Año 6, N° 152, viernes 04 de julio 2008
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Carlos Larraín
“Este Gobierno tarja los meses con alivio”
(Por Susana Rojas)Poseedor de un estilo único, Carlos Larraín sabe lo que pesan sus afirmaciones. Locuaz pero mesurado, va tejiendo un discurso coherente y propio respecto a lo que se le pregunta. El Presidente de RN no sólo se explaya sobre los méritos de Piñera para cruzarse la banda presidencial, sino que además aclara su cuestionada cercanía con Allamand, y de paso grafica la especialización del Gobierno para superar bache tras bache.

Pareciera que este Larraín pertenece a otra casta política. A una más relajada, más lúdica, e incluso más simplista. Sin embargo, la estrategia se asoma cuando debe responder sobre sus socios de coalición o sobre sus mismos compañeros de mesa. Y es que el estilo de este abogado y padre de 12 niños, (sí, leyó bien, doce), no deja indiferente a nadie.
Renovado y sarcástico, no escabulle ni una sola pregunta y coronando sus afirmaciones con ese sonsonete campechano que le caracteriza, se deja llevar no sin reservas. Entre otras cosas, asegura que el Gobierno es especialista en estirar temas para desviar la atención, aunque reconoce que Bachelet no lo ha tenido fácil; también afirma que la fortaleza de la Alianza radica en la debilidad de la Concertación, y que su partido, a diferencia de la UDI, "no tiene raíz ideológica".


¿Cuál es la postura de RN en los casos de corrupción de los municipios UDI?
Estándar. O sea, hay que terminar de una vez por todas con todos estos abusos, vengan de donde vengan. Hay que cortar de raíz este asunto cada vez que se asome. Esa es la postura del partido.

O sea, ¿RN respalda la decisión de la UDI de pasar al alcalde Cornejo al tribunal de disciplina?
No me quiero pronunciar sobre procesos internos de mis socios de la UDI, pero creo que es lo correcto. Es ahí donde debe establecerse lo que ocurrió. Porque hasta el momento, lo que sabemos, es el extracto del informe publicado en la prensa. Entonces la UDI, debe estudiar a fondo la situación de este alcalde, quien por lo demás tiene muy buenos resultados electorales. Ahora, en lo que a nosotros respecta, yo mismo tuve acceso a información que involucraba a una comuna nuestra, y le mandé a decir a ese señor que si se comprobaban las acusaciones ya no sería candidato nuestro. Y renunció afirmando que yo era un fundamentalista, y bueno le respondí diciendo que yo era fundamentalmente honrado.

Y haciendo una lectura más amplia sobre el tema de la corrupción, ¿por qué parece enquistada en nuestro sistema político? Porque es un tema que trasciende a los partidos.
Creo que esto tiene una raíz antropológica. En Chile, casi todo se acepta, y eso ha provocado una baja en los estándares de la conducta personal. Eso pasa en el mundo público y en el privado, y los síntomas de esto son infinitos.

¿Cuál es su evaluación respecto a la gestión de Bachelet?
Creo que su gobierno ha estado muy centrado en su persona. Ella sigue con bastante aceptación general, aunque ha caído sigue con aceptación. En cambio, el equipo de partidos que la acompañan, están metidos en una encrucijada que se nota, y que incide notablemente en el trabajo del Gobierno. Y si quisiera hacer una crítica gruesa, le digo más: el tremendo precio del cobre ha significado una oportunidad y no la estamos aprovechando.
La percepción que existe de su persona la ha ayudado a superar los baches. Este es un gobierno que pasa de mes a mes, que tarja los meses con alivio. Por ejemplo, la muerte del General Bernales se estiró una semana completa, entonces los que tenemos más de quince años nos preguntamos, ¿qué pasó? ¿Acaso murió en la guerra? ¿Rescató a una tripulación completa de un submarino?
Es decir, este señor era un hombre muy decente y un buen policía, pero el Gobierno se aprovechó de esta oportunidad para crear una cortina de humo. Esto es sólo una ilustración de cómo este Gobierno va pasando de bache en bache, colgándose de cualquier cosa que le permita mejorar la iluminación del escenario.

Y tomando en consideración el episodio Bernales y otros hechos complicados, y por nombrar algunos digo crisis energética, Transantiago, muerte de Pinochet, erupción del Chaitén, ¿cuál es, a su parecer, el conflicto más grave que le ha tocado sortear a la presidenta?
A mi parecer, el más grave ha sido el de la educación. Sobre todo por ese cuestionamiento universal del mal estado de la educación chilena, cosa por la cual la Señora Bachelet es inocente por supuesto, pero como es el cuarto Gobierno de la Concertación, le explotó a ella. Y todos sabemos que el asunto de la educación no se arreglará ni con esta ley ni con ninguna otra.

¿Y cuál es su postura respecto a la LGE?
La LGE es una mejora. Ciertamente es mucho mejor que el proyecto inicial del Gobierno. Supone una transacción bastante inteligente porque reconoce a tres grandes actores en la educación y eso es realismo, pero también hay que ser sincero y reconocer que hace como dos siglo que todos sabemos que las leyes no arreglan todo. Para creer que porque tenemos una ley general de educación, se resolverán los problemas de la sala de clase, tendríamos que estar tontos de la cabeza.

Y en su opinión, ¿por dónde pasa entonces el tema de las mejores al sistema educativo actual?
Pasa porque haya más responsabilidad en el proceso educativo; porque intervengan los profesores, los padres y apoderados; porque haya más responsabilidad al fin de cada ciclo; que sepamos públicamente lo que rinde cada colegio, que haya publicidad en torno a esto; y que los profesores que rinden más sean estimulados y los que rinden menos, sean postergados.

Pero eso sería transar la educación a través de una competencia descarnada, tal cual se haría con cualquier negocio que compite en el libre mercado.
No, el tema de la educación es más complejo que el libre mercado. Lo que aquí importa, es que todos los que participan de este proceso pongan de su parte. Y cuando digo todos, me refiero a los niñitos también, porque ellos tienen que ordenarse y cortar la televisión antes de las once de la noche y levantarse a una cierta hora y no tomarse la piscola en la semana. Todos deben colaborar.

¿Y EN CASA?
¿Qué posibilidades reales tiene la Alianza de ser gobierno?
Las posibilidades son grandes. Serán reales ese mes de diciembre a las doce de la noche. Pero creo que están todos los datos para ganar.

Como bloque ideológico y político, ¿la Alianza es sólida?
La política no es sólida. Por definición es fluida porque hay muchos actores. Pero qué duda cabe que la escena en el lado de la Alianza es infinitamente más coherente que la escena al otro lado de la barrera. Pensemos en el último consejo socialista, en el que ni siquiera se pudieron reunir en la misma ciudad porque se podían topar en el bar de la esquina y podrían haber terminado en una riña. O en las relaciones entre el PPD y la DC, que se ven amagadas por esto de la segunda lista, cuando al mismo tiempo está abogando por un sistema proporcional y la segunda lista es acercarse a un sistema proporcional.

En ese sentido, ¿la Alianza se fortalece con las debilidades de la Concertación?
Siempre es mejor tener un adversario patuleco al frente. Pero cuando se trata de no soltar el bastón, en la Concertación son capaces de tragarse un sapo inflado.

¿Cuáles son las fortalezas que usted reconoce en Piñera para ser Presidente de Chile?
Su mayor fortaleza es su familia. Tiene una mujer y unos niños macanudos, y eso es un tremendo factor de equilibrio. Además, es un hombre inteligente, con mucha preparación académica. Le ha ido bien en la vida y es muy activo. Esas son cualidades fundamentales para ser un buen Presidente.

Y su sentido social, ¿cómo lo ve?
Él más bien responde una educación social cristiana. Pero como es partidario de una economía de mercado, y en el folklore ideológico los que creen en el mercado son enemigos del pobre, le tienen colgado este San Benito, pero eso es injusto porque es el mercado el que entrega los bienes, y el socialismo también lo reconoce así.

Se dice que ha tenido problemas con los miembros de su mesa, con el piñerismo duro y con parlamentarios de su tienda debido a su estilo de dirigir el partido, ¿cuánto hay de mito y cuánto de realidad en esto?
Somos siete personas en la directiva, estamos trabajando ordenados, y evidentemente hay fricciones ocasionales, pero somos una directiva que trabaja de manera muy metódica para organizar bien las elecciones y luego prepararnos para la parlamentaria.
En política siempre hay intercambios de puntos de vista y enfoques. Y con Sebastián nos llevamos muy bien, porque yo era piñerista cuando nadie lo era. Lo que pasa es que yo no le digo que es alto ni buen mozo.

Pero también se dice que usted tiene un binomio muchísimo más estrecho con Allamand.
Es que con Andrés hay otra cosa. Lo conozco desde joven, pero me llevo muy bien con los dos. Ninguno es particularmente blandengue de carácter, o sea, nos llevamos como se lleva la gente grande: diciendo lo que se piensa, respetándose y ayudándose unos a otros a sacar adelante con este proyecto.

¿Qué le falta a RN para ser el partido poderoso de la Alianza?, porque aún cuando es percibido por la gente como una tienda más amable, la UDI siempre logra cosechar más votos.
En RN hemos ido reuniendo buenas vibraciones del público, pero nos falta la arremetida final para salir a conquistar votos individuales, y esa arremetida se consigue con organización, con trabajo metódico, con más convicción. Nosotros no somos un partido de muchas convicciones porque no tenemos una raíz ideológica, en cambio la UDI tiene una matriz ideológica muy fuerte.

Pero también se dice que RN tiene muchos líderes jóvenes, bien escaso en política.
De repente tenemos un exceso de líderes pues.

¿Qué pasó con sus aspiraciones para ocupar el sillón alcaldicio de Las Condes?
A mi me hubiese encantado, de hecho hice una tremenda campaña pero no resultó. La UDI asegura que Las Conde es de ellos.

Pero eso refleja relaciones "poco amorosas" entre socios.
Es que en política el amor es más bien escaso. Personalmente, creo que todas las municipalidades deberían declararse abiertas, y que ese famoso principio de "el que tiene mantiene", habría que mandarlo al cuerno. Pero eso es una diferencia de enfoque. Y esta dinámica produce los vicios que estamos viendo. Los alcaldes se sienten dueños del lugar; no tienen Ministro de Hacienda, no tienen Presidente del Banco Central, y hasta hace poco no tenían Contraloría. Su único incentivo por hacerlo bien, es la reelección, y para eso son capaces de comerse a su mamá cruda en cuaresma y sin sal, con tal de ser elegidos alcaldes.

Carlos Larraín, Presidente de Renovación Nacional, “Este Gobierno tarja los meses con alivio”
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