Año 6, N° 153, viernes 25 de julio 2008
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
El Loser que juega a ganador
(Por Guillermo Maser)Beck saca “Modern Guilt”, un disco conciso, sin elementos de sobra, entre sicodélico y espiritual, que se mueve por los terrenos que mejor ha aprendido a conocer.

Beck se hizo famoso por esa rupturista manera de ver el folk que fue "Loser" y después por demostrar su interés en distintas formas musicales, que por un rato lo convirtió en un nuevo camaleón. Pero hubo un momento en que detuvo su exploración sónica. "Sea Change", esa joya hecha a partir de un corazón roto y una guitarra acústica, provocó el quiebre y detuvo el viaje. A partir de ahí se propuso trabajar siguiendo sus propias huellas. Así salieron al mercado el rockero "Güero" (2005) y un irregular "The Information" (2006).

"Modern Guilt", pese a que mantiene los lineamientos de sus últimas obras, esta vez se mueve por zonas más espirituales, al punto que la revista Rolling Stone incluso comentó que era el disco en que el cantante "se pregunta de qué está hecha su alma y si sus preguntas serán respondidas".

Sin demasiados artificios ni samplers, el álbum se centra en lo que Beck hace en el estudio con su banda, donde se dedican a volver en el tiempo hacia los sonidos más lisérgicos, en los que el tiempo parecía nunca ser un inconveniente (aún así, ninguna canción supera los cinco minutos y el disco apenas se empina por la media hora). "Gamma Ray" y la homónima "Modern Guilt" son buenas pruebas de eso.

El décimo trabajo del estadounidense necesita espacio para desenvolverse. Beck no es el mismo de hace 15 años, pero eso no lo saben todos. Es mejor que antes, pero no pega fuerte el primer golpe. Tampoco noquea, pero generalmente gana por puntos.

Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Brasil
Buscador
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Otros artículos de

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine