Año 6, N° 151, viernes 20 de junio 2008
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Nacidos entre 1980 y 1989
¿La última generación cuerda?
(Por Montserrat Martorell) Dicen que fueron felices, sin MSN ni tribus y que vivieron grandes cambios, como la caída del muro de Berlín. Jugaban en la calle, se tiraban bombitas de agua y no apostaban a ser grandes, adelantar sus experiencias sexuales o seguir modas al pie de la letra. Hoy se reúnen en Facebook y, sin tapujos, aseguran: “Yo nací entre 1980 y 1989: La última generación cuerda”. Ya suman 200 mil.

"No tuvimos Playstations, 99 canales de televisión, pantallas planas, sonido surround, mp3s, iPods, computadores e Internet, pero nos la pasábamos de lo lindo tirándonos bombitas de agua o manguereándonos" afirma Santiago Naretto (22), fundador de "Yo nací entre 1980 y 1989: La última generación cuerda", grupo que por estos días da que hablar en la gran red virtual de Facebook y que surgió, en palabras de su creador, "para reivindicar una generación, la de todos aquellos que nacimos en los 80".

Ivo Aravena (27), uno de los 184 mil 288 miembros que reúne el espacio, afirma sobre lo dicho que les faltó agregar "y éramos felices así".

¿Quiénes son los que conforman esta generación? ¿Cuál es su sello?

Nacieron entre 1980 y 1989, disfrutaron con programas como "El Profesor Rossa", "Cachureos", "Las Tortugas Ninja" o "Los Pitufos". Contemplaron los anuncios de los primeros celulares y crecieron escuchando a Los Prisioneros, Soda Stereo, Madonna y Michael Jackson.

La bautizada "generación cuerda" son aquellos que vieron al cóndor Rojas en el piso simulando una herida en el Mundial de Fútbol de 1990, fueron observadores, desde el colegio, de las hazañas de Marcelo Salas e Iván Zamorano –la dupla Za-Sa– en Francia 98 y se emocionaron hasta las lágrimas con películas como: "Superman", "ET", "Mi amigo Mac", "La Historia sin Fin" o "En busca del Arca Perdida".

Una generación que comía jugo en polvo y ni siquiera soñaba con tener un celular, conectarse a Messenger o disfrutar del cable que recién llegaba a Chile. Niños que no sólo viajaban en autos sin cinturones de seguridad traseros, sillitas especiales o air-bag, sino que andaban en bicicleta sin casco, protectores para rodillas o codos. Jugaban al "ring ring raja", corrían a sus casas a ver al topo Yiyo acompañado de una deliciosa leche con Cola Cao y no sabían lo que era estar durante horas sentado frente a una pantalla.

"Crecimos sin Barney", declara Alejandro Schmauk (23) sobre esta generación que hoy, en el 2008, tiene entre 28 y 19 años y se caracteriza por ser la primera que se divirtió con los video juegos, fue cliente frecuente de los parques de atracciones, observador de los dibujos animados en color y expertos en enviar el currículum por Internet.

LA GENERACIÓN DE LA TRANSICIÓN

"Somos más responsables, conscientes de la realidad y del presente", afirma Ivo Aravena, uno de los representantes de esta generación.

Por su parte, Alejandro Schmauk (23), quien se unió al grupo básicamente porque nació en esos años, cree que de generación a generación "los mocosos son más miembros de un sistema que han creado los medios y no la gente. Ya no hay sentido común y la moda se los lleva a todos". Agrega que "cada vez los ideales populares son basados más en la ignorancia que en las ideas propias y la cultura. Son manipulados por las masas y MTV les comió la cabeza", declara este piloto de la Fórmula 3.

Santiago Naretto, fundador en Facebook del grupo "Yo nací entre 1980 y 1989: La última generación cuerda", aclara que su grupo etáreo se caracteriza por "esos juegos sanos, salir a la calle y no tener miedo a un asalto o ver Carrusel de niños y que no te tilden de gay. No necesitábamos un Nintendo para entretenernos: podíamos jugar a las bolitas, a las cartas, los tazos o el trompo... que ya no se ven".

Schmauk, por su parte, quien estudia comunicación audiovisual, señala que cuando era un pre adolescente "enfrentaba la realidad, la podía tocar y tenía la posibilidad de cambiarla. Es bueno mantenerse pensando en eso; que el mundo no es como te lo ponen. En que la sociedad no se gana siendo más igual que el resto" aclara.

Nicolás L. (21), otro de los miembros que tiene este grupo en la red, afirma que la diferencia entre esta generación y las demás es que "nos toco vivir en una época histórica, ‘sándwich’. Somos los pioneros en muchas cosas, como el uso de Internet y tecnologías, y a la vez tuvimos que aprender a hacer cosas que ya no se hacen, como pegar láminas en los álbumes con stick fix" y agrega que "vivimos cosas espantosas como los atentados del 11 de septiembre y alegrías inmensas como la caída del Muro de Berlín. Somos una generación que ha tenido que convivir con lo antiguo y lo nuevo", finaliza.

¿Los hace ello una generación ambigua? "En lo absoluto" responde Nicolás. "Nuestra generación es muy marcada. Entre el 88 y el 90 hubo muchos cambios y aperturas. Somos una generación de transición. Justo el cambio generacional y de mentalidad", finaliza.

Aravena coincide con él: "Pasamos del Atari a tener cable, Nintendo... todo rápido" y añade que "éramos más ingenuos". Al respecto Nicolás agrega que "yo era feliz jugando con mis amigos del barrio, no necesitaba "poncearme" a nadie ni agarrarme a una niña a los nueve años". Respecto a ello afirma que "me gustaría que mis hijos tuvieran la misma posibilidad de crecer inmaculados, que conozcan lo que es leer Palomita Blanca, El Principito, El Diario de Ana Frank en papel. Me da susto que en unos pocos años eso deje de existir, como los discos de vinilo, que sepan cómo funcionan las cosas y que no lo den por hecho, que sepan que la leche viene de la vaca y no de la góndola del supermercado", sentencia el joven.

Kristel Pino, una adolescente pokemona, afirma que la gran diferencia entre su generación y ésta, los que nacieron entre el 80 y 89, es que "ellos son más de conversación, salir a tomarse algo, en cambio a nosotros nos gusta ir a fiestas, bailar" y añade que "ahora son más fomes". Sin embargo, tiene la historia clara respecto a las tribus urbanas: "Esto es la moda, son cosas que pasarán", señala mientras disfruta con su grupo de amigos con los que asiste frecuentemente a discoteques pokemonas, "como la Taladro", agrega.

Respecto a si son o no, la última generación cuerda, Schmauk enfatiza que "no sólo del país sino del mundo" y declara que "no le enseñaría a mis hijos a ser un simple molde de la moda".

Razones sobran. Actualmente muchos jóvenes pertenecen a tribus urbanas, viven precozmente su sexualidad y buscan referentes en ciertos personajes de la farándula criolla: "Cada vez se ven más pendejos, de 10 años, peinados a lo Pinilla" asegura Alejandro, quien agrega que "mientras más taquilla y más se creen el cuento de la moda, menos esperanza encuentro en sus cabezas. En mi tiempo por lo menos si eras punk tenías algún nivel de crítica social realista. Hoy un pokemón te habla de Daddy Yanke" señala.

Nicolás L. coincide con este temprano despertar sexual. "La primera vez que me hablaron de un condón tenia 13 años. Hoy mi hermana de nueve ya sabe cómo y por dónde se hacen las guaguas", exclama el estudiante universitario.

Por su parte, Santiago Naretto, administrador del espacio en la web, sentencia que "actualmente los niños están viviendo en un mundo tecnologizado: sin llenar álbumes de fútbol, novelas o alguna serie juvenil".

¿Todo tiempo pasado fue mejor? Alejandro Schmauk es categórico: "Éramos más felices al ciento por ciento" y agrega que "tratando de ser lo que nos dicen que tenemos que ser nunca vamos a desarrollarnos individualmente, y eso es primordial para ser feliz; ser como quieres ser y como te nace. Si lo único que has vivido es a través de una pantalla que te dice cómo debes ser para alcanzar el éxito nunca vas a alcanzar la paz interior. El hombre en la masa se pierde", indica. Por su parte, Santiago Naretto comparte la apreciación de Alejandro y afirma que "con menos cosas materiales éramos más felices".

Nicolás, sin embargo, no coincide con ambos.

"Hoy los niños son felices jugando en Internet, comiendo dulces, siendo obesos y viendo tele. Yo era feliz pegando láminas en los álbumes. La felicidad no se mide por lo que tienes sino por el momento, y en ese momento yo era tan feliz como los chicos de hoy", aclara y añade que "es difícil comparar porque uno ya no es de la siguiente generación, entonces no sabe cómo se sienten los peques hoy".

Ivo Aravena, por el contrario, cree que "sí éramos más felices" y agrega que "aunque suene irónico, mi visión de hoy es que hay más libertad, pero también más presión. Es cosa de ver cómo crecen las enfermedades entre los jóvenes".

Añade que "antes había dictadura, y menos acceso a lo material. Había más pobres, pero no sentían la necesidad de tener un celular. El acceso a todo: educación, plata, política... produce un efecto en que la gente se hace mas competitiva, menos humana y más egocéntrica. Antes hablabas con tu vecino, jugabas con él. Hoy eso casi no pasa".

"CAMBIO TAZOS POR PC"

¿Cómo era la vida común de un pre adolescente hace más de 10 años? "Ir a clases, pasarlo bien, aprender algo, jugar Nintendo con mis amigos de infancia, alucinar con un juego que hoy lo tengo guardado para mis nietos, tomar Coca Cola en botella de vidrio o Free" afirma Ivo Aravena, quien se dedicaba a juntar láminas de álbumes, y agrega que "era menos ansioso, todos lo éramos porque no había más. ¿Has visto la angustia que le produce hoy a una niñita de 14 años no tener un celular mejor que su amiga? A mí me da pena ver a lo que hemos llegado", finaliza este estudiante que está convencido que en los 80 "se disfrutaba más del momento".

El fundador de la página en Facebook, Santiago Naretto, comparte su apreciación y afirma que "llegar media hora antes al colegio para jugar con esas pelotas de plástico que comprabas en la entrada o pegar esas láminas en ese álbum" eran parte de su rutina y aclara que "era imperdible, antes de acostarme, ver el clásico Tata Colores".

Sin embargo, como decía Julio Numhauser, en la canción que popularizó Mercedes Sosa, "todo cambia". Hoy, como indica Naretto, "se perdió la gracia de llegar temprano al colegio y después, cuando vuelven a la casa, se divierten con wi, algún juego tecnológico o ven esos monitos de peleas chinos". Aravena, por su parte, añade que "las nuevas generaciones son como las de Estados Unidos en los 80: viven, trabajan, gastan y lo pasan bien. Todo el resto da lo mismo, menos yo".

Fenómeno en Facebook

Ellos sí "están ahí"

"Yo nací entre 1980 y 1989: La última generación cuerda de Chile" se ha convertido en un fenómeno desde que el rancagüino Santiago "Chago" Naretto (22) lo creara en mayo pasado.

El estudiante de primer año de Administración de Empresas, decidió hacerlo a partir de una cadena que recibió en su correo electrónico titulado "Recordemos nuestro tiempo".

Afirma que "cuando lo leí me pasó casi lo mismo que a los que se han unido al grupo y pensé: ‘Si lo reenvío se va a perder’". Razón que lo motivó a crear un grupo en Facebook para que llegara a la mayor cantidad de personas. En él, agregó lo escrito en el mail y, como señala, "otras tantas cosas que me acordé cuando chico y que causaron mucha sensación".

Nicolás L., uno de los jóvenes que apostó por el espacio, indica que se unió a éste porque "me pareció interesante la descripción que hacían. Me trajo recuerdos de esa época y de cierto modo creo que sí me representa".

Este sitio, de carácter público –pues todos pueden unirse e invitar a otros a hacerlo–, se suma a los cientos que hoy se encuentran en Facebook. Además, está conformado por casi 200 mil personas que, en menos de un mes y medio, han escrito alrededor de 12 mil mensajes (o post como se denomina en la jerga virtual). Al respecto, su autor, Santiago Naretto afirma que "nunca pensé que fuera tanto" y añade que "en tres días iban más de 20 mil personas".

Sobre ello, Pablo Valdivieso, psicólogo de la Universidad de Chile, asevera que esto se produce "debido a la crisis de identidad en la que se descubren nuevas formas de participación" y agrega que "es interesante este grupo porque rescata elementos positivos que permiten que la autoimagen también lo sea ante la crisis de representación, participación y estigmatización que hay sobre los jóvenes sobre que ‘no están ni ahí’".

Los miembros de dicho segmento no sólo pueden subir fotos o videos, sino también publicar anécdotas y artículos relatando experiencias personales o incentivando a la discusión de ciertos temas –actualmente hay más de 300 en el foro–. Esto último es lo que más ha impactado a su fundador e indica que "me ha sorprendido los comentarios de la gente, tantos recuerdos de la niñez".

Esta posibilidad, implica, en palabras de Valdivieso que hoy los grupos "generen identidad más allá del contacto físico y que la percepción del nosotros pase a ser colectivo".

Respecto a la integración de grupos a través de redes, Valdivieso señala que "se instala la idea de sumarse a una categoría, en la que los jóvenes dicen ‘yo soy parte de eso’. Sin embargo, el especialista es rotundo en señalar que "no significa nada en términos organizacionales, no implica deberes ni derechos específicos, sino sentirse identificado con una historia, que se une en torno a creencias".

Pero no todos ven con buenos ojos dicho fenómeno.

Ivo Aravena (27), quien se unió porque le pareció "entretenido" y pensó que encontraría gente que "manejara un código ochentero", afirma que no fue así. "Sentí que el sitio era poco comprometido por el tema: "cuéntanos tu historia y sigue posteando". ¿Has escuchado la teoría de la generación ‘Me’? Me posteo, me subo, me expongo. Justamente los 80 no eran eso. Por ello no sentí al grupo genuino al 100 por ciento a pesar de que me identifica y me acuerdo de mi infancia".

Respecto a la actualización del espacio, su administrador confiesa que no tiene tiempo para hacerlo, sin embargo, sostiene que "con los mismos comentarios, videos o fotos que suben los miembros, ello se logra".


¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES PARA FORMAR PARTE DE ESTE GRUPO?

Si usted se identifica con tres o más de estas afirmaciones, relájese, está dentro de él.

1) ; "Vimos los anuncios de los primeros celulares y creímos que Internet sería un mundo libre".

2) Recibimos más de alguna vez esas cachetadas que hoy son catalogadas como "violencia intrafamiliar"

3) Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces.

4) No habían celulares.

5) íbamos a clases cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila o bolsón que rara vez tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos ¡¡ruedas!!!

6) Comíamos dulces y tomábamos bebidas, pero no éramos obesos; Si acaso alguno era gordo, lo era y punto.

7) Compartimos botellas de bebidas y nadie se contagió de nada, excepto de los piojos -en el colegio-, problema que se solucionaba lavándose la cabeza con vinagre caliente o –en el caso de los hombres- pelándose.

8) Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua sin embotellar, donde sorbían los perros.

9) Siendo niños, vimos la bengala del Cóndor Rojas

10) Nunca escuchamos sobre el calentamiento global.

11) Flirteábamos jugando a la botella o a las penitencias, no en un chat diciendo: :) :D :P.

12) No pretendíamos llamar la atención mediante un fotolog denominándonos pokemones, pelo lais, otakus o emos.

13) Hemos vestido jeans de campana, pitillo, pata de elefante, y con la costura torcida; nuestro primer polerón era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.

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