Año 6, N° 152, viernes 04 de julio 2008
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Inmigrantes
La Europa sin corazón
(Por Mate Guerra)El viejo continente está asustado, ya no quiere ni extraños ni extranjeros. Tampoco la mano de obra que antaño le hacía falta. Sumida en una profunda crisis económica, no está dispuesto a poner en peligro su placentera sociedad del bienestar. El cartel de "completo" está colgado y el que no lo quiera entender se arriesga a pasar 18 meses tras las rejas.

La Comisión (Ejecutivo) de la UE estima que cada año llegan entre 1,5 y 2 millones de inmigrantes y la cifra sobre los "sin papeles" le pone los pelos de punta: cerca de 10 millones de hombres, mujeres y niños, venidos principalmente de América Latina y África, caminan por sus calles bajo el más absoluto
desamparo legal. Es casi el 2 por ciento de la población de los 27 países de la Unión Europea.

A la fecha, el bloque carece de una política que haga frente a la inmigración y cada uno se las apaña como puede para proteger y asimilar el creciente fenómeno, íntimamente ligado a la pobreza y a la hambruna mundial.

LA MANO DURA DE SARKOZY
Dentro de pocos días asumirá la presidencia de la Unión Europea el primer mandatario francés, el conservador Nicolás Sarkozy, proveniente de una familia de inmigrantes húngara, dicho sea de paso.
Dentro de sus principales objetivos, anunciados a viva voz, están el conseguir un acuerdo global en el bloque respecto de la energía y otro sobre inmigración. Para ello ya se ha puesto manos a la obra, mientras los inmigrantes tiemblan y los sectores más progresistas se echan las manos a la cabeza.
Por mandato de Sarkozy, el ministro de inmigración francés, Brice Hortefeux, se encuentra de lleno trabajando en un documento titulado Pacto Europeo sobre Inmigracióny Asilo, que será expuesto en Cannes, en la primera quincena de julio, ante los ministros del área de la UE. El espíritu del texto, que ya está llegando a las casas de los gobiernos, cobija la defensa de una inmigración "escogida" y que
está dirigida a profesionales que quieran entregar en Europa lo aprendido en otros lugares. La inmigración ligada a la pobreza y al desamparo queda en "tierra de nadie".,mCinco son las prioridades que ofrecerá al conjunto de Europa la presidencia francesa. Además de favorecer una inmigración
"escogida y concertada, de tipo profesional", se reforzará la eficacia de los controles fronterizos a través de potenciar el uso de las tecnologías, especialmente la biometría que se basa en el reconocimiento
automatizado de una característica física e intransferible de las personas, como porejemplo, la huella digital.

Otra de las prioridades es "sentar las bases de una Europa del asilo" y para que nadie pase "gato por liebre" habrá "una oficina europea de apoyo e intercambio de información" a partir del próximo año. Y si alguien está pensando mal, también se dará especial importancia al principio del "desarrollo solidario" en una instancia asociativa con los países de origen y tránsito.

Sin duda, el punto de mayor controversia en la propuesta francesa para una Europa unida en torno al tema de la inmigración, tiene que ver con el compromiso que deberá adoptar cada país miembro para frenar en seco cualquier mínima iniciativa de realizar más regularizaciones masivas.

Sólo en los últimos cuatro años, durante los Gobierno socialistas de Italia, con Prodi, y España, con Zapatero, lograron regularizar su situación dos millones de extranjeros, pudiendo incorporarse con plenos deberes y derechos a sus respectivos países de acogida.

CAPITAL DE LA TRISTEZA
Hasta en pleno centro de Bruselas, capital de Bélgica, y de Europa, la situación crítica iglesia, más de 150 inmigrantes que durante años han trabajado en suelo europeo, piden que se les reconozcan sus derechos laborales. Cincuenta días sin comer, desfallecidos y dispuestos a dejar la vida si fuera necesario.

Es sólo un botón de muestra de lo que pasa a pocos metros de dónde se tejen las políticas que en un corto plazo estarán vigentes en la UE y que regirán la vida de casi diez millones de inmigrantes que se encuentra en situación irregular.

De momento, y tan sólo hace pocas semanas, el Parlamento Europeo ha aprobado un documento llamado "Directiva de Retorno" que, sin demora, ha puesto en pie de guerra –diplomática– a la mayoría de los Gobiernos latinoamericanos, organismos internacionales, como la OEA y Naciones Unidas, además de otras organizaciones internacionales La tan criticada "Directiva" unifica la legislación europea respecto de los inmigrantesilegales y establece que de ser capturados podrán ser recluidos hasta 18 meses en cárceles comunes sin mediación judicial y con la prohibición de no poder regresar a lo menos los cinco años siguientes al apresamiento.

Para sus detractores es la Europa blindada y militarizada. Estas normas, que deberían entrar en vigor
en 2010, además establecen que los menores de edad podrán ser separados de sus padres y deportados a sus países, sin la compañía de adultos. Sus defensores aseguran que tal iniciativa garantiza los derechos de los inmigrantes y pone freno a un fenómeno que crece como la espuma y de forma desbordada.

El Parlamento Europeo argumenta que una normativa común responde a la exigencia que representa la entrada anual a la zona de casi dos millones de inmigrantes, cifra que precisamente no se reducirá en el futuro teniendo en cuenta la crisis alimentaria, la inestabilidad económica y el cambio climático. Para los defensores este marco común evitará que cada país aplique una política en contra de los inmigrantes, que pueda afectar sus derechos más fundamentales.

Se asegura que si bien las detenciones por un tiempo de 18 meses no necesitarán la decisión de un tribunal de justicia, el procedimiento de expulsión deberá tener garantizado una revisión judicial y la comunicación por escrito de los argumentos de la expulsión, en lengua comprensible.

EL GRITO EN EL CIELO
Ninguno de estos argumentos convencen a los detractores de la llamada "Directiva de Retorno".
Las voces más altas y claras que han puesto el grito en el cielo han venido de Naciones Unidas que acusa al Parlamento Europeo de fraccionar los DDHH, o la Asociación de Jueces para la Democracia que teme una exacerbación de los poderes administrativos –policiales– por sobre el control judicial "real y efectivo".

La OEA, que preside José Miguel Insulza, ha anunciado el envío de una comisión para que Bruselas explique cara a cara las medidas. Las palabras más duras y que más han tenido repercusión en la prensa, sin embargo, han venido con la firma del presidente boliviano Evo Morales. A través de una carta enviada al Ejecutivo europeo, el jefe de Estado asegura que se trata de una "Directiva de la vergüenza"
y hace un llamado para que la UE elabore una política migratoria respetuosa de los DDHH, "que permita mantener un dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran
parte del Tercer Mundo".

Un negocio de la Mafia
A raíz de que el hambre afecta en el mundo a 900 millones de personas, las mafias han convertido el tráfico de personas en un negocio más rentable que el comercio de drogas ilícitas.

Estas mafias llegan a cobrar a sus víctimas hasta doce mil euros por ayudarlos a entrar a un sueño europeo que muy pronto se convierte en pesadilla y donde los delitos por motivos racistas crecen de manera alarmante, según la nueva Agencia de los Derechos Fundamentales
de la UE.
España, cifras demoledoras
La noche del 22 de junio, toda España se encontraba frente al televisor. En el torneo de la Eurocopa se enfrentabanen semifinales la selección española de fútbol con su similar de Italia, campeones del Mundo. La tensión del partido atrapaba la mirada en hogares, hospitales, centros de divertimento y también puestos fronterizos.

Una oportunidad única, "ahora o nunca", pensó un centenar de subsaharianos arrancando despavoridos de la miseria y sin mediar palabra, a toda velocidad cruzaron corriendo la frontera entre la comunidad española de Melilla y Marruecos, dejando sin habla a la policía fronteriza hispana y marroquí. En medio de la oscuridad, se escondieron donde pudieron: árboles, contenedores de basura, bajo los autos, portales y cualquier lugar que intuían seguro. Se equivocaron, todos fueron detenidos
y devueltos a la pobreza de sus realidades.

España es por cierto uno de los países más vulnerables a la llegada de la inmigración tanto por su situación geográfica frente a África como por el idioma que atrae a millones de latinoamericanos que buscan una vida más humana y digna. Este país tiene una de las tasas de inmigración más elevada de la Unión Europea con casi cinco millones de ciudadanos extranjeros. Según las estadísticas otro medio millón de personas se encuentra en situación irregular, sin papeles.

El país que gobierna el socialista José Luis Rodríguez Zapatero enfrenta una de las crisis económicas más profunda desde la recesión en 1993. Las proyecciones económicas indican que el desempleo podría crecer en lo que queda del año en unas 300 mil personas y esta tasa en 2009 podría llegar a casi el 10 por ciento. En abril, los extranjeros desempleados llegaban a los 250 mil trabajadores.

La aprensión de los socialistas españoles es que en un futuro próximo los beneficios sociales de los trabajadores, como los otorgados por el sistema de salud gratuita, prestaciones por desempleo y educación, simplemente no alcanzarán para todos.

Y si tan sólo hace tres años la inmigración absorbía las necesidades de mano de obra del país, hoy en día, y debido a la situación económica, ya no es así y para el Gobierno de Zapatero es imprescindible vincular la llegada de la inmigración al mercado laboral, de lo contrario se teme un colapso en el sistema del Estado del Bienestar.

Aunque el gobierno español defiende enfrentar el tema migratorio por la vía de los acuerdos y ayudas con y para los países del Tercer Mundo, rechazando medidas como el encarcelamiento de los ilegales, tal como ya ha establecido la Italia de Berlusconi, todo indica que finalmente se sumará a una política global europea sobre migración.
Crisis en la UE
La situación económica europea no es muy esperanzadora. La inflación de la zona euro es la principal preocupación del Ejecutivo de la EU, después de que el crecimiento de los precios alcanzara un nuevo récord de un 3,7% anual en mayo.
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