la política de los acuerdos, el único aspecto democrático que pueda prevalecer son las mayorías, y hoy las mayorías no están en la línea del proyecto LGE. Si conservamos las ideas que hay en ese proyecto, conservamos lo que está en la LOCE. Aquí están plasmadas las ideas de un sector minoritario de este país, que quiere leyes de mercado, privatización, licitar las escuelas. No se incluye en esta LGE lo que están opinando las mayorías. Entonces, si bien es cierto que ella necesita los votos en el parlamento, si hiciera hoy una consulta pública, un plebiscito para apoyarse en las mayorías, el mundo ciudadano se manifestaría en contra. Entonces, para sacar este proyecto ella debe recurrir a otros.

¿Qué le falta a LGE para ser aceptada por el Colegio de Profesores?
Ante todo deja aspectos sustanciales de lado y no erradica la selección ni el lucro, aspectos capitales para el Colegio. Además, de cambios en el financiamiento, tiene que plantear modificaciones en la administración de la educación terminando con la municipalización. La educación no puede seguir siendo financiada como lo está hoy, porque lo que destina el Estado es muy poco y la modalidad afecta a los más pobres, porque se paga por asistencia media cuando en realidad debería pagarse por necesidades, por presupuesto.

¿Y por qué es tan importante erradicar el lucro?
Si bien es cierto que es legítimo el lucro en alguna actividad humana, éste debe ser con fondos propios no con recursos de todos los chilenos que están destinados al gasto social. Al aplicarse el financiamiento compartido en la educación, se va reuniendo a los individuos en ciertos grados y estados, entonces va juntando a privados con privados, a medianos con medianos, y a los más ricos con los más ricos. Una de las falencias más graves que tiene la educación chilena hoy, es la segmentación que discrimina; la inequidad que se reproduce en el ámbito económico, también se está dando en el ámbito educativo. Segmentación es formar grandes guetos en la ciudadanía, grupos que a veces ni siquiera se conocen entre ellos.

¿Para ustedes tanto el lucro como el tema de la selección son intransables?
Claro, porque el lucro lleva a la segmentación y nosotros creemos que el sistema educativo debe ser inclusivo, reunir a las personas y ser una plataforma común para todos, independiente de la condición socioeconómica. Que en cada barrio se asegure un colegio de excelencia, donde las personas puedan acceder a una educación de calidad. Hoy, si usted paga 200 o 300 mil pesos, a sus hijos le enseñaran música, artes plásticas, idiomas. En las escuelas públicas sus horas quedan reducidas a lograr objetivos; no tiene música; el arte es optativo; se les enseña sólo un idioma, es decir, los niños pobres están recibiendo una educación limitada, con menos objetivos a lograr que otros individuos, y para nosotros, eso es intolerable.
Puede haber un niño que quizás será un gran compositor o escritor, pero si ese niño hoy estudia en la escuela pública con el actual sistema, es posible que se pierda.

¿Coincide en que el lucro también ha permitido que surjan profesores de universidades con al menos dudosa reputación?
Claro, porque se ha hecho un buen negocio para las universidades y otros formar profesores. De ahí que la formación inicial también es clave, que haya una acreditación….

¿Qué piensa usted cuando se critica la calidad de los profesores?
La visión de que sólo mejorando las prácticas en las aulas y la calidad del maestro, superará la calidad de la educación, es falsa. Ese es un aspecto, pero hay otros factores que influyen en la calidad de la educación. Aquí hay que evaluar las políticas educativas, porque todo este sistema está orientado en una política determinada. Hay que evaluar el contexto, el proceso, el contenido y el resultado. Hay realidades sociales que revientan en la escuela, realidades como la delincuencia, la pobreza, la violencia intrafamiliar o el desempleo, afectan el medio de aprendizaje y el profesor debe asumir esas realidades, y muchas veces no está preparado o no tiene las herramientas para enfrentar esa realidad. Hay lugares donde prácticamente no se puede hacer clases, porque es tal la violencia y los problemas de drogadicción, que es muy difícil encarar esto si no es con políticas especiales. Estos elementos inciden en la motivación, ¿y qué puede aprender un joven si no está motivado? ¿Y la motivación sólo responsabilidad de los maestros? Un sistema que no da expectativas, que es plano, que no garantiza ascenso social, no motiva. Todo esto incide en el deterioro de la calidad de la educación.
Y los malos profesores… ¿no tendrían que salir del sistema?
Mire, anoche lo decía no sé en qué lugar, usted sea malo, mediano o excelente lo echan igual del sistema, porque hoy no hay protección alguna para la labor docente, no hay estabilidad laboral, no hay carrera profesional, si usted se manifiesta en forma critica y cuestiona políticamente al municipio lo echan, o sea estamos desprotegidos.

¿Que le ha parecido la irrupción de la iglesia católica en el debate?
La iglesia tiene varios colegios a su haber, y creo que ellos defienden la educación pública, pero han sido partidarios del actual modelo y están por aprobar la LGE tal como está hoy. Ellos abogan porque no se altere mayormente el sistema educativo actual. Creo que la iglesia más bien está velando por sus intereses corporativos que por los del país. Puede ser duro lo que estoy diciendo, pero creo que hay que mirar esto en el contexto nacional. Hay que tomar conciencia de la realidad de la segmentación y de la discriminación que está produciendo este sistema educativo.

La ministra de Educación dice que no modificará el proyecto…
Ella se ha equivocado varias veces. Ha insistido en esto de la política de los acuerdos y se ha estrellado una y otra vez. No quiere dar su brazo a torcer y eso le puede costar el cargo o sus proyecciones futuras en el ministerio, porque cuando una política no resulta, tiene que revisarla, volver a la carga con ella pero recogiendo las correcciones, y el ministerio no hace esto. Por otra parte, descalificar los movimientos, diciendo "los profesores están reflexionando, no están en paro", cuando usted tiene un movimiento tremendo a nivel del país; cuando tiene colegios que llevan más de un mes sin clases; cuando ve múltiples formas de expresarse contra la LGE, porque hay una tremenda cantidad de acciones, medias dispersas o muy anárquicas, pero todas son de envergadura, y la ministra dice "esto será aprobado igual", es equivocarse; es desconocer un movimiento potente, y además, aquí nadie tiene clara la rueda de la fortuna, esto dependerá mucho del movimiento, el que en vez de decaer se ha fortalecido.

¿Qué pasa si el proyecto no sale?
Nosotros planteamos una mesa de negociación, con interlocutores válidos que representen sectores. Por ejemplo, a los secundarios, universitarios, al colegio, apoderados. Es necesario darse tiempo para el debate. Que esto sea materia de debate en las municipales y en las parlamentarias del próximo año. Nosotros queremos hacer la propuesta de un congreso educacional, para que estén todos los actores, no sólo el magisterio.

¿Y ese camino se puede transitar con la ministra Jiménez?
Lo veo difícil porque ella se la ha jugado por insistir en la política de los consensos, de los acuerdos, en descalificar a los movimientos sociales, en minimizarlos. Si la ministra dice que hubo un 30% de adhesión al paro de ayer, es una locura, porque la propia Asociación de Municipios habla de un 70%, entonces ubiquémonos. El ministerio no puede hacer oídos sordos a lo que está pasando. Ella tiene que entender que hay un movimiento nacional potente; que hay un gran descontento; que se ha abierto paso a la alternativa, y debe registrar eso, monitorearlo y actuar acorde a ese registro, porque hasta el momento, sólo han sido escuchados los neoliberales, los expertos sabios, todos estos modernizadores, pero de repente surgió la alternativa y otros empezaron a llevar el pandero, ahí recién se equilibró el debate.

¿La única salida es la mesa de negociación?
Hay que darse tiempo para el debate, porque esto ya se chacreó. Hay que organizar un congreso nacional de educación, que sea convocado por el Gobierno, y hay que conformar una mesa que sea representativa de todos los sectores. No puede ser cualquier mesa, sino una que refleje al mundo organizado que está preocupado de este tema, que tiene propuestas que deben ser analizadas y discutidas. Aquí hay que hacer un proyecto de mayorías no de minorías.

Algunos dicen que si la LGE es un poquito mejor que la LOCE ¿Por qué no apoyarla y luego hacer los cambios que ella requiera?
Eso es falso. La disyuntiva no es entre LOCE-LGE, porque son lo mismo. Incluso, la LGE es un retroceso porque en la LOCE estaba el lucro de hecho y ahora quedó de derecho. Le quieren incorporar cláusulas absurdas, como por ejemplo que un profesional con ocho semestres pueda ejercer la docencia, ¿por qué? Hay que ser profesor para ejercer como tal; ninguna profesión aceptaría algo así, sin embargo en esta LGE se estipula esta cláusula. La disyuntiva de hoy es, educación de mercado-camino privatizador o educación pública-estado garante. Si hilamos más fino, lo que buscamos es un sistema mixto de educación, donde haya privada, más regulada eso sí, estamos de acuerdo en eso, pero también un sector que sea de propiedad estatal y que termine con la municipalización. Así como los privados pueden levantar áreas, también el Estado debe poder hacerlo. Esa mentalidad ortodoxa, talibán, de sectores que sólo ven la solución en la privatización, es falsa, y la experiencia lo ha demostrado. Si queremos mejorar la calidad de la educación, el magisterio debe tener un trato, una regulación digna, y condiciones de trabajo dignas, todas cuestiones que hoy día no tiene.

Jaime Gajardo, LGE,“Los niños pobres están recibiendo una educación limitada”
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