Año 6, N° 153, viernes 25 de julio 2008

Lastarria 90

Sitio histórico del teatro chileno

Sus paredes, que datan de 1917, vieron nacer a la primera escuela de teatro de la UC y fueron testigo del surgimiento de un nuevo movimiento en las artes escénicas: el grupo Aleph de Oscar Castro. Tras 20 años de abandono, la sociedad “Lastarria 90” de Luciano Cruz Coke y Felipe Braun, le devolvió la vida a esta verdadera cuna de las artes dramáticas.

Casi al frente de la antiquísima Iglesia de la Vera Cruz, hoy se erige el teatro que Luciano Cruz-Coke y Felipe Braun compraron en el 2000 para revivir los años dorados del mítico "Lastarria 90".

La casona, con su fachada remozada imitando su look original, tiene más de una historia que contar, entre ellas que fue el lugar que acogió a la primera escuela de teatro de la Universidad Católica en 1953.

Los cuatro fundadores del Teatro de Ensayo –nombre dado por la nueva modalidad con que se veía y concebía el teatro a través de la experimentación– fueron Pedro Mortheiru, Fernando Debesa, Gabriela Roepke y Teodoro Lowey.

Ellos reconocían que las formas estaban cambiando y propusieron nueva manera de hacer teatro, amparados en la Universidad Católica. Sin duda, lo más difícil fue lograr el apoyo económico y material.

El 30 de abril de 1955 fue inaugurada la "Casa del Teatro", primer nombre dado a la casona ubicada en Lastarria 90.

La residencia tenía varias piezas y se reacondicionó como una sala de teatro con 75 butacas y recibió el nombre de "San Ginés", en honor al patrono del teatro. Más tarde, pasaría a funcionar como academia, es decir, la primera casa de estudios de teatro de la UC.

Muchos artistas de renombre actuaron, se formaron y enseñaron en este teatro: Eugenio Dittborn, Héctor Noguera, Ramón Núñez y Paz Irarrázabal, entre otros, destacan dentro de los que impartieron clases allí.

Piezas teatrales tan clásicas como "La Pérgola de las Flores" fueron ensayadas en aquella casa que acogió a lo mejor de los jóvenes artistas de la época.

Lamentablemente, a fines de los años ´60, el Teatro de Ensayo comenzó a sufrir una crisis y, producto de varias situaciones, propias y ajenas, se disolvió, dando paso a nuevas e innovadoras formas, basadas en una participación colectiva y sin tantas reglas como sus antecesoras.

EL ALEPH

En 1969, la vieja casona pasó a manos de un alocado grupo de jóvenes actores quienes, bajo el nombre de "Compañía El Aleph" y liderados por Oscar "el cuervo" Castro, iniciaron una nueva etapa en el teatro Chileno.

El colectivo existía desde 1969, era una fusión de jóvenes artistas del Instituto Nacional y de muchachas del Liceo 1, y su único fin era hacer teatro y presentar obras cargadas de contenido político y social.

Gracias a la UC tuvieron el espacio que les faltaba y ello fue reconocido por el propio Castro en la revista "Paloma".

El grupo de jóvenes, por instancia del rector de la época, consiguió un lugar para reuniones, discusiones y creaciones colectivas que pensaban era "para siempre".

Fervientes partidarios del gobierno de Salvador Allende, el grupo sintió la necesidad de hacer una nueva manera de teatro, basándose en la actualidad nacional.

En la casona encontraron un lugar apropiado para establecerse como una compañía que, gracias a las creaciones discutidas y colectivas, podían hacer una dura crítica social al país.

"Uno no sabe si es un circo de barrio o unos pocos locos cuando se encuentra con una banda con tambores, platillos y guaripola que marcha alegremente por la calle Lastarria. No es un circo, y son unos pocos no tan locos miembros del grupo Aleph". Así los describió en la época la revista "Paloma", quien se encargó de hacerles honor en dos de sus ediciones.

El grupo El Aleph estaba compuesto por ocho integrantes que sabían llegar al público con sus alocadas –y en su mayoría profundas– obras de teatro colectivo. Con ellas, el público estaba obligado a reírse, pero también, a tomar en cuenta los contenidos sociales que, discretamente, el grupo manifestaba en sus creaciones.

Los "alephianos" se las arreglaban a su manera. Hacían un teatro distinto, sin reglas. Se juntaban a tomar un café y por cada tema que conversaban salían a flote miles de ideas para sus obras. Obras que estaban llenas de risas y cantos, de instrumentos musicales o de cualquier elemento que les pudiera servir.

Fueron ellos los que instauraron el "teatro de intervención", donde los participantes exponían sus ideas y expresaban sus anhelos de crear de tal o cual manera hasta que, gracias a la participación de todos, lograban crear valiosas piezas teatrales. Hacían un teatro de "concientización". Ironizaban y satirizaban a la gente del "barrio alto", de tal manera de llegar a todos los públicos sin ser tan directos.

Entre 1969 y 1973 estrenaron varias obras para todo espectador –sobre todo de izquierda– a un precio que no alcanzaba a sustentarlos del todo. Cobraban mucho menos que otros teatros establecidos. Si bien se catalogaban como "un grupo pobrísimo" gracias al apoyo del Gobierno pudieron hacer giras al exterior. Y fue en Francia, lugar que los recibiría en el futuro, donde encontraron un grandioso apoyo. La crítica se mostró favorable y, gracias al espléndido resultado obtenido en aquel país, el grupo decidió alargar su estadía, visitar naciones socialistas con el fin de enriquecerse con las distintas culturas y dar a conocer la realidad chilena en Europa.

El golpe de 1973 significó un quiebre en el proyecto. El grupo se disolvió y Oscar Castro fue apresado y llevado al campo de concentración de Puchuncaví. Sin embargo, gracias a la presión ejercida por el Pen Club Francés, el actor fue liberado y exiliado a Francia, país en el que los integrantes del Aleph volverían a encontrarse.

En 1976, Castro refundó en París la compañía, adaptando con éxito piezas de gran picardía y contenido social.

Hoy y desde 1995, el espacio teatral del grupo Aleph en Francia cuenta con una sala y una escuela, y gozan de gran éxito en la capital del arte europeo.

PROYECTO "LASTARRIA 90"

Durante el régimen militar, la antigua casona pasó a ser una simple casa-bodega. En Lastarria, sin embargo, hay quienes creen que allí se cometieron crímenes y torturas.

Don "Lito" –como lo conocen en el sector– vive en el barrio desde 1990 y desde su departamento, que tiene vista directa hacia la casona, cuenta lo que dicen los vecinos más antiguos. "Dicen algunos que esa casa fue ocupada por los militares simplemente para tirar basura, guardar cosas viejas y deshechos. Otros aseguran que fue usada como oficina y que, más tarde, ya no era parte del gobierno. En todo caso, hay quienes señalan que durante la dictadura acá se escuchaban gritos de dolor, como si en esa casa estuvieran torturando a los comunistas, pero como yo llegué en el ´90, no sé nada de esas cosas", dice.

La casa se fue deteriorando sin que nadie tomara en cuenta el peso y el valor histórico que guardaba en su interior. Eso, hasta el año 2000, cuando la sociedad de Luciano Cruz-Coke y Felipe Braun la compró.

Juan Carlos Salfate, ingeniero comercial y tercer socio del "proyecto Lastarria 90", cuenta que lo hicieron "porque sabíamos su valor histórico". Y agrega: Con Luciano y Felipe queríamos instalarnos en un buen lugar, y Lastarria es una calle que ha ido evolucionando, y que tiene historia".

Debido a los años de descuido, la casona debió remodelarse un par de veces. "Le devolvimos la fachada original, la que tenía cuando era el teatro Aleph, porque no sé bien en qué año, cerraron una de las dos puertas de acceso y la dejaron como ventana. Nosotros volvimos a poner la puerta tal como estaba y toda la fachada es igual a la original". Cuenta que en el interior se hicieron muchos cambios y que la remodelación fue total. "A la casa la hemos arreglado en dos ocasiones, en el 2003 y ahora en estos momentos". La idea: un teatro mucho más moderno, que pueda integrar no sólo arte escénico, sino que a las distintas expresiones artísticas como la música, la literatura y las artes plásticas.

Según cuenta Salfate pretenden apoyar a las compañías jóvenes que no tienen lugares donde poder ensayar o montar obras. "Nosotros prestamos nuestro teatro gratuitamente a los grupos nuevos que están saliendo de sus respectivas escuelas y que no tienen la plata para pagar un lugar donde ensayar. Ellos pueden usar el teatro por cuatro semanas e incluso montar sus obras."

El Proyecto "Lastarria 90" quiere contar, al año, con alrededor de 24 "compañías flotantes", además de estrenos de otras conocidas a nivel nacional.

Es así como hoy, después de casi un siglo, esta casona-teatro ha forjado su historia artística, pasando por momentos tan gloriosos como la época del Teatro de Ensayo y del grupo El Aleph, como por épocas de absoluto abandono, renaciendo de sus cenizas...